La película Essential Killing (Asesinato esencial), del director polaco Jerzy Skolimowski, fue la gran
Essential Killing, de J. Skolimoski, fue la gran ganadora del encuentro que también
galardonó a cintas relacionadas con Mendoza.
El Festival de Mar del Plata premió a un director polaco de prestigio
ganadora del 25° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, que premió el film con tresgalardones, entre ellos el Astor de Oro a la mejor película de la competencia internacional.
Pero Mendoza estuvo presente en los premios, ya que la cinta Aballay, el hombre sin miedo, basada en el relato del mendocino Antonio Di Benedetto,recibió tres reconocimientos. La película de Fernando Spiner, basada en un cuento del más importante narrador de Mendoza,fue galardonada con la segunda mención a la mejor película y con dos distinciones no oficiales: elpremio al mejor largometraje elegido por el público y el galardón Movie City, cuyo premio consisteen la compra de los derechos de la cinta para ser exhibida por ese canal de cable (459 en la grillade Supercanal Digital). La hermosa película mendocina de Gaspar Gómez, Road July, en cambio, no pudo quedarse con el premio de la sección Argentina, ya que éstefue para Pompeya, de Tamae Garateguy, una cinta sobre el violento aunque imaginario mundo de lamafia en ese barrio porteño. Sin embargo otra película que, sin ser dirigida por mendocinos, fue rodada íntegramente enMendoza, sí se llevó un reconocimiento. Se trata de El camino del vino, del porteño Nicolás Carreras, que con su historia de un sommelier(Charlie Arturaola) que pierde el sentido del gusto, obtuvo el importante Premio de la FederaciónInternacional de la Prensa Cinematografica al mejor largometraje. Pero, por supuesto, la noche de la gala, realizada el sábado por la noche en el salónAuditorium de Mar del Plata, tuvo un dueño: el prestigioso realizador polaco Jerzy Skolimowski. Supelícula Essential Killing, un verdadero tour de force sobre un talibán que es perseguido enAfganistán por sus captores, en una exhaustiva escapada carente del más mínimo diálogo, en el queel protagonista (Vincent Gallo) llega a convertirse casi en un animal mientras pugna por salvarse. Lo único que lo ata con la razón de su estado son los sueños místicos que lo muestranentregado a su devoción por Alá, del que se cree un elegido. Gallo fue premiado con el Astor de Plata al mejor actor en el Festival por su papel abrumadorpara su fortaleza física, ya que debe correr por la nieve, trepar, resbalar, comer insectos,curarse sus propias heridas y hasta beber del pecho de una mujer que está amamantando parasobrevivir. Essential Killing, que era una firme candidata al premio mayor desde su exhibición en Mardel Plata, recibió además del Astor de Oro al mejor filme y el de Plata al mejor actor, un premiomás: el de la Asociación de Cronistas Cinematográficos Argentinos a la mejor película. Una ceremonia politizada a la fuerza La ceremonia de entrega de los premios del Festival de Mar del Plata transcurrió con elmicroclima propio de un encuentro de cine: con guiños cinéfilos, con cierto glamour y un ambienteexento de la prosa mundana, que no se escribe en fotogramas sino en hechos más ríspidos. Conducida con agilidad por Gabriela Radice, no ofreció mayores novedades ni pretendióofrecerlas. Pasó por allí, protocolarmente, el director del festival, José Martínez Suárez, quienprefirió no dar discursos y los premios se entregaron con fluidez. Sin embargo, cuando le tocó el turno a la presidenta del Incaa, Liliana Mazure, fue cuandoapareció la carga política. Una carga que, fuera de si era pertinente ser introducida allí, sonóforzada y hasta ridícula. Y es que la funcionaria, luego de invocar las bondades de un festivalcomo éste (muy bien organizado, por cierto), saludó ante un público sorprendido a la agrupaciónkirchnerista Jauretche "porque acaba de ganar las elecciones en el Centro de Estudiantes delColegio Nacional de Buenos Aires". Luego, ahondó más en la sorpresa, al saludar la presencia(¿dónde?: quién sabe) de "La Cámpora, Foetra y La Vertiente", todos grupos o sindicados dereconocida militancia oficialista. Al final, y quizá de manera más previsible, Liliana Mazure coronó el discurso pidiendoaplausos por la promulgación de la Ley de Medios Audiovisuales y "para el recordado presidente...perdón, ex presidente Kirchner". Dos películas muy esperadas Los nueve días del desarrollo del festival incluyeron más de 300 títulos en su grilla, perohubo dos títulos que, sin dudas, pueden considerarse entre los más esperados, aunque estuvieranfuera de competencia. El primero fue Somewhere, un lugar en el corazón, la última película de Sofía Coppola. La película, ganadora del León de Oro en el Festival de Venecia, cuenta la historia de unaestrella de cine (Stephen Dorff) que vive entre el lujo y las pastillas, hasta que su hija, lapequeña Cleo (Elle Fanning) llega a su vida, y esto lo obliga a cambiar. La cinta, que dividió lasaguas en cuanto a la recepción, se estrenará en breve en las salas argentinas. La otra cinta que atrajo las miradas fue Outrage (Aberración), la última película del director japonés Takeshi Kitano, un nombreque ha sabido ganarse un público de culto tan grande que por poco sus películas no son masivas, almenos en un encuentro de estas características. En esta ocasión el director, que ganó fama con películas de violencia, vuelve a ese registrodespués de una seguidilla de films más apaciguados. Y en este caso lo hace narrando una historia devenganzas que van in crescendo en medio de dos sectores de la mafia japonesa. Lo interesante del film de Kitano, quien es también el protagonista (con su alter ego, BeatTakeshi), es que lo que motoriza al mismo son los sangrientos asesinatos y torturas ciertamenteaberrantes que van sucediéndose. Pero el director intercala a éstos con escenas de humor negrísimoante los que la carcajada sucede sin solución de continuidad a la pulsión por quitar los ojos de lapantalla cuando un torno de dentista es usado para lastimar la boca de un hombre, o cuando otrointenta cortarse su dedo con un simple cortador de papel, y otras menudencias por el estilo.



