El camino a la Presidencia

El PRO mendocino busca ser neutral en la interna que generó Larreta rumbo al 2023 

El alcalde de CABA ya reunió a su equipo y anticipó la pelea con Bullrich. Un grupo de dirigentes federales, con De Marchi incluido, trata de que las provincias queden en el medio. Cómo afecta a Cambia Mendoza.  

Horacio Rodríguez Larreta dio esta semana lo que para muchos es el primer paso en su carrera presidencial hacia 2023. Mientras en Buenos Aires la jugada lo alejó casi definitivamente de Patricia Bullrich y tensó bastante la cuerda del PRO, los referentes mendocinos de ese partido buscan que la división no llegue a herir el espacio local (donde tiene sus propias internas con el radicalismo) y tampoco que afecte a sus propias aspiraciones: que Omar De Marchi sea gobernador de Mendoza dentro de dos años, por ejemplo.

A nivel nacional, los amarillos aventajan a las demás fuerzas en cuanto a la definición de nombres propios. Ni el justicialismo ni la UCR tienen aspiraciones tan nítidas y vociferadas públicamente como el espacio que gobierna la CABA. Sin embargo, es precisamente fuera de ese redil electoral que tienen que fortalecer sus liderazgos y temen que el ruido propio pueda jugarle en contra a esa construcción.

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La última visita de Rodríguez Larreta a Mendoza, en octubre del año pasado.

La última visita de Rodríguez Larreta a Mendoza, en octubre del año pasado.

Ahí entra en juego un grupo de dirigentes federales que se conformó a mediados del año pasado y viene trabajando en conjunto. Son cerca de veinte legisladores nacionales (casi todos diputados) y que buscan erigirse como una estructura de contención a la fuerza macrista para los próximos dos años, independientemente de quién termine siendo el candidato (o candidata).

La coordinación, cuentan, la lleva Diego Santilli (justamente, uno de los armadores políticos, junto a Emilio Monzó, del espacio que Larreta comenzó a consolidar esta semana). Entre los más conocidos, figuran Humberto Schiavoni, de Misiones, Federico Angellini, de Santa Fe, y el propio De Marchi, en medio de otros nombres de más relevancia en sus jurisdicciones que en la Nación, salvo algunos casos puntuales.

La premisa que bajan a esos políticos de las provincias es “no meterse en el barro, y ser neutrales ante lo que sea que pase en el seno del partido”. Ahora que escalará la tirantez entre los pesos pesados, cumplir con esa directiva va a ser cada vez más difícil. En Mendoza también lo saben, aunque su buena cintura con ambos hace que no les preocupe demasiado.

“Están tratando de quedar en el medio de este quilombo. Saben que viene una etapa más complicada, pero que también es parte del juego”, responde uno de los referentes jóvenes que tiene el espacio en Mendoza”. “Por un lado está Macri, que yo no lo descartaría, porque puede jugar finalmente en 2023; por otro, Patricia; y, para mí, más adelantado que los demás, Horacio”, asegura, augurando en qué lugar estará cada pieza.

Otro dirigente mendocino estuvo aceitando vínculos con las figuras nacionales esta semana: Gustavo Cairo desayunó con Macri el jueves por la mañana, en Villa La Angostura. El presidente del bloque amarillo en la Cámara Baja local fue parte de una delegación del Foro de Legisladores Provinciales del PRO que se acercó al ex mandatario por gestiones de diputados rionegrinos -según cuentan-.

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El diputado provincial Gustavo Cairo  junto a Macri en Villa La Angostura.

El diputado provincial Gustavo Cairo junto a Macri en Villa La Angostura.

"En otra época, Mauricio no les hubiera dado bola. Ni por la vereda de enfrente hubieran pasado", se sinceran en el PRO, dando a entender que Macri está en busca de reconstruir algunos lazos con las figuras de su propio espacio.

Cairo y parte del grupo llegaron un poco más tarde de lo previsto (tuvieron un desperfecto con una cubierta del auto), y en la convocatoria se habló de las situaciones particulares en las provincias de cada uno de los presentes. De Mendoza se habló brevemente, pero se hizo alusión a uno de los temas más importantes que tiene el partido acá, la relación con la Unión Cívica Radical y sus dirigentes de peso.

Por lo demás, aseguran que el encuentro no tocó temas en profundidad y fue más bien “fraternal”. “De ver cómo vienen las cosas para los próximos años”. Estuvieron la anfitriona Leticia Esteves (Neuquén), Martín Ardohain, Laura Trapaglia y Eduardo Pepa (La Pampa), Juan Martín (Río Negro), Esteban Vitor (Entre Ríos), Carlos Pereyra (San Luis), Alex Campbell (Buenos Aires) y el mendocino Cairo. Algunos de los presentes se reunieron más tarde con Larreta.

En Mendoza: ¿Larreta o Bullrich?

Patricia Bullrich tiene en Mendoza una de las más altas imágenes positivas que puede cosechar en el país. En noviembre, la consultora CB había medido a un puñado de figuras del PRO nacional y nuestra provincia fue la que más adhesión mostró hacia la ex ministra de Seguridad entre las 24 jurisdicciones, con un 51% de arrastre. Surgen, entonces, al menos dos preguntas: ¿con quiénes se aliarán los dirigentes locales si, como todo indica, la fuerza se divide en dos? y ¿cómo votaría Mendoza en una PASO entre ambos si la disonancia escalase hasta tal punto?

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Patricia Bullrich en el Este provincial, días antes de las elecciones legislativas.

Patricia Bullrich en el Este provincial, días antes de las elecciones legislativas.

