El escritor y humorista Aníbal Litvin ha recopilado algunos usos actuales y pasados que, aunque son ciertos, dan para la risa. Acá te adelantamos algo de lo que saldrá en el libro 696 datos asombrosos de sexo.

Alocadas costumbres sexuales

Por UNO

Los hombres de la tribu Walibri, de Australia Central, cuando se saludan no se dan la mano: setoman del pene.

En Hong Kong, una mujer engañada puede legalmente matar a su marido adúltero, pero tiene que

hacerlo con las manos.

En Florida EEUU, es ilegal mantener relaciones sexuales con un puercoespín.

En la antigua Esparta el adulterio era permitido siempre y cuando la mujer se entregara a un

hombre más alto y robusto que su propio marido.

La pena para la masturbación en Indonesia es la decapitación. (¿Qué le cortan?)

Ecuador prohíbe a los padres llamar Coito o Perfecta Circuncisión a sus hijos. (Chizito

Rodríguez, 69 Goldberg... ¡Valen!)

En la antigua Babilonia se permitía a los hombres ofrecer a sus esposas como pago colateral

por un préstamo. (¿Cuánto me darán por la mía?)

Las mujeres de Nápoles salían desnudas a la azotea de sus casas, con la esperanza de que la

Luna les hiciera aumentar el tamaño de los senos.

En Clinton (Montana, EE.UU.), durante el ANNUAL TESTICLE FESTIVAL (Festival Anual de los

Testículos), se consumen dos toneladas de criadillas de toro. La consigna es desnudarse todos y

pasar el festival completamente desinhibidos.

Para formar el harén, los antiguos árabes desechaban a las de pechos grandes y elegían

jóvenes con senos pequeños y una cara con pelitos, ya que pensaban que las mujeres con estas

características eran mejores amantes. (¡Aunque te pincharan toda la cara!)

Por las Leyes de Guam, las vírgenes tienen prohibido casarse. Por lo tanto hay hombres cuyo

empleo a tiempo completo consiste en viajar por el país desflorando vírgenes, quienes les pagan por

el privilegio de tener sexo por primera vez. (Bueno, amigos y amigas, los dejo. Parto para Guam en

algunas horas. He conseguido un trabajo que me parece muy respetable. ¡Adiós!).

Fuente minutouno