Se puede decir que Casa David Wines and Horses es un emprendimiento turístico muy particular, emplazado en un paisaje único, entre montañas, viñedos y espejos de agua, con la cría de caballos para la disciplina hípica como principal objetivo. Sin embargo, para la familia David, de basta experiencia en el rubro de venta mayorista de alimentos, también es un sueño hecho realidad.
La familia de Oscar David unió la pasión por el vino y los caballos en un nuevo emprendimiento
Un sueño en el que Rubén, el mayor de los hijos de Oscar y Silvia y quien es cabeza actualmente del negocio familiar y sus hermanos Analía, Cristián y Hernán, pudieron ver concretado en las 50 hectáreas que la familia posee en Alto Agrelo, Luján de Cuyo.
Un sueño familiar
El lugar nació como una apuesta familiar, pero se lo decidió convertir en un emprendimiento turístico que integra gastronomía, vinos y equitación. En una segunda etapa la intención es extenderlo y conformar un complejo de cabañas para enoturismo.
"Es muy importante para la familia poder inaugurar este lugar, nuevo en Mendoza, un emprendimiento novedoso, con el paisaje que nos trae a nosotros el vino y la montaña. Agradecido a todas las personas que colaboraron, a los ingenieros, los arquitectos y todos los que pusieron ese granito de arena para poner esto en funcionamiento, para que las personas, los jinetes que nos han venido a acompañar de otras provincias puedan disfrutar de este gran momento", expresó Rubén, en el momento de dejar inaugurado el lugar. Para la ocasión se realizó, además, un evento de equitación que reunió a más de 230 jinetes de todo el país.
"Para nosotros es un orgullo poder seguir haciendo cosas en Mendoza, fue una promesa y la estamos cumpliendo, creemos que somos una familia diferente, pujante con un paisaje maravilloso y una mejor gente, muy hospitalaria", agregó.
Los caballos como centro de atracción
Cristián David, quien está a cargo del proyecto desde lo técnico, puesto que es un amante de los caballos y de la práctica de la equitación, trabajó mucho junto a su esposa Laura para ponerlo en marcha. Contó que el emprendimiento nació para los caballos de equitación, para la disciplina hípica, que es una disciplina olímpica. Se trata de un deporte inclusivo, en el cual varones y mujeres compiten a la par, sin ninguna diferencia, en igualdad de condiciones.
En Casa David se crían caballos de salto, poseen una veterinaria, que se dedican a la parte reproductiva de los animales, que incluye servicios de gestación, además se llevan adelante las tareas de entrenamiento y cuidado. Cuentan con un natatorio para caballos y en la segunda etapa del proyecto se hará la parte de recuperación, por el momento, solo realizan la fase de cría.
En cuanto al concurso con el que se inauguró Casa David Wines and Horses, se trata de una fecha que se incorporará oficialmente al calendario provincial. Para esta oportunidad, llegaron competidores de Buenos Aires, Córdoba, Tucumán, Santiago del Estero, San Juan y San Luis. "Queremos que se convierta en una fecha oficial para que la gente pueda conocer este deporte, que es tan maravilloso cuando se forma el binomio que es la unión entre el jinete con el caballo, se forma una relación especial".
Casa David cuenta también con una pista de césped para saltos y dos ante pistas de arena. Está acondicionado para torneos regionales y nacionales de salto, por lo que cuenta con el aval de la Federación Ecuestre Argentina.
La gastronomía y el turismo
Además de los viñedos, las caballerizas, el natatorio, las pistas y algunas cabañas -por el momento son solo viviendas familiares- el lugar cuenta con un espacio gastronómico de 350 m2 para 150 personas, que también puede ser utilizado para eventos corporativos.
Tiene una cava subterránea, un espacio exterior para los fuegos y está rodeado por 2.000 m2 parquizados, que diseñaron los arquitectos Alejandra Reta y Verónica Fader, en tanto que el constructor de la obra fue José Liñán.
Una gran familia de emprendedores mendocinos
El matrimonio de Silvia y Oscar David, son los mentores de toda la generación que los sucedió, no solo en el negocio familiar, sino en la vida misma.
Él comenzó trabajando en el expendio de gaseosas y Silvia tenía una panadería en el barrio Unimev. De esa vida sencilla de barrio nacieron sus cuatro hijos y sus vidas se modificaron ampliamente.
Actualmente poseen la venta supermercadística al mayoreo y esta nueva apuesta turística. Son cabeza de una gran familia compuesta por Rubén y Andrea Richiardi, quienes tienen dos hijos, Analía y Marcelo Bertozzi, padres de Matías, Bruno y Valentina, Cristián y Andrea Piastrellini y Hernán y Agustina Politino, papás de Bautista y de una bebé (sofía) que viene en camino.
Casa David Wines and Horses en fotos:



















