Editorial Viernes, 20 de julio de 2018

Mensajes claros, por favor

Algunos vaticinios de economistas asustan y otros resultan poco creíbles, lo que aumenta la incertidumbre.

Opciones. La diversificación de las carteras para no perder ante la escalada del dólar en la Argentina.

Por estos días abundan los expertos en economía -doctores, licenciados, analistas, masters- opinando sobre la crisis que está viviendo el país. Crisis incluso admitida por el propio Presidente de la Nación cuando el miércoles reconoció que "estamos atravesando una tormenta", aunque fue optimista respecto de lo que se viene.

Por televisión, ya sea en noticieros o en programas políticos, o por radio, y también a través de los medios escritos y hasta en las redes sociales, la población ve, escucha y lee a los especialistas explicando una situación compleja, difícil de comprender para el ciudadano de a pie que, en verdad, sólo entiende que cada vez cuesta más llegar a fin de mes y sufre con cada compra en el súper o el almacén. Ni hablar de los impuestos.

Los que saben de economía, que curiosamente son cada día más, se esfuerzan por transmitir sus conocimientos de la manera más clara posible. Muchas veces lo logran pero otras tantas no.

Cada uno expone sus argumentos, con solidez algunos, cargados de ideología otros.

Proliferan los economistas en los medios de comunicación y como consecuencia proliferan las opiniones.

Pero resulta que son tan disímiles -no siempre- que no es raro que confundan. He ahí el problemas entonces, porque frente a la incertidumbre económica que se vive, con una inflación que el Gobierno no logra controlar y que recién podría bajar el año próximo, como lo dijo Mauricio Macri, es necesario transmitir mensajes claros, que sirvan de guía para que la ciudadanía sepa cómo manejarse o cómo planear su vida, cómo gastar, cómo cuidar los ahorros...

Algunos expertos en economía son más atinados que otros. Más creíbles y convincentes. El problema es cuando unos vaticinan una hecatombe a partir de una hiperinflación, y sus colegas, por el contrario, minimizan los efectos de la crisis. Esta dualidad de análisis es lo que genera confusión, cuando no temor y angustia.

Son tiempos difíciles, se sabe. No sólo lo dice la oposición, la más radicalizada y la más razonable. Lo admite el Gobierno.

Por ello es que se impone la necesidad de contar y dar la mejor información sin caer en exageraciones ni en ocultamientos, y mucho menos en opiniones sesgadas por ideologías, pasiones u odios.

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