El Salmón ofreció un recital sin fisuras, el domingo, en el auditorio Bustelo. Reposado, atento a cada detalle y de muy buen humor, el autor de Mi enfermedad se dio tiempo también para elogiar al mendocino Tito Dávila.

El show de Andrés Calamaro en Mendoza fue impecable

Por UNO

Luego de dos años, volvió el domingo a nuestra provincia Andrés Calamaro para brindar un showimpecable en el que recorrió temas de toda su carrera y adelantó lo que será su nuevo trabajo

discográfico.

El primer contacto del músico con las cerca de 2.000 personas que colmaron el Bustelo tuvo

ese sello personal que caracteriza al Salmón. "Me parece que se escucha y se ve mejor un concierto

sin camaritas digitales, digo, qué se yo... Mi voto es un no positivo para las camaritas digitales",

comenzó diciendo Calamaro, aturdido por los flashes que llegaban desde la sala. El público

respondió con una ovación pero igual siguió sacando fotos.

Obviando ese detalle, lo que se vio el domingo en el escenario tiene más que ver con un

Andrés Calamaro aplomado, preocupado por cada detalle musical, tranquilo, con una voz impecable y

una entonación perfecta durante el desarrollo de los 26 temas que interpretó sobre el escenario.

Y eso se vio reflejado en la potencia y la excelencia que tuvo cada composición tocada en

vivo por la agrupación que lo acompañaba, integrada por Diego García y Julián Kanevsky (guitarras),

Candy Caramelo (bajo), el Niño Bruno (batería) y el mendocino Tito Dávila (teclados). A este último

Andrés le rindió un homenaje por jugar de local: "Si Mendoza fuera una ciudad brasileña, ya habría

una calle con el nombre de este gran tecladista", dijo, y a continuación descorchó un Malbec con el

que brindó en medio del show, en honor a que el ex Enanitos Verdes se reencontró con su familia.

A lo largo de los 26 temas que el Salmón desplegó durante las dos horas de show se destacaron

canciones de discos clásicos, como Alta suciedad, Honestidad brutal y El Salmón. Además, hubo

excelentes versiones de canciones como Jumpin' Jack Flash, de los Rolling Stones –con la que abrió

el espectáculo–, y Get Up, Stand Up y No, Woman no Cry, de Bob Marley. También brilló la

performance de la banda en temas como Comida china, Mi enfermedad, Estadio Azteca y El tercio de

los sueños, canciones que desataron el clamor del público.

Además, Calamaro hizo un adelanto de su próxima placa, On the Rock. De ella sobresalieron Te

solté la rienda, de José Alfredo Giménez (tema que en el disco el músico interpretará junto con

Enrique Bunbury), Los divinos y Todos se van.

En resumidas cuentas, en el show del domingo se vio a un Calamaro maduro musicalmente y con

una simbiosis destacable con el público. Fue un concierto que va a quedar en el recuerdo de los

fanáticos que pudieron pagar las entradas y vivenciar uno de los mejores conciertos del artista en

nuestras tierras.

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