Mundo

El adobero que desde hace 15 años conserva la ciudad de barro más grande del mundo

A 15 años de su labor, el adobero Arturo Rafael Jerónimo Valiente protege la milenaria ciudad de barro en Perú

Hace más de 1.000 años, la cultura Chimú levantó una de las ciudades de barro más grandes del mundo. Con muros de hasta 12 metros de altura, el complejo arqueológico de Chan Chan se extiende sobre aproximadamente 20 kilómetros cuadrados en América del Sur.

Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, esta antigua ciudad precolombina llegó a albergar a más de 30.000 personas en la costa norte de Perú. Sin embargo, para resistir el paso del tiempo y los efectos del clima, hoy depende del trabajo de especialistas que mantienen en pie sus estructuras de adobe.

Ciudad de Chan Chan: el maestro adobero que lleva 15 años protegiendo la ciudad de barro más grande

Uno de ellos es Arturo Rafael Jerónimo Valiente. Durante su infancia aprendió el oficio de adobero en una ladrillera artesanal, donde conoció la tierra, el barro y las técnicas tradicionales para fabricar ladrillos. Lo que entonces parecía un aprendizaje más terminó convirtiéndose, décadas después, en una herramienta clave para proteger uno de los patrimonios arqueológicos más importantes de América del Sur.

Hace unos 15 años, un amigo le comentó que la ciudad de Chan Chan buscaban adoberos para participar en las labores de conservación del sitio arqueológico. Desde entonces, forma parte del equipo encargado de elaborar adobes especialmente diseñados para preservar las estructuras originales de la antigua capital chimú frente a la erosión y el desgaste provocado por el clima.

El guardián de la ciudad de Chan Chan

Su conocimiento del trabajo con la tierra y el barro abrió las puertas para sumarse a las tareas de conservación de Chan Chan. Aunque ya tenía experiencia en la fabricación de ladrillos, al incorporarse al proyecto tuvo que aprender nuevas técnicas para producir adobes con las propiedades necesarias para restaurar una ciudad construida por completo con ese material y garantizar su preservación.

A diferencia del adobe utilizado en las construcciones tradicionales, el que se fabrica para la ciudad de Chan Chan responde a criterios de conservación arqueológica. Su composición permite proteger los muros originales del viento, las lluvias y otros factores ambientales, al tiempo que garantiza intervenciones compatibles con las características históricas del monumento.

Las ciudadelas que conforman el complejo albergan plazas, depósitos, plataformas funerarias, pozos y espacios conocidos como audiencias, que, según los investigadores, habrían cumplido funciones administrativas dentro de la organización de la antigua capital del reino Chimú.

Temas relacionados: