Enoturismo en Mendoza

Susana Balbo lucha contra la burocracia para lanzar safaris aéreos desde Chacras a la Patagonia

La enóloga y bodeguera Susana Balbo y su hija abrieron un hotel de lujo único que cuenta con un avión anfibio para llevar a los pasajeros al sur del país y también al norte y a los Esteros del Iberá, pero la nave está parada porque la ANAC demora la autorización desde hace un año

La reconocida enóloga mendocina Susana Balbo y su hija Ana Lovaglio abrieron las puertas de un hotel único en Argentina, llamado SB Unique Stays. Está ubicado en Chacras de Coria, en Luján de Cuyo, y tiene comodidades pensadas para que sus huéspedes descansen, se relajen y disfruten. Además, tiene previsto un servicio exclusivo y primero en el país, de safari aéreo para mejorar la experiencia de los turistas.

Con el primer avión anfibio para uso comercial del país, las mujeres emprendedoras ofrecen un servicio de súper lujo para turistas de todo el mundo que deseen llegar a Mendoza, pero también varias partes del país sin necesidad de pasar por un aeropuerto, con experiencias personalizadas y completamente diferentes.

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El SB Winemarker’s House & Spa Suites está en calle Viamonte al 5022, en pleno corazón de Chacras de Coria. El primer lugar donde se posan los ojos al ingresar es en un inmenso cuadro del árbol de la vida realizado por el artista mendocino Sergio Roggerone, hecho exclusivamente para el nuevo proyecto de la familia Balbo. En él están basadas las siete suites con las que cuenta el complejo, las cuales reflejan cada etapa de la vida y trayectoria de la primera enóloga del país.

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Innovación

Este hotel de súper lujo, primero en este formato en el país, tendrá un servicio que lo hace mucho más atractivo, ya que los turistas podrán subirse a un avión y visitar el Sur provincial, pero también diferentes lugares de la Patagonia, el Norte y Esteros del Iberá.

Lo único que falta es la última firma de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) para que el avión pueda realizar vuelos comerciales.

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Nadie más tiene un servicio como el que ofrece el hotel”, afirmó Balbo, enóloga, bodeguera, emprendedora y ex diputada nacional.

“Es complementar el hotel con un ofrecimiento que no hay en otros lados y lo hace único. Pero el hotel ya es único por su concepto”, explicó.

Mucha burocracia

“Todavía estamos esperando que la ANAC nos termine de aprobar. Está todo listo, pero no nos dan el certificado de explotador de servicios aéreos, que es la habilitación para facturar”, lamentó Susana Balbo, ya que hace un año que esperan esa aprobación.

“Tuvimos que hacer todos los manuales porque es el primer avión anfibio que hay en Argentina para servicios comerciales. Tradujimos todos los manuales de Estados Unidos, los presentamos y fueron aprobados. La verdad es que es un caminito de hormiga porque innovar en Argentina es tan difícil, la burocracia es enorme. Llevamos un año con el avión, con distintos procesos y uno entiende que es algo comercial pero mientras, estamos pagando todos los impuestos sin poder facturar”.

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Y reiteró: “No tenemos respuesta de ANAC. Elevamos una nota, ya no queda nada, todo lo legal lo cubrimos y ahora la burocracia nos frenó. No lo podemos usar si no es para la familia”.

Propuestas de vuelos

El huésped sale del hotel SB Winemaker’s House hacia el aeroclub de Chacras de Coria y desde allí despega el avión anfibio. Una de las primeras paradas puede ser San Rafael, donde les espera un almuerzo súper gastronómico. Y luego siguen viaje hacia la Patagonia, con diferentes paradas.

“Hicimos el recorrido por toda la Patagonia. Vamos a poder acuatizar en el Lago Escondido, de Joe Lewis, en Río Negro, y ellos nos ofrecieron la disponibilidad para un almuerzo en ese lugar exclusivo solo para nosotros. También podemos ir al Lago La Plata, en Chubut, que es donde está Francis Mallmann, y llevarlos a la isla a quedarse.

"Lo mismo en Lago Aluminé, en Neuquén. Todo lo que no sea parque nacional podemos acuatizar y llevar a la gente a que tenga una experiencia de acuatizaje, quedarse, hacer fly fishing. También podemos llegar a Lago Bueno donde hay una casa fantástica que también está en uso exclusivo para nosotros”, reveló la enóloga mendocina, pero una vez más dijo que nada de esto lo pueden llevar a cabo sin la última autorización de ANAC: “Tenemos todos los convenios cerrados con estos lugares que son únicos, la gente puede ir a andar a caballo, paseos con cuatriciclos, pero no podemos empezar nada de todo eso”.

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También detalló que desde Valle Hermoso, Malargüe, “nos pidieron que durante todo el invierno llevemos a los pasajeros. Hicieron unos domos, entonces la gente va a poder ir a esquiar llevados por nosotros. El potencial es enorme, estamos frenados por la burocracia. Le pedimos a la directora de ANAC que por favor que firme y esté todo listo”.

Además de la Patagonia, también hay una opción para viajar hacia el Norte, a Cafayate como Wine Safari, y al Estero del Iberá, en Corrientes. Después, los pasajeros tendrán flexibilidad para elegir cómo armar su viaje, pero teniendo en cuenta que son experiencias de 3 días mínimo.

Una vez que ya esté habilitado para vuelos comerciales, el avión anfibio también ofrecerá viajes para quienes no estén alojados en el hotel.

La creación del hotel de lujo

La casa de calle Viamonte al 5022, en Chacras de Coria, era la vivienda familiar, donde en los últimos años vivió la hija de Susana, Ana Lovaglio, hasta que se mudó a fines del 2019.

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Con 6 mil metros de jardín y una casa única, con grandes puertas y pisos originales, pensaron que era un lugar muy especial al que debían darle un buen futuro.

“Pensamos en un bed and breakfast como primera opción, analizamos un poco toda la oferta que había por Chacras de Coria y dijimos no. Vamos a hacer algo diferente, que se despegue completamente de lo que hay en Mendoza y en el país, incluso en todo América”, resaltó Susana Balbo.

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Una de las habitaciones del exclusivo hotel que tiene Mendoza.

Una de las habitaciones del exclusivo hotel que tiene Mendoza.

Y relató: “Fuimos con Anita a un hotel en Napa Valley, en Yountville, California, y no es ni cercano a este. Miramos todos los detalles, ahí ya habíamos iniciado este proyecto, pero entonces le dimos el empujón final del perfil. Pasó de unas simples cabañas que iban a estar todas mirando hacia el jardín, a tener una intimidad con paredes hechas de basalto. Les pusimos un spa en cada habitación, sauna seco, sauna húmedo, bañeras muy grandes. Viró a un concepto muy sofisticado y la verdad es que estamos muy contentas”.

El concepto

Susana y Ana se inspiraron principalmente en el mundo del vino “donde vender vinos es vender historias”, expresó la hija de la enóloga.

“El viajero de lujo, de cierto poder adquisitivo, probablemente la mayoría va a ir a una cadena y va a buscar una estandarización. Va a ir al Four Seasons, o al Palacio de Bou porque ya conoce, pero va a haber un porcentaje mucho más chiquito del mercado que va a venir a un lugar como este porque va a buscar algo único, llevado a cabo por una familia, con una historia única, con más privacidad. Son siete habitaciones y creemos que lo que tenemos para contar les va a ser interesante”, detalló Ana Lovaglio, quien es licenciada en Administración de empresas y maneja el departamento de marketing de la bodega familiar.

