A las 22.20 del jueves arrancó el recital de Divididos con toda la fuerza que el poderoso trío leinyecta a cada uno de sus shows. Más de 3.000 mendocinos disfrutaron por casi tres horas de la
La aplanadora del rock tocó por casi tres horas en el Auditorio Ángel Bustelo ante un público que
lo ovacionó en todo momento. Pidieron rezar por la salud de Gustavo Cerati.
Divididos convocó a más de 3 mil mendocinos
música creada por Ricardo Mollo, Diego Arnedo y el joven baterista Catriel Ciavarella.
La banda vino a la provincia para presentar su último esfuerzo discográfico, Amapola del 66, y algunos de sus clásicos. El público, más hambriento de escuchar temasviejos que nuevos, descubrió que Amapola es un disco que suena bien en CD, pero que en vivo suena mucho mejor. El repertorio consistió en un 90% de canciones nuevas y algunos temas que no pasan de modacomo Ala Delta, Nextweek, Par mil, Rasputín, Que ves y el éxito de SUMO Mañana en el Abasto. El pogo más intenso llegó de la mano de El 38 y un punto a favor para el grupo es la interacción que mantienen con su público. Entodo momento se encargaron de hacer chistes y mantener encendido el lugar. Incluso generaron dosmomentos emotivos, primero cuando pidieron que los presentes defendieran a la provincia de laminería a cielo abierto y cuando le mandaron fuerza al músico Gustavo Cerati, internado en Caracas."Recemos por la salud de Gustavo Cerati, por favor", gritó Arnedo. La afinidad de Mollo, Arnedo y Ciavarella es envidiable. Cualquiera que haya presenciado unshow del trío sabe que son potentes y que suenan muy bien. Mollo, por su lado, demostró una vez másque es un guitarrista de altísimo nivel y un cantante tenaz. El recital contó con algunos elementos de color como la presencia de músicos norteños - unestilo que está presente en todo el disco – como Micaela Chauque, quien con su voz y su sicushicieron perfecta simbiosis con las cuerdas de Mollo y Arnero. El primer tema que escuchó el público mendocino -compuesto principalmente por jóvenes - fue El Arriero y el último Sucio y desprolijo de Pappo. Después de dos horas y cincuenta minutos y varios cambios deguitarras por parte de Mollo, a la audiencia no le quedó otra que despedirse. Eso sí, hubo premio para los que hicieron pogo: Mollo bajó y saludó a varios de los fanáticosque se habían bancado el calor y los empujones animando cada parte del show.


