Tocó en el Bustelo con algunas bajas entre sus miembros más célebres ante un auditorio lleno.

El legendario grupo Yes llegó por primera vez a nuestra provincia

Por UNO

Un pedazo de la historia grande del rock planetario pasó por Mendoza: Yes, la banda británicaemblemática del llamado rock progresivo sinfónico, dio el primer concierto de su historia en

nuestra provincia, saludada por un público multigeneracional que colmó el auditorio Bustelo.

La de Yes es una historia de 41 años tranistada por un camino sinuoso, que llevó a estos

músicos hasta las más altas cimas de la creación musical, y que hoy, a los hombros de ese pasado,

obligan a uno a ponerse de pie ante la estatura de su obra.

El Yes que tocó en el Bustelo tiene algunas bajas entre sus miembros más célebres, pero de

eso este grupo sabe, y mucho. De hecho, aunque ni el emblemático Jon Anderson ni el tecladista Rick

Wakeman fueron de la partida, es cierto que ya antes Yes ha grabado y tocado sin ellos en diversas

etapas de su trayectoria.

Pero, sin embargo, la columna vertebral estaba allí: el bajista Chris Squire (único miembro

del grupo que estuvo cada vez que Yes firmó sus discos bajo esa rúbrica), el guitarrista Steve Howe

(que ingresó a la banda en 1971 y la abandonó en 1982, para regresar a ella de manera definitiva

desde 1995) y el baterista Alan White (quien ingresó en 1973 al grupo). Junto a ellos, el ex

miembro de una banda tributo a Yes, Benoit David, tomó el difícil papel de reemplazar a Anderson

subido al don de su voz, muy similar a la del legendario cantante. Y, además, Oliver Wakeman, hijo

del tecladista Rick, tomó el lugar de su padre provocando un singular efecto emotivo entre quienes

conocieron a Yes con la impronta otorgada por el autor de Las seis esposas de Enrique VIII.

Es así que este particular Yes dejó en el aire mendocino algunas de las glorias sonoras de la

banda: Rondabout, I've Seen All Good People, Hear of the Sunrise, Siberian Khatru y Starship

Trooper, entre otras.

La del sábado 4 de diciembre, sin dudas, ha de quedar marcada en la historia del rock porque

una parte de esa historia, la que encarna Yes, pasó por Mendoza.