Ramiro [email protected]
El músico Daniel Melero anda por Mendoza. Había venido antes, pero no a tocar. Ayer dio una charla en la que trasladó los conceptos artísticos y de vida que ha acumulado en su madura trayectoria. Hoy mostrará cómo esa filosofía se plasma en la creación y se traduce en música. Pionero de los sonidos electrónicos a nivel nacional, productor clave del rock argentino alternativo de hace dos décadas, miembro satélite por años de Soda Stereo, Melero dará dos conciertos esta noche en Tajamar con la banda con la que viene tocando en los últimos años.
Presentará canciones de su último CD, Por, pero también prometió que tanto los tiempos pretéritos como el porvenir serán de la partida. De eso y mucho más habló el auto proclamado “No-músico” Daniel Melero en esta entrevista.
–¿Qué Melero vamos a escuchar?–Estoy tocando desde hace tiempo con un grupo que tiene la misma formación. Félix Cristiani en bajo, Tomás Barry en guitarra y teclados, y Syl Costa en batería. Yo toco guitarra acústica y he vuelto a tocar sintetizadores. El show no va a ser sencillamente tocar Por. Como nunca vine a tocar a Mendoza creo que tengo que mostrar algo de mi “vasto repertorio” y además voy a estrenar algunas canciones del próximo disco. Vamos a hacer un recorrido que involucre pasado, presente y futuro.
–¿Serán iguales los conciertos?–Los shows nunca son iguales, eso va a modulando y vamos tomando las decisiones de qué tema tocar o descartar mientras está aconteciendo, lo manejamos según el proceso que va teniendo la acción que estamos haciendo en el escenario. Tampoco van a ser iguales porque, al contrario de lo que muchos podrían suponer de mí, no traemos máquinas ni secuencias. Es todo un show de performance, todo ejecutado. Es interesante porque empiezan a jugar las individualidades y si la banda se mueve toda para el mismo lado o va variando. Es orgánico. Es de los aspectos más lindos de esta formación. Tenemos un mapa más o menos conciso del punto de partida pero la navegación es un enigma.
–¿Aplicás los conceptos de tus clínicas al crear o tocar en vivo?–Absolutamente, esos conceptos son parte de mi sistema de pensamiento y los aplico en mi vida cotidiana. Todos los días estoy envuelto en algún sonido, canción o disco. Nunca estoy grabando un disco definidamente, pero siempre estoy grabando, y me parece que lo que traslado en las charlas es altamente aplicable. Es como un pequeño manual zen urbano. Para moverse con esa filosofía en la ciudad, porque total, ante la naturaleza cualquiera es zen.
–¿Qué opinás de que te rotulen como un “músico de culto”?–La verdad que no entiendo muy bien qué son los músicos de culto, lo confieso. Yo hago lo que me resulta inevitable y me atengo a las consecuencias que eso tenga. En definitiva, si lo que hago tiene como resultado que soy un músico de culto, bueno, es lo que quise hacer. No hay una intención. He sido tangencial al mainstream, he pasado y vuelto a pasar por ahí, siempre tangencialmente en distintas oportunidades. Pero es producto de otro tipo de decisiones, yo no intenté nada, no me pienso desde ese lugar. Creo que tenemos pocas palabras para identificar cosas cuyos resultados son muy diferentes. Por ejemplo música, o cuando se dice “el rock”. Me preguntan: “¿qué pensás del rock hoy?”. Y no sé cuál es ese rock del que me hablan, es muy raro.
–¿Cómo eso de definirse como un “No-músico” y a la vez animarse a producir a otros “Sí-músicos”?–Creo que lo que es asombroso es que todas esas bandas quieran trabajar con una persona que tenga esa categoría. Algo interesante debe suceder alrededor de eso, de tener conceptos sobre la música. Yo soy mucho más un oyente que también tiene la suerte y la desgracia de ser músico. Y en ese sentido, creo que la música es mucho más que saber las escalas o estar afinado, eso me parece el aspecto más chiquitito de la música. No entiendo muy bien por qué casi todo el mundo usa la misma afinación. Yo he compuesto discos enteros con la guitarra en una afinación que a priori decidí que tuviese. Me di cuenta de que todo se puede traducir en términos de sonido y notas a una escala, que es lo que menos valor tiene porque siempre te conducen al mismo lugar. Manejar conceptos con eso es tal vez lo que genera lo distinto, tal vez ese es el campo de mi especialidad.
–¿Se puede crear algo realmente nuevo a nivel sonoro?–Estoy convencido de que no hay nada novedoso en el mundo de la música. Me incliné fuertemente a hacer canciones de vuelta porque creo que el aspecto más moderno e interesante que hay en la música hoy es qué palabras implementás sobre los sonidos que utilicés. Esta modulación para mí era una molestia antes, cuando todavía creía en aspectos de innovación sonora, en los ’80. Veía que la música y los sonidos se veían esclavizados por la certeza que las palabras colocaban sobre ellos. Pero hoy creo que las palabras son mucho más inciertas que los sonidos, tanto que conducen a lugares en donde hay menos reconocimiento y convierten a la música en algo nuevo. Hoy lo interesante es la interpelación de las palabras sobre los sonidos.


