Bono, el cantante de U2, llegó este mediodía a Mendoza y partió apenas pasdas las 22, luego de una maratónica visita en la que -se supone- visitó bodegas, viñedos y almorzó durante la siesta en Tunuyán.
El vocalista de U2 llegó este martes al mediodía en un avión privado y partió pasadas las 22. Fue un misterio su hoja de ruta durante la jornada. Se rumoreó que con Gustavo Santaolalla recorrieron bodegas y fincas, y almorzaron en Tunuyán. Hubo
Bono partió de Mendoza tras 10 horas de maratónica visita en la que supo esquivar a los fans y la prensa
Sin embargo, nada se dio por cierto: al parecer, hubo encargados de sembrar pistas falsas sobre los pasos de Bono, de tal forma que sus fans y la prensa -que apenas lograron verlo y fotografiarlo en el Aeropuerto El Plumerillo cuando arribó- no se interpusieran en su camino.
En efecto, en la noche, cuando partió, en la zona aeroportuaria había un nutrido control policial y fue complicadísimo acercarse a él. Bono llegó al Plumerillo pocos minutos antes de que su avión partiera, en una camioneta gris y custodiado por agentes de la Policía Motorizada. Lo aguardaban más de 50 periodistas que, por más que intentaron, durante toda la jornada les fue imposible seguirle los pasos.
Fueron unas 10 horas de interminables ir y venir, y esperas frente a sitios donde se suponía que estaba el vocalista de U2.
El cantantante irlandés arribó a la provincia para descansar del acoso de sus fans en Buenos Aries y para visitar algunas bodegas y viñedos, según la vox pópulis local, ya que no hubo vocero alguno que pudiera confirmar la hoja de ruta que siguió el irlandes en su estadía de ocho horas en la provincia.
El líder de U2 llegó en un avión privado Lear Jet LV-BFG con otras cinco personas y no dejó de sorprender a los operario del Plumerillo que no esperaban un pasajero de semejante talla, un martes al mediodía. Un testigo escuchó que tenían en agenda varias bodegas para visitar, por consejo de Gustavo Santaolalla, quien habría sido uno de sus acompañantes en la provincia.
Otra voz aseguró que, luego de pasearse por establecimientos vitivinícolas y fincas del Gran Mendoza -se dijo que estuvo en el Este y también en Maipú-, terminó almorzando en horas de la siesta en Tunuyán.



