Ramiro [email protected]
El Septeto Matamoros y el Ballet Convergencia harán bailar a Mendoza este fin de semana con su revista De Cuba, bien caliente.
Caribe en las venas
“Se arma una cosa impresionante, algo nuevo que queríamos mostrar en Argentina para que la gente se sintiera como en Cuba”, dice el músico Rubén Matamoros, mientras Teresita Gutiérrez, coreógrafa, añadió: “Si quieren conocer Cuba, pues acérquense rapidito a ver De Cuba, bien caliente”. Esta dupla es la principal responsable del show musical que cuenta con la mixtura del Septeto Matamoros y el Ballet Convergencia, en un repaso por la historia de la cultura de la revolucionaria isla.
De Cuba, bien caliente recorre con la música del conjunto y la danza de la compañía el desarrollo de distintos de los sellos clásicos y tradicionales con los que el país caribeño ha escrito las páginas de su historia cultural. Escenografías, imágenes audiovisuales, vestuarios y todo el contagioso carisma cubano completan el espectáculo que se verá esta noche, a las 22, en el teatro Plaza (Godoy Cruz), y mañana en el Ducal (Rivadavia).
Rubén Matamoros, nieto del histórico Miguel Matamoros, y Teresita Gutiérrez, directora del Ballet Convergencia, explican con detalle cuáles son los ingredientes de este trago sabroso con el que pretenden embriagar de ritmo y calor al público mendocino.
“Este espectáculo es algo totalmente diferente a lo que hemos llevado anteriormente a Mendoza. Lo que estamos haciendo ahora es una revista musical que tiene 16 artistas en escena. Interactuamos entre todos fusionando teatro, música, danza y todo tipo de manifestaciones artísticas con el estilo con el que se desarrollan en Cuba tradicionalmente. El repertorio son canciones clásicas cubanas que van desde 1920 hasta la actualidad, ese panorama es lo que recrea el espectáculo”, introduce el músico.
Y Teresita completa: “Lo consideramos como algo espectacular donde incursionamos en diversos géneros de la música cubana y en otros géneros de lo que representa el teatro bufo cubano, donde aparecen personajes como el Negrito o la Mulata Criolla, junto con unas pinceladas del cabaret cubano. Está elaborado con mucho esfuerzo y cariño, trasladamos parte de nuestra cultura para que el pueblo argentino discierna cómo se bailan nuestros ritmos clásicos como el son, el mambo, la rumba, el chachachá, y hacemos una gran fusión. De esta forma el público ve algo de lo que son los pasos clásicos de estos géneros a modo didáctico y al final del show pueden incorporarse con nosotros para ser parte de esta gran fiesta cubana”.
Entonces, el objetivo es divertirse, bailar, disfrutar y, de paso, aprender cómo se ha desarrollado la música, la danza y el teatro en Cuba durante todo ese período, que abarca casi todo el siglo XX hasta nuestros días.
“Aparecen el chachachá, el mambo, la nueva trova, el son y la rumba, entre otros. El último número es una conga, que es una manifestación de baile muy propia del pueblo, y ahí salimos todos a bailar e interactuar con el público. Siempre introducimos algo de interacción con el público, nos encanta que participen”, asegura Rubén.
También habrá una escenografía que recrea el famoso bar La Bodeguita del Medio con una barra con tragos clásicos como mojitos y Cuba libre. Pero es simbólico, si no público y artistas podrían dejar en segundo plano el show de tanto beber mojitos.
El musical recientemente estrenado dura unos 90 minutos y se desarrolla así, según Matamoros: “Empieza con el origen de la música cubana, desde que llegaron los españoles con la colonización y cómo surge todo a partir de ahí con la mezcla entre el negro y el español. Habrá parodias entre artistas, músicos y público, tiene mucho humor. Pero no habrá explicaciones. Habrá vestuario, escenografía y anécdotas que marcan cada época”.
Todo este trabajo naturalmente hubiera requerido una profunda investigación por parte de los artistas, pero en esta caso no fue así. “No ha sido difícil ni hemos tenido que investigar tanto para este espectáculo porque ya lo conocíamos todo de antes. Sólo tuvimos que ponernos de acuerdo con la gente del ballet y salió todo a la perfección”, confesó el nieto de Miguel Matamoros.
Y Teresita confirma: “Bailar con Matamoros en vivo es riquísimo y fabuloso. El septeto brilla, es un grupo con muy buenos músicos, una calidad increíble, tenemos que sólo mirarnos y con eso basta para que nos entendamos y salga todo bien. Tenemos una química muy grande en el equipo completo. Cuando lo vean se van a dar cuenta, es mágico. Desde que entras te trasladas a esa época y luego te va llevando por otras etapas y casi ni te das cuenta por cómo están realizadas las transiciones, es fabuloso, pero no quiero decir mucho más para guardar la sorpresa”.
El Ballet Convergencia viene de La Habana y está integrado por 30 personas, aunque en esta ocasión sólo han venido nueve. El guión de la propuesta conforma en conjunto la Cuba de hoy y de ayer con códigos que no son grandilocuentes pero sí son específicos sobre lo que los artistas desean transmitir. Ante ese objetivo, ¿hay presencia de la política? Teresita Gutiérrez explica: “No hemos puesto ninguna pincelada política, porque estamos haciendo la historia de la música en Cuba. Estamos yendo a la cultura como tal, no representamos la política porque no lo evaluamos de esa manera. La política la tenemos todo el tiempo en la sangre, la llevamos con nosotros, la transpolamos a través de la cultura y no consideramos que haya hecho falta agregar algo de lo que tenga que ver con nuestros problemas políticos a esta comedia musical en la que bailarines y músicos se fusionan, no hizo falta nada más”.
Cómo hacer perdurar la herencia
El gran Miguel Matamoros fue un guitarrista y compositor que sembró una dinastía musical en la Cuba de principios del siglo XX. Inolvidables canciones como Lágrimas negras, Juramento, Son de la Loma o La mujer de Antonio pertenecen al invaluable baluarte artístico con el que el músico ha trascendido épocas y fronteras.
Por eso, muchas de esas composiciones fueron elegidas para formar parte del espectáculo De Cuba, bien caliente, según explicó Rubén Matamoros, nieto de Miguel: “Mi abuelo dejó un legado muy importante. Dejó la música, dejó las letras, todo para nosotros, y nosotros queríamos seguir esa tradición así que es un orgullo y una inspiración de familia. Por eso quisimos meter en este espectáculo muchas canciones de él, que las hizo inspirado en lo que pasaba en la calle, en lo que él iba viendo y viviendo. Y las hacía con cierto humor negro sobre la situación que pasaba el país. Pero eran canciones populares, de la calle, de la cotidianeidad de la gente. Él refleja en sus canciones lo que pasaba, por eso fue una gran idea incluir sus canciones en este espectáculo”.
Líder del septeto junto con su hermano Emilio, Rubén también aclaró otra importante huella de su ancestro: “Él marcó un hito en las confecciones de los distintos formatos de grupos de música cubana que seguimos nosotros y todos los músicos, ya sean tríos, cuartetos, septetos, lo que sea. Dejó unos parámetros muy firmes que siguen hasta hoy”.
¡Sabroso!
El espectáculo De Cuba, bien caliente está integrado por el Septeto Matamoros en la música y el Ballet Convergencia en danza.
Las funciones serán hoy, a las 22, en el teatro Plaza (Colón 27, Godoy Cruz), y mañana, también a las 22, en el teatro Ducal (Rivadavia).
Las entradas tienen un valor de $80, $100 y $120, y se consiguen en Nevada y en las boleterías de los teatros.




