Oscar Alejandro Trapé
La nueva placa de Black Sabbath, con el legendario Ozzy al frente, marca un regreso auténtico del grupo a los estudios, sonando impecable
Hay que creerle a Ozzy Osbourne cuando sostiene que 13 –el disco que marca el regreso a los estudios del célebre cantante metálico junto con sus viejos compañeros, Tony Iommi y Geezer Butler, luego de 34 años– es una cuenta pendiente que había quedado en Black Sabbath.
La placa mantiene una sonoridad que suena tan inspiradora como fue la etapa de oro, en los años ’70, para los padres del heavy metal a nivel mundial. Si bien hay muchos guiños a los clásicos de la formación inglesa, este nuevo disco reafirma que aún los músicos mantienen una química que los distingue del resto, como lo hace el corte difusión God Is Dead? En él la voz de Ozzy se mantiene bien al frente, como en las grandes épocas, mientras que la guitarra del Iron Man Iommi marca el ritmo imparable de esa máquina metálica que no para de sonar tan bien, como lo hizo desde que arrancó su marcha infernal.

