Editorial Viernes, 2 de noviembre de 2018

Ganancias, un impuesto distorsivo

Una de las promesas de Macri fue eliminar Ganancias y lejos de cumplirla sigue sumando asalariados.

El Impuesto a las Ganancias sigue avanzando sobre los ingresos de los argentinos y ya afecta a casi 2 millones de personas, lo que representa el 62,5% más que la cantidad de contribuyentes de 2015.

Falta muy poco para terminar el año y la idea del presidente Mauricio Macri de elevar el mínimo no imponible se desvanece casi al punto de desaparecer. Incluso, una de sus promesas de campaña fue eliminarlo porque es un impuesto distorsivo y que daña el poder adquisitivo de los asalariados.

Lejos de cumplirla, se conