La revolución cubana no sólo persiguió y encarceló a los homosexuales por considerarlos contrarrevolucionarios sino que además marginó al rock como expresión musical.
Se argumentaba que esa música venía de países como o de Inglaterra, que tenían una actitud hostil hacia la dictadura de los hermanos Castro.
El rock cantado en inglés desapareció de la radio y la TV, lo que dio lugar a que grupos como The Beatles o los Rolling Stones debieran escucharse clandestinamente. Durante años las grabaciones de esos y otros grupos rockeros circularon por la isla como si fueran contrabando.
La aventura política de esa realeza comunista que encarnan aún hoy los hermanos Fidel y Raúl Castro continúa cayendo por su propio peso, y sólo terminará de desplomarse cuando el Congreso de los Estados Unidos derogue el embargo comercial a que durante décadas ha cumplido exactamente el objetivo contrario al buscado.
En efecto, el embargo condenó al pueblo cubano a privaciones insoportables mientras que los miembros de la jerarquía revolucionaria (a los que nunca les faltó nada) se fortalecían porque tenían la excusa perfecta para mantener sojuzgada a la población con un Estado policial.
En 1959, tras el triunfo de la revolución, ese nuevo Estado redentor hablaba de que venía a instaurar al "hombre nuevo". Hoy el pueblo cubano sigue sin libertad, sin poder expresarse libremente y sin la posibilidad de tener partidos políticos.
El cuidadoso descongelamiento de las relaciones políticas y comerciales entre Estados Unidos y Cuba que está realizando desde hace tiempo el gobierno de con el acompañamiento de buena parte de las democracias de Occidente, incluido el Vaticano de la era Francisco, va a dar frutos, tarde o temprano. Este mes, por ejemplo, dos de los antiguos "demonios" que entronizó el castrismo durante décadas (patentizados en la figura del presidente de los Estados Unidos y en los grupos de rock) harán visitas históricas a la isla. Barack Obama, el 22, será el primer mandatario de EE.UU. en pisar Cuba en 90 años. Y los Rolling Stones, el 25, tocarán gratis en La Habana.
El simbolismo de estos sucesos es notable.
