Será este jueves a las 9 en el Ángel Bustelo. La entrada al encuentro será la colaboración de una caja de leche en polvo la que será destinada al Banco de Alimentos. Auspicia UNO Medios.

El reconocido escritor Santiago Kovadloff dará una charla en Mendoza sobre “El valor de la educación en la formación de ciudadanía”

Por UNO

Escritor múltiple, capaz de expresarse con igual intensidad en poemas, ensayos o prosas narrativas,Santiago Kovadloff es una de esas personalidades que expresa sus ideas con una claridad no exenta

de contundencia. Sus intereses no son menos múltiples que el modo en que expresa sus reflexiones

sobre ellos: de este escritor podemos leer su indagación en la problemática educativa, de la

literatura, de la realidad sociopolítica, del arte, de la religión y de las costumbres.

Este jueves, este autor visitará la provincia para ofrecer una charla, organizada por la

Fundación Valos, a las 9 en el auditorio Bustelo (Virgen del Carmen de Cuyo 610, Ciudad). El tema

será "El valor de la educación en la formación de ciudadanía", y antes de ese encuentro con los

mendocinos, Kovadloff habló con Escenario del contenido de su conferencia, pero también sobre los

temas que los preocupan y sobre su propia obra.

–¿Podría adelantarnos aspectos de su charla?

–El propósito es desarrollar una exposición sobre el papel de la educación en la formación de

ciudadanía. El tema intenta responder a la necesidad de comprender la función que el conocimiento

cumple en la construcción de convivencia y en el desarrollo de la inserción posible del papel que

debe cumplir el conocimiento en la construcción del país. Es al mismo tiempo una tentativa de

meditar el papel del maestro en la relación con el alumno, a fin de que la transmisión del saber

implique no sólo la enseñanza de nociones y criterios, sino además la promoción de la

responsabilidad del alumno en la interpretación del saber.

–Usted habla de ciudadanía. ¿Qué características tiene un buen ciudadano? ¿Hay mejores

ciudadanos cuando hay una mejor nación?

–En principio, la responsabilidad subjetiva crece con el conocimiento. Por responsabilidad

subjetiva debemos entender el papel que en la interpretación de la realidad juega la incorporación

al espíritu de un estudiante de las nociones de ley, república, democracia y desarrollo. A medida

que un estudiante entiende los parámetros republicanos y democráticos para el afianzamiento de un

país como nación, se puede decir que habrá una mejor ciudadanía.

–Podemos decir que hay una mejor Nación cuando hay mejores ciudadanos, y no al

revés.

–Podríamos decir que la nación mejora a medida que la calidad subjetiva de sus habitantes

tiende a promover más conciencia del encuentro con el prójimo como condición necesaria para el

afianzamiento de los logros personales. En un país tan hipotecado como el nuestro, con el

desarrollo de la equidad social, el papel que cumple la educación es decisivo para entender que

conocimiento sin instituciones firmes puede contribuir a generar mayor idoneidad profesional, pero

no necesariamente mejor ciudadanía.

¿Lengua en crisis?

–Una de sus preocupaciones, además de la educación, ha sido el cuidado del lenguaje. ¿Hay

crisis del lenguaje?

–El idioma está permanentemente sometido a una doble incidencia. La de las innovaciones que

impone el transcurso del tiempo y las transformaciones culturales, y la del abandono de la riqueza

léxica que muchas veces, por obra de la mala educación, afecta el uso del lenguaje. Entonces el

cuidado de la lengua, en última instancia, es el cuidado de los recursos elocutivos con que cuenta

una persona o una comunidad para caracterizar su propia experiencia personal y colectiva. No se

trata de desplegar los recursos de un idioma más elegante, sino los de un idioma más eficaz en la

caracterización interpretativa de la propia experiencia. Hasta podríamos caracterizar a la cultura

como la conciencia que un individuo o una comunidad tienen de esa experiencia, como para poder

conceptualizarla con mayor riqueza de matices, de reflexión, de capacidad crítica.

