"En un país donde los pocos actores que se jugaron en la época de plomo de los 70 tuvieron que conocer la desesperanza del exilio, bienvenido sea el compromiso aunque no le guste a más de uno", señaló en su columna el periodista de espectáculos Jorge Rial

"Cada uno con su militancia hace un pito"

Por UNO

Como nunca, el kirchnerismo ha logrado dividir a la sociedad de una manera brutal e inédita. Perono sólo a la hora de hablar de política, sino en el frívolo y poco comprometido mundo del

espectáculo. En los últimos tiempos varios artistas son habituales espectadores en actos oficiales.

Encabeza esa lista, por su militancia activa, Florencia Peña. La ex pechocha decidió abrazar

con fuerza la causa y hasta se dio el gusto de, no sólo leer algún discurso, sino también recibir

una ovación de apoyo a pedido de Néstor Kirchner. Pero esta posición política, absolutamente

valida, le trajo como consecuencia el ninguneo de los medios que se han transformado en una nueva

fuerza política.

Sus ex amigos de

Clarín no la censuran pero tampoco la nombran, cuando hasta no hace mucho era chica de

tapa casi de manera constante. Si hasta Mirtha Legrand decidió colocarla en una de sus listas

negras, prometiendo no invitarla mientras lleve el estigma K calcado en la frente. Hoy su trabajo

mermó de manera considerable y su cara sólo sale en la pantalla nacional en la enésima repetición

de Casados con hijos.

Andrea del Boca es otra de las figuras que tienen acceso libre a la Casa Rosada. Pero en su

caso, más allá de este descubrimiento inédito del peronismo, tiene que ver con el apoyo que le

prestó la, por entonces, senadora Cristina Fernández en su lucha por la tenencia de su hija. Allí

se forjó una amistad que, incluso, la llevo en más de una ocasión en pensar en saltar la cerca de

la actuación para instalarse en un cargo público. Si hasta sus nuevos abogados en la causa por la

menor fueron recomendados por Aníbal Fernández por expreso pedido de la presidenta.

Otro que se sumo a las apariciones oficiales fue Gastón Pauls,

acorralado por las

deudas de su incursión en el difícil mundo de la producción. Su irrupción en el mundo K levantó

sospechas sobre un posible canje de esa deuda de más de 4 millones de pesos por apoyar la causa. Y

hay más nombres, como Pablo Echarri, que logró importantes leyes para sus colegas gracias a sus

visitas al despacho presidencial.

Pero la pregunta es si la militancia siempre hay que relacionarla con el canje.

Definitivamente no. Todos los nombrados tienen el derecho a tener y defender una ideología. A no

ser víctimas de una pelea feroz por el poder que los supera. Por qué no creer en la honestidad de

Florencia, Andrea o Gastón. O acaso tener simpatía por quien gobierna te convierte en una especie

de demonio a quien hay que exorcizar con el agua bendita de los medios opositores. En un país donde

los pocos actores que se jugaron en la época de plomo de los 70 tuvieron que conocer la

desesperanza del exilio, bienvenido sea el compromiso aunque no le guste a más de uno.

Personalmente discrepo con algunos de ellos, pero defiendo su voluntad de expresas su

pensamiento en un momento donde defender este gobierno te transforma mágicamente en corrupto. No lo

son ni más ni menos que la oposición. O, lo que es peor aún, algunos de los medios que hoy señalan

con su dedo acusador el presente borrando su pasado cómplice. Lo decía el viejo Cesar Jaroslavsky.

Los medios te atacan como un partido político y se defienden como periodistas. Si hasta Víctor

Hugo, despedido por este mismo gobierno, hoy es estigmatizado por decir lo que piensa. Claro, no

coincide con el gobierno mediático paralelo. Que los artistas militen sin vergüenza. Que lo hagan

desde el convencimiento. Que den el ejemplo para que se deje de creer que todo está en venta. A

favor o en contra del gobierno. Que se involucren más. Que salgan de esa nube de pedos que los

caracterizó en los últimos años, cuando iban a las fiestas menemistas pero después pedían que no

publicaran las fotos. Exponer a cara descubierta las ideas es la mejor manera de saber quién es

quién. Y así discutir de una manera más adulta y democrática. Porque cada uno, con su militancia

hace un pito.

 Embed      
El periodista Jorge Rial.
El periodista Jorge Rial.
 Embed      
Florencia Peña decidió abrazar con fuerza la causa kirchnerista.
Florencia Peña decidió abrazar con fuerza la causa kirchnerista.
 Embed      
Andrea del Boca maneja una fuerte amistad con la presidenta Cristina Fernández.
Andrea del Boca maneja una fuerte amistad con la presidenta Cristina Fernández.
 Embed      
La irrupción en el mundo K de Gastón Pauls levantó sospechas sobre un posible canje de una deuda de más de 4 millones de pesos por apoyar la causa.
La irrupción en el mundo K de Gastón Pauls levantó sospechas sobre un posible canje de una deuda de más de 4 millones de pesos por apoyar la causa.
 Embed      
Pablo Echarri logró importantes leyes para sus colegas gracias a sus visitas al despacho presidencial.
Pablo Echarri logró importantes leyes para sus colegas gracias a sus visitas al despacho presidencial.