Por Selva Florencia [email protected]
Cine: el director de arte, cine, teatro y ópera Eugenio Zanetti (ganador de un Oscar) estuvo en Mendoza y anticipó su próxima película, El soñador, que protagonizará Baryshnikov.
El camino de los sueños cumplidos
Eugenio Zanetti tiene 65 años y en la gran obra de teatro que ha sido su vida desde que se instaló en Hollwyood en los ’80, la etapa que vive actualmente vendría a ser algo así como “el tercer acto”.
El cordobés define así estos años de su vida en los que elige sólo proyectos que le dan placer, como darse el gusto de dirigir una película (Amapola) y así agregar a su currículum el rol de director de cine.
Claro que Zanetti ya no tiene cuentas pendientes en su carrera y, ¿cómo podría tenerlas? Después de todo, pertenece a una codiciada elite: es uno de los pocos argentinos que ganó un Oscar. Se ubica así en la misma mesa de artistas como Luis Puenzo, Santaolalla y Campanella.
La estatuilla de oro le llegó hace casi dos décadas, cuando ganó en la categoría de mejor diseño de producción/dirección de arte por la película Restauración (de 1995), en la que actuaron Robert Downey Jr. y Meg Ryan.
Hace apenas unos meses pasó por los cines argentinos su ópera prima, Amapola, la cual le trajo varias satisfacciones y hace apenas unos días abrió el Festival de Cine de Bogotá, en Colombia. Además, en esa ciudad ganó el Círculo Precolombino de Oro al mejor director.
Días después, Zanetti viajó a esta provincia para participar en el Festival Mendoza Proyecta y formar parte del jurado que eligió anoche la mejor cinta internacional. Además, ofreció una clase magistral y dialogó con Diario UNO sobre sus proyectos a futuro. Según contó él mismo, en 2015 no piensa frenar la marcha, ya que estrenará en marzo la puesta de una ópera en el teatro Colón y, luego, en julio, se instalará en Buenos Aires para iniciar la preproducción de su segunda película: El soñador (The Dreamer).
–¿Cómo se siente en el rol de jurado? Porque para muchos cineastas estos festivales representan el inicio de sus carreras…–Todos recién empezamos, de alguna manera. Yo estoy llegando del Festival de Cine de Bogotá, donde me dieron un premio al mejor director por Amapola, que es mi ópera prima. Es decir, que todos somos nóveles de una u otra forma. Todos siempre estamos empezando. Tengo una enorme curiosidad por ver cine, siempre. Me emociona el trabajo de los argentinos, tanto expertos, como nuevos. También de los viejos nóveles, todos me sorprenden (risas).
–O sea, disfruta de esta faceta también: mirar el cine inédito…–Claro. Además, he sido jurado en muchos festivales. En el de Mar del Plata varias veces, ahora viajo al de Huelva (España), donde puedo participar como jurado porque mi película sólo se va a proyectar, y no está en competencia. Estoy muy contento de que me hayan invitado aquí a Mendoza, porque es una semana en la que uno tiene que ver mucho cine, tiene que ser objetivo y darle la misma cantidad de corazón a cada una de las películas.
–No es fácil, sobre todo porque es poco el tiempo que tienen…–No. No es fácil, pero tengo un entrenamiento especial, ya que hace 18 años que soy miembro de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood, que entrega los Oscar, y todos los años tengo que ver alrededor de 60 películas. ¡Y tengo que verlas a todas! (risas). A pesar de que yo sepa a los 10 minutos de que empezó que no me va a gustar, pero debo tener el entrenamiento de verla de igual modo completa.
–Con tanta experiencia como director de arte y dirección de óperas y de teatro, ¿cómo surgió su inquietud por hacer su propia película?–Al haber dirigido “el vivo” (teatro y ópera) durante tantos años, fue algo que nació naturalmente. En Estados Unidos, es verdad, los rubros son más específicos. Si uno es director de fotografía no hace otra cosa que esa tarea. En mí caso, no me siento encasillado. La cinta es argentina, pero tuvo coproducción de Fox Internacional. Se estrenó en nuestro país y ahora llegará a seis ciudades de Estados Unidos en diciembre. Digamos que transcurro el tercer acto de mi vida y, en esta etapa tengo más ganas de hacer cosas que a mí me gusten. Este año empiezo a rodar mi segunda película, por ejemplo.
–¿Qué puede adelantar de esta nueva producción?–Se llamará El soñador (The Dreamer) y el protagonista es Mikhail Baryshnikov, quien interpreta a un ruso que vive en Buenos Aires y es dueño de un cine. Pero la historia se centra en que este ruso sueña que es Fred Astaire... Y entonces veremos a este grande bailar como Fred Astaire.
–Baryshnikov estuvo en Mendoza hace apenas unos meses…–Sí, lo supe. Yo estuve con él mientras estuvo en Buenos Aires. Vi la obra que trajo (The old woman), que es una delicia, y somos muy amigos. Además, ¿cuántos rusos pueden bailar como Fred Astaire? ¡Sólo él! Incluso, Mikhail me contó que este papel es muy especial para él porque él siempre quiso bailar como Fred, y cuando llegó a Estados Unidos a seguir con su carrera allí, Fred le hizo llegar una carta diciéndole que, si alguien debía interpretarlo a él, debía ser Mikhail.
–También Baryshnikov protagonizó un especial de televisión junto a Liza Minelli en el que se dio el gusto de recrear escenas de sus musicales favoritos de Broadway…–Sí, es que él ama la comedia musical...
–¿Esta es una historia suya?–No. El guion es de Liliana Escliar, pero he trabajado durante un año en él. La productora será una argentina que vive en Londres que se llama María Teresa Arida. Primero haré una ópera en el teatro, que se llama Don Carlo, estaré a cargo de la dirección, la escenografía y el vestuario. Eso será en marzo y en julio, empezamos la preproducción.
–¿Cómo le alcanza el tiempo para tantos proyectos y festivales?–¡Tiempo y ánimo! (risas). La realidad es que soy estúpidamente feliz. Llega un punto en tu vida, en el tercer acto, en el que o elegís la felicidad o te sometés a ser desgraciado. Yo he abrazado la felicidad.
–Para muchos, usted representa el sueño americano. Desde Córdoba llegó a Hollywood, y allí ganó un Oscar, ¿cuál cree que fue su secreto para tanto éxito?–Bueno, gané un Oscar, pero también perdí otro…
–Pero tampoco es que ha perdido 15 veces, como Meryl Streep…–¡Eso mismo me dijo Meryl! A ella la conozco muy bien y, cuando estuve nominado por segunda vez, por Más allá de los sueños, ella me dijo, en broma: “Recuerda que yo estuve nominada 15 veces y sólo gané dos” (risas). Claro que ahora ya tiene tres Oscar... De todas formas, retomando la pregunta, hay que encontrar la forma de ser humilde y hacer el trabajo. No creérsela.
–¿Tiene deudas pendientes? ¿Un director con el que le gustaría trabajar?–No. No tengo esos sueños ya. Los que me gustan están muertos. (Stanley) Kubrick me gustaría que me convocara o (Roberto) Fellini. Aunque trabajé con (Pier Paolo) Pasolini, que no es poco.
–Cuando mira hacia atrás, desde sus inicios hasta hoy, ¿qué piensa?–Me siento agradecido a cada minuto, en todo momento y por todo lo que he vivido. Sobre todo, de poder estar trabajando. No se olvide que hice mi ópera prima a los 68 años. Eso me tiene feliz.