–No hay por lo pronto motivos para ser pesimistas, entonces...

–Es que el pesimismo es una posición facilista, tanto como el optimismo. Pesimista y optimista

comparte la propensión a dar diagnósticos terminales de la realidad. A lo que hay que apostar es a

un hombre esperanzado, que ve matices que relativizan los planteos absolutos. Todas las épocas

brindaron dificultades para quienes las vivieron, pero la poesía ha sobrevivido a todos los

embates, así como la filosofía, o la religión.

La religión, hoy

–Hablando de esto, de un tiempo a esta parte, la religión fue tema central en grandes

debates, después de los atentados en Nueva York, Londres y Madrid. Y se dio mucha relevancia a la

crítica a la religión y llegó a la discusión diaria incluso la teología. ¿Cuál es su postura y su

propia visión del mundo?

–Primero conviene distinguir el fundamentalismo religioso y las propuestas convivenciales de

las grandes religiones, sean o no monoteístas. Creo que la religiosidad es muy viva en el hombre en

la medida que remite al enigma de la autoconciencia. Todas las especies vivas responden a una forma

de conciencia, pero la autoconciencia de saberse vivo, hace de la nuestra una especie singular.

Somos uno por una única vez, a mi juicio, y esto de haber pasado por el tiempo con conciencia de

nuestra experiencia, remite no a la evidencia de la existencia de un Dios, pero sí a la necesidad

de sostenerse en tener fe. Tener fe no es creer en algo, sino abrirse al enigma de la propia

presencia tal como nuestra autoconciencia nos lo brinda. Las religiones suelen hacer lugar a esa

conciencia. Cuando escapa esa oferta religiosa al dogmatismo encontramos en las religiones un

discurso muy cercano al de la filosofía y al de la poesía, en cuanto a la posibilidad de sostener

la conciencia en el trato con estos dilemas fundamentales con el tiempo, el espacio, el prójimo y

la muerte.

Su poesía

–Como un escritor múltiple que es, ¿sabe cuando se sienta a escribir si será para escribir

una prosa de ficción, un ensayo o una poesía?

–Normalmente, lo que luego será un texto nace en mí inscripto en un registro tonal que me da la

idea de si lo que voy a escribir pertenece al campo del ensayo, el poema o un cuento para niños. Ya

desde el inicio, ese registro indica cuál será la conveniencia de adoptar un género o el otro. Y

este discernimiento es el resultado de cierta experiencia en la posibilidad de percibir los

recursos de esa frase prometedora.

–En Ruinas de lo diáfano, su último libro de poesía, encontramos a un Kovadloff que se

detiene en aspectos cotidianos para encontrar allí aspectos casi mágicos. ¿Eso es lo que busca con

su poesía: anunciar su fascinación ante lo trivial?

–Sí, algo de eso. Se trata de advertir que la vida cotidiana, en apariencia previsible,

desmedidamente familiar, es la que encierra la posibilidad de los grandes descubrimientos que

rompen con la costumbre. Es en la vida cotidiana, desenmascarada por obra del asombro, donde es

posible encontrar ese semblante de lo real a que llamamos poético.

DATOS CONCRETOS

- Santiago Kovadloff nació en Buenos Aires en 1942. Se licenció en Filosofía por la

Universidad de Buenos Aires.

- Ha publicado, entre otros, los siguientes libros: Zonas e indagaciones (poesía, 1978),

Ruinas de lo diáfano (poesía, 2009), Mundo menor (relatos, 1986), El silencio primordial (ensayos,

1993), Sentido y riesgo de la vida cotidiana (1998) y El enigma del sufrimiento (2008).

- La charla de este jueves está organizada por las organizaciones sociales Valos, Banco de

Alimentos, Despertar al Consumo Consciente y Nuestra Mendoza y la Dirección General de Escuelas.

Auspicia UNO Medios.

- La entrada al encuentro será la colaboración de una caja de leche en polvo la que será

destinada al Banco de Alimentos.