“Es cierto que ella tiene mucha banca acá. Lo demostró cuando vino a presentar su libro (Guerra sin Cuartel, en febrero de 2021) y cuando visitó el Este, antes de las elecciones. Tiene algo que pega y que hace que la sigan, pero, a la hora de votar, hay que ver qué pasa. Ella tiene un discurso muy fuerte, muy arrebatado y antikirchnerista. Y está bien, pero me parece que el mendocino suele ir por opciones más acuerdistas, más de diálogo”.

La voz proviene de uno de los experimentados. Sin embargo, entre los jóvenes -y yendo a buscar miradas también a los departamentos - surge otra postura. Marcan que la ex Coalición Cívica tiene mucho más feeling con los votantes locales de Juntos por el Cambio que su futuro contrincante político por la presidencia.

“Si vos consultás entre los más jóvenes del PRO, y te lo digo porque es algo que me he encargado de hacer, vas a notar mucha que hay más cercanía con ella. Se tomó el trabajo de recorrer el país, no son muchos los que pueden decir lo mismo”. “Además es viva, sabe que mostrar su buena sintonía con (Alfredo) Cornejo es importante acá, y creo que también sabe capitalizarlo”. Dos miradas más que se sumaron ante la consulta de este diario.

Sin embargo, todos los abordados atajan la pelota antes de tiempo. “Primero, el PRO tiene una línea clara: jugar para Mendoza y para lo que estamos construyendo acá. Lo que tenga que definirse en Buenos Aires, se definirá allá y entre los actores que tengan que tomar decisiones. Y segundo, que todo indica que habría un acuerdo, sería muy raro llegar a elecciones internas. No lo descarto, pero tanto Bullrich, como Vidal o quien tenga pretensiones en su momento, seguramente terminen arreglando a través del diálogo”, contaron.

Para quienes siguen de cerca lo que pasa en Capital y en calle Uspallata –donde está la sede del gobierno porteño-, el armado de Rodríguez Larreta es contundente y responde a sus intenciones nunca escondidas de pelear en 2023: “Está bien armado y la verdad es que se ha rodeado de cuadros fuertes, lo que demuestra que quiere jugar: Jorge Macri, Emilio Monzó (de quien supo estar separado y al que ahora recupera como aliado político), (Diego) Santilli, Fernando Straface (su jefe de campaña, en otra época mucho más cercano a María Eugenia Vidal), el propio Felipe Miguel (jefe de Gabinete en CABA, del riñón larretista). Y eso sumado a él, que es un cuadro técnico que empuja”, explicaron.

¿Qué hará Macri? “Mirá, si las elecciones fueran mañana o el mes que viene, yo creo que él no se presentaría. En un clima de mediana normalidad de la Argentina, él no va a participar porque sería forzar una interna innecesaria con Horacio. Pero si se esto explotara por los aires, si el país se va a la mierda en estos dos años, yo creo que va a hacer falta otra cosa”, deslizan desde las oficinas locales.

La relación con el radicalismo en los años que vienen

El desquite del PRO mendocino se llama 2023. Esa es la fecha pegada en el muro. Luego de haberse encolumnado en 2015 y perdido en las primarias del 2019, entienden que las próximas elecciones -las terceras desde que conviven en el frente-, deben ser las que les permitan dar el golpe a la mesa y subirse a gobernar.

Su primer gran escollo es el radicalismo, imbatible hace casi nueve años en las urnas. Así, en la provincia volverá a abrirse la grieta con la UCR que tantas veces amenazó con dinamitar Cambia Mendoza. Sólo que esta vez con condimentos mucho más fuertes: primero, los antecedentes que figuran más arriba; segundo, que el demarchismo se siente fortalecido (o eso claman) por factores como su número de bancas en la Legislatura, por tener dos representantes en el Congreso y una intendencia.

De Marchi, Suarez, Cornejo
Omar De Marchi, Rodolfo Suarez y Alfredo Cornejo.

Omar De Marchi, Rodolfo Suarez y Alfredo Cornejo.

“Y tenemos un armado territorial muy potente que todavía no se advierte. Cuando hicimos el cierre de la Fundación Pensar metimos 800 personas, mientras muchos aún se esconden en el Zoom. Todo de primera línea, ¿eh? gente de verdad y cero acarreo”, se jacta un legislador. “Estamos haciendo, como ya hemos dicho, el trabajo que tenemos que hacer porque en menos de 15 meses hay que tener todo listo”.

El fenómeno será inverso al que se viva a escala nacional. Las aspiraciones de Larreta por ganar la Presidencia, tarde o temprano, van a chocar con las del radicalismo. Y eso se dará en un contexto en que el partido centenario va a querer consolidar su emancipación del PRO. Esa independencia que viene insinuando, cada vez más fuerte, casi desde que se fundó Cambiemos.

La pregunta sigue siendo qué pasará en Mendoza. Con un frente en tensión a nivel país, poco podrán hacer los llamados desde Buenos Aires para mantener la coherencia interna (como ya los ha habido antes y a veces han servido). Eso se suma a que los amarillos sienten que, junto a los radicales, son las dos fuerzas que no han perdido terreno en estos dos años, sino que, por el contrario, lo han incorporado. Al menos así lo dicen, mandando un palo por elevación al peronismo.

También dicen estar concentrados en su crecimiento propio. Pero a su única preocupación partidaria, que era fortalecer su posición en el frente local, ahora se les sumó otra, también difícil: mantener la neutralidad mientras se libra la batalla interna que tendrá sede en Buenos Aires.

Y es que, aunque no den las cuentas, para el 2023 faltan 15 meses.