En el marco de la Fiesta Nacional que se está realizando en Salta, el elenco mendocino será reconocido por sus 30 años sobre las tablas. Charla con el director

Cajamarca como el junco, que se dobla pero sigue en pie

Por UNO

Selva Florencia [email protected]

Como la Carta Magna de un país o un contrato entre varias partes de cara a un proyecto, el teatro independiente debe tener bases para nacer, crecer y proyectarse. En los 30 años que pasaron desde su fundación, los artistas, directores, guiones y espacios que Cajamarca tuvo y ocupó son piedra fundamental de la historia escénica local, una que Mendoza sigue escribiendo hasta la actualidad.

En el caso de este grupo de teatro, esas bases fueron: el compromiso; una visión artística compartida y voluntad para lo colectivo. Asimismo, la columna vertebral es y será la autogestión de espacios.

Corría el año 1984 cuando un grupo de actores decidió dar vida a Cajamarca. De ese grupo de jóvenes amantes del arte escénico permanecen hasta hoy el actor, director y dramaturgo Víctor Arrojo, y su mujer, la también actriz Sandra Viggiani.

Actualmente el colectivo lo conforman también Verónica Manzone, Noemí Arrojo, David Maya y Melisa Lara. Hasta el año pasado, además, colaboraron de forma permanente Hugo Yáñez y Agustina Tornelo.

Como parte de la Fiesta Nacional del Teatro, que se está desarrollando en Salta, el Instituto Nacional del Teatro  (INT) dará un premio a Cajamarca por su trayectoria como grupo. La ceremonia será el viernes próximo, Día Mundial del Teatro, en la Casa de la Cultura de esa provincia.

Con motivo de este reconocimiento, Escenario dialogó con Arrojo sobre el pasado y el excelente presente que viven el elenco y la sala independiente que comanda.

“De lo individual a lo colectivo”

Son unos 140 los hacedores y artistas locales que formaron parte –algunos en mayor medida que otros– de este colectivo teatral que nunca pisó el freno.

En 30 años se han montando más de 25 obras, formado decenas de niños, adolescentes y adultos y creado grupos teatrales nuevos, como Tanto Ruido Teatro, entre otros.

De las producciones nacidas en este núcleo se puede enumerar: Juana de América; Cámara lenta (Historia de una cara);   Frida, un vuelo inmóvil, Ardiente paciencia; Menú de náufragos; El inspector, Ruido blanco, No mover y El soplador de estrellas. Todas pertenecientes a diversos autores y a distintas etapas que, por un motivo u otro, fueron marcando a este grupo y sus integrantes.

“En estos 30 años cambió en el país y el mundo el concepto de grupo de teatro hacia grupo de proyectos, pero nosotros estuvimos vinculados a la autogestión de espacios desde el primer momento. Eso nunca cambió”, indicó Arrojo.

En este tiempo, Cajamarca tuvo muchas sedes: hubo sótanos, espacios en calle Rioja y también en calle Buenos Aires. Y abrieron salas, como la que funcionó para teatro en la sala del ex cine Universidad, en calle Lavalle, y las que hubo en el Ministerio de Turismo.

“Hubo una época en la que teníamos dos salas: una nuestra y El Taller, junto con el Flaco Suárez. De esa última me acuerdo que él dijo: ‘Desde ahora, va a ser nuestra y no del otro’. Esa frase refleja el sentimiento del teatro independiente”, acotó Arrojo mientras recordaba aquellos años.

En ese sentido agregó: “Nunca sentimos la obligación de que el Estado nos diera nada. Si te pueden ayudar, bien, pero si no hay que bancársela porque es la apuesta que uno hace frente a la vida y el hecho artístico”.

A fines de los ’90, gracias al INT recibieron un subsidio para adquirir la sala de calle España 1767, en Ciudad, donde hasta hoy reciben a públicos de todas las edades y orígenes.

“Mientras más teatros nacen, más teatros se llenan”

En cuanto a la aparición y desaparición de salas independientes y elencos en las tres décadas de historia que suma Cajamarca, Arrojo aseguró que el mapa teatral local atraviesa un excelente momento.

“Cuando anunciaron la apertura de la Nave Cultural y del espacio Le Parc pensé que nosotros íbamos a tener que bajar la persiana, pero me equivoqué. El público está cada vez más ávido y se abrió un lindo circuito de obras que van y vienen. Además, se satisfacen las necesidades de ciertos nichos a través de ciclos específicos, como los de experimentación o humor”, agregó el protagonista de la obra Ella.

En cuanto a lo que se viene, Arrojo adelantó que los domingos de abril y mayo volverá a escena El soplador de estrellas y se repondrán títulos como El criminal y Ángeles. Además, en abril se estrenará una producción Gustavo Casanova, y Hugo Yáñez hará Asuntos internos.