Según Guillermo Novellis, así es la vida de La Mosca, la banda que lidera y que estuvo de paso por Mendoza. En esta entrevista, el cantante adelanta su próximo disco, un álbum con canciones infantiles clásicas.

“Es un viaje de fin de curso”

Por UNO

"Hoy por hoy, estamos los Decadentes y nosotros", asegura el cantante de La Mosca, GuillermoNovellis. El festivo grupo pasó por Mendoza para ofrecer un concierto privado en el hotel Hyatt y

sus 10 integrantes decidieron aprovechar el tiempo para presentar el nuevo corte de difusión,

Siempre me enamoro, de su último disco La fiesta continúa.

"Siempre que salimos a las ciudades del interior aprovechamos a contar un poco lo que estamos

haciendo y difundir las canciones nuevas. Es un poco la clave de nuestra supervivencia. Nosotros

nos dedicamos mucho a nuestro laburo", cuenta el líder de La Mosca, que con esa dedicación se

dispone a revelar la historia actual de la banda, su trabajo independiente una vez que se abrieron

de la discográfica que los contenía, la relación con el público, y las anécdotas y dificultades que

se le suelen presentar a un grupo tan numeroso.

–¿Siempre viajan por las provincias?

–Este tipo de visitas las hacíamos con la compañía discográfica antes y ahora que somos

independientes tratamos de suplir eso.

–¿Cuándo se abrieron de la compañía?

–Hicimos una recopilación en 2005 y esperamos unos dos o tres años para desvincularnos

totalmente. En 2008 –ya independientes– empezamos a hacer nuestro nuevo disco, que salió el año

pasado, y ahora ya estamos presentando el tercer corte de difusión. El disco se llama La fiesta

continúa y el tema nuevo es Siempre me enamoro, con su correspondiente video, que filmamos en

Puerto Rico el año pasado.

–¿Los complica la independencia?

–Somos bastante organizaditos. En realidad somos unos hippies, pero tratamos de hacer fuerza

y ordenarnos para manejar nuestra propia carrera. Desde la producción, la música, la publicidad, la

difusión, los shows, la administración del dinero, todo. Repartimos los roles dentro de la banda,

cada uno en lo que más sabe y mejor puede liderar. Somos muchos y está bueno.

–¿No ha habido cambio de integrantes?

–Hace mucho que no hay cambios. En los últimos 10 años, hemos estado estables. Se fueron al

principio algunos integrantes, pero por motivos personales: uno es profesor de Educación Física,

otro se enamoró en una gira y se casó, también tuvimos un tecladista que se quedó en Europa porque

vio la posibilidad y lo hizo. Eso fue en 2001, después de eso no tuvimos cambios. Ya están todos

enamorados y uno se casó con una puertorriqueña, pero se la trajo a vivir a la Argentina.

–Hacía mucho que no venían por Mendoza...

–Sí, pero nosotros hacemos muchos eventos privados. Tenemos pensado venir a fin de año y

hacer una presentación formal del disco, pero por ahí no se dan las condiciones. Tenemos mucho

trabajo a nivel institucional y somos un número artístico muy amplio. Abarcamos muchos públicos y a

la hora de elegir a quién llevar, si bien hay una oferta grandísima de artistas para todos los

públicos, tal vez seamos de los pocos que les pueden gustar a la gente mayor, a los de mediana

edad, a los adolescentes y a los más chicos. Es tan heterogéneo que está supuesto que a todo el

mundo le va a gustar.

–Como cuando tocaron en la Vendimia, que disfrutaron todos, incluso ustedes.

–Claro. Nosotros estamos en un viaje de fin de curso permanente. Somos muy afortunados por

eso. Disfrutamos el concierto, la gira, el viaje y también de charlar sobre lo que hacemos. Tengo

la suerte de vivir de lo que me gusta. Algo que, cuando era adolescente y hasta unos años atrás,

pagaba por hacer, que es tocar.

–La difusión del nuevo disco viene muy paulatina.

–Claro, porque lo manejamos nosotros. Estamos aprendiendo a manejarnos de forma individual,

tenemos algunas falencias todavía. Igual, como no dependemos de una discográfica, seguimos cortando

los temas como singles independientes del disco. En definitiva, el trabajo en realidad muy poca

gente lo compra: lo consumen a través de la radio, los medios e internet. Nosotros necesitamos que

la gente conozca nuestras canciones y somos los dueños de nuestro disco y de nuestro tiempo.

–¿Por eso van canción por canción?

–Pasa algo muy cruel con las canciones. Hacés discos con 14 o 17 temas y la gente conoce tres

o cuatro. Entonces, hay un montón de buenas canciones que se pierden. No sólo nuestras, sino de

todos los artistas. Se pierden en el olvido y en la indiferencia porque no están en los medios y

hoy más que nunca porque no se venden discos.

–¿Están grabando algo?

–Estamos haciendo un disco para chicos ahora, algo que teníamos pendiente hace mucho tiempo.

Van a ser versiones de clásicos, desde Don Pepito hasta La gallina turuleca, El auto feo o Pinocho,

pero con versiones "Mosca". Se va a llamar Grandes canciones para chicos.

–¿Por qué para los chicos?

–Los chicos nos siguen mucho. Siempre que hacemos un concierto, los chicos están ahí, en las

fiestas ves abuelos con los nietos, la verdad que nos parecía simpático. Además, por ejemplo, Don

Pepito la tenemos incorporada en nuestro repertorio y la gente se pone loca, canta y baila. Y

también son canciones de toda la vida que a los cuarentones o treintañeros también les van a

llegar, porque las han disfrutado en su momento. Hubo una propuesta por parte de una editorial para

sacar el material junto con una revista para el Día del Niño, así que estamos terminando de

grabarlo y vamos a hacer los videos al estilo Gabi, Fofó y Miliki, es decir, en una especie de

circo lleno de chicos. Lo vamos a hacer y veremos cómo lo recibe la gente. No es un choreo, lo

estamos haciendo con una buena producción, grabando los temas y con nuestra forma de tocar. ¡No

sabés qué buena que está la versión ska de Pinocho!