El Conquistador

Por UNO

Por Ariel Sevilla

¿Cómo sería el mundo si la historia no hubiera sido como creemos que fue?

Un día como hoy, podría inspirar a lecturas referidas a Ixachilan, que era como los aztecas -cultura dominante del valle de Mexico y gran parte de esa región hacia 1492- denominaban a los que luego fue América.

Una novela totalmente sugerible es El Conquistador, del argentino Federico Andahazi (célebre por su El Anatomista, por la cual ganó el Premio Planeta en 1996).

Esta obra de Andahazi (Buenos Aires, 6 de junio de 1963), enmarcada dentro de lo que se considera "narrativa histórica", es de muy amena lectura y puede encotrarse en una reedición de bolisillo por $42 (Grupo Editorial Planeta/ Planeta Argentina). La novela aparció en 2006, pero su nueva tirada es de este año.

Guiado por las profecías del calendario azteca, Quetza, un joven brillante criado por un sabio en el antiguo México, se lanza a la aventura. Adelantándose a los grandes viajeros, es el primer hombre que logra unir ambos continentes, descubriendo -en el siglo XV, según el el calendario Gregoriano- un nuevo mundo: Europa.

Quetza nos cuenta la barbarie que se ve en esas tierras: la adoración a un hombre brutalmente clavado en una cruz, personas quemadas en hogueras ante multitudes que festejan como salvajes y ambiciones desmedidas de riquezas y poder.

Quetza, al ver la avidez de esos gobernantes, no puede sustraerse a un vaticinio: ellos cruzarán pronto el océano, impulsados por el afán de extender sus dominios.

Concibe entonces un plan para evitar la conquista y el exterminio de su pueblo.

Si bien hay que tener algunos cuidados con algunos errorcitos históricos -como que Quetza compara los caballos que ve en Europa con las llamas, lo que es imposible porque esos camélidos eran oriundos del Altiplano-, la novela resulta muy original ya que el autor -como lo ha demostrado en sus otros libros, se ha documentado para ofrecer una obra conciensuda pero con una trama amena y atrapante.