Espectaculos Sábado, 22 de septiembre de 2018

El fin del mundo es el inicio de American Horror Story: Apocalypse

Catástrofe nuclear. La destrucción de las principales ciudades del mundo reúne a un disímil grupo en un refugio, donde deberán sortear miedos, conflictos y reglas para sobrevivir

El primer episodio de American Horror Story: Apocalypse arrancó de manera auspiciosa. Con una de las más acuciantes preocupaciones de nuestra era -qué sucedería si se desatara la Tercera Guerra Mundial- el terror que esboza es un tanto diferente al de las otras temporadas, al enfrentar situaciones que nos interpelan en nuestra humanidad. ¿Qué haríamos en los momentos previos a la catástrofe? ¿A quién intentaríamos poner a salvo? ¿Qué estaríamos dispuestos a hacer o dejar de hacer para sobrevivir?

El primer capítulo, llamado The End, comienza con una alerta de misiles y la incredulidad de los ciudadanos al suponer que se trata de un simulacro. Pero las noticias rápidamente dan cuenta de que se trata del peor de los escenarios. Varias de las más importantes capitales mundiales han sido alcanzadas por misiles y Los Ángeles está a minutos de ser destruida.

La adinerada influencer Coco (Leslie Grossman) mientras se atiende en una peluquería top se entera por una llamada de su padre de que la alerta es cierta y que la familia tiene un refugio para ella. Al quedar tres lugares vacantes -porque sus padres y hermano están en Hong Kong y se sabe que van a morir-, Coco parte en una avioneta con su asistente personal Mallory (Billie Lourd) y su peluquero Gallant (Evan Peters) decide sumarse al viaje con su abuela (la siempre deslumbrante Joan Collins). La tragedia inevitable deja lugar, por cierto, a cierta agradable dosis de humor negro.

El periplo culminará en un refugio seguro manejado por La Cooperativa, que ha decidido poner a salvo a los humanos que genéticamente son superiores, como es el caso de los adolescentes Timothy (Kyle Allen) y Emily (Ashley Santos).

El lugar, llevado con mano de hierro por Wilhemina (Sarah Paulson), secundada por Miriam Mead (Kathy Bates) tiene sus propias reglas, como por ejemplo que no pueden tener relaciones sexuales sin previa autorización. ¿El castigo a tal osadía? La muerte. Pero coloquen a dos adolescentes en un refugio bajo tierra, lejos de su familia y...el resultado no tardará en llegar.

Mientras el segundo capítulo avanza en las relaciones interpersonales (de amor y odio), los creadores Ryan Murphy y Brad Falchuck hacen esperar los tan promocionados crossover o cruces con las temporadas anteriores, que seguramente se irán planteando poco a poco para asegurar que esta temporada también tenga su necesaria autonomía.