Literatura

Ema bajo un árbol, la nueva novela infanto-juvenil de Fabián Sevilla

Ema bajo un árbol, se llama la flamante novela infanto-juvenil del escritor Fabián Sevilla. Un relato realista que partió de un personaje y hechos verídicos, para después entrar en el territorio de la ficción pura.

La novela, que fue publicada por Bambalí Ediciones con el diseño y arte de Fabiola Prulletti, es una ficción, pero se basa en dos hechos y dos personas reales. La Ema de la novela en la realidad se llama Eva Einsenstaedt, a quien el autor conoció en julio de 2013 en la Feria del Libro Infantil y Juvenil de Buenos Aires; después, una serie de situaciones hicieron que ella se convirtiera en el personaje protagonista.

“Eva es abuela, pero a diferencia del personaje de esta novela tiene muy cerca a su familia. Aquella vez me contó que había ido a leerles a los chicos y chicas de la escuela a la que asisten sus nietos. El gozo que generó, y que ella sintió, la animó a hacer lo mismo en la plaza de su barrio. Me prometió que iba a comenzar con uno de mis libros y que me avisaría sobre los resultados” cuenta el autor.

Sevilla explica que en este nuevo libro “no hay elementos fantásticos en el argumento, porque es una novela realista. Pero los sumo de manera transversal a través de los cuentos que Ema lee y que escribí para que el lector los ‘escuchara’ cuando lea la novela. Los cuentos que ella lee son los que leería cualquier abuela, por lo que están llenos de fantasía”.

Y lo hace sentándose los domingos bajo el árbol de una plaza leyendo cuentos para quien quiere pararse a escucharla. Entre esos oyentes descubre a dos hermanos que nunca se quedan hasta el final del cuento que lee; cuando decide seguirlos para averiguar cuál es la realidad de esos dos chicos”.

Respecto a las aspiraciones de Sevilla sobre este libro, confiesa que su deseo es que “los chicos y chicas, sus familiares y docentes lo lean y les guste. Y si no les gusta, que busquen otros libros –ya sea de mi autoría o de cualquier otro autor o autora- y lean. Un escritor, o al menos este escritor, no puede aspirar a más que eso. Escribimos para que nos lean y podamos ganarnos la vida con nuestros libros, lo demás llega como un extra”.

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