Tenemos programas de tres noches mínimo que se llama Be my guest, (se mi huésped), con la idea de tratar al pasajero con detalles como lo tratarías en tu casa, siendo que esta fue nuestra casa. Está el pilar del mundo del vino a través de esta casa del enólogo que llamamos, y está el pilar de Wellnes (bienestar) ya que son todas spa and suites, y acá queremos invitar a un concepto que se llama Slow travel, queremos invitar a que la gente baje un cambio”, agregó Ana.

Explicó que "cada huésped tiene incluido un masaje descontracturante de bienvenida, un masaje que llamamos postviaje. También una visita a nuestra bodega, donde tiene un almuerzo. Además, los traslados desde y hacia al aeropuerto y a la bodega, y dependiendo en el momento que llegan, una copa o una limonada de bienvenida".

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El árbol de la vida

Ana reveló que todo en el hotel tiene un hilo conductor y tiene que ver con esa impresionante obra del mendocino Sergio Roggerone: “El árbol de la vida tiene siete etapas y nosotros tenemos siete suites. Cada una está inspirada en cada estado del árbol de la vida. Es un concepto para contar la historia de mi mamá como enóloga”.

Las raíces simbolizan el origen. Su carrera como enóloga empezó en Salta, entonces la primera suite tiene un guiño con una obra de arte de un artista salteño. Nada de estas interpretaciones son directas o convencionales, quisimos desde el interiorismo, desde las obras, no caer en la interpretación más obvia, sino hacerlo desde un lugar más original. Están también inspiradas en los chacras, que también son siete. Entonces en las puertas hay un nombre alegórico al momento. La suite uno se llama Origen”, describió la detallista hija de Susana Balbo.

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Después sigue el tronco del árbol, que simboliza lo que sostiene la vida: “Nos gusta hablar de coraje como sostén, y como sinónimo o relacionado a la vulnerabilidad. A lo largo de la vida de mi mamá es intentar proyectos, algunos con aciertos, otros con fracasos. Pero siempre con el coraje de ir para adelante como sostén principal”, y ese es el nombre que lleva la segunda suite.

Las ramas es lo que se anhela en la vida, y la tercera habitación se llama Huella, por el significado de dejar una huella, de trascender.

Luego siguen las flores del árbol, que son las cosas lindas tiene uno para dar: “Me gusta hacer la interpretación y una de las cosas más lindas que tiene mi mamá es que es muy generosa con su experiencia y con su información, lo cual creo que permitió empoderar mujeres. El fomentar el rol de la mujer, inspirar tanto para la mujer como segmento en sí mismo y en general para el emprendedor. En esa suite tenemos una serie de cuadros chiquitos del árbol de la vida, otros de flores por lo femenino que representa, y de frutos que representan al emprendedor”.

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También están los pájaros, que son las personas importantes en la vida. “Ahí se relaciona directamente a la familia. En esa suite tenemos una obra del artista mendocino Fernando Jereb con pajaritos. La quinta suite se llama Nosotros, que también es nuestro vino en la bodega, que representa al equipo, a la familia”.

El último estadio son los parásitos de los que hay que deshacerse. Ana pensó mucho en cómo ponerle una connotación positiva, hasta que la encontró. “Para mí es de las más interesantes, porque como este es un lugar de bienestar, esa suite se llama Temple y es un mensaje que le va resonar a cualquier viajero. Es la búsqueda del equilibrio. Ahí hay una obra de Cristina Santander, que es de Buenos Aires, que es una mujer recostada con un abanico y se llama Tarde de verano. y me pareció muy simpática porque hay que descansar. Hasta Dios descansó en el séptimo día, entonces la séptima suite”.

Primeros visitantes

Los primeros en alojarse en el exclusivo hotel de Susana Balbo en Mendoza fueron una pareja de Buenos Aires, quienes permanecieron más de 10 días. También pasó una pareja de brasileños y esperan a otros huéspedes de Estados Unidos.

“Creemos que los mercados claves van a ser de Brasil, Estados Unidos e Inglaterra principalmente. Parecido a los mercados claves del vino, y por supuesto el público local”, indicó Ana.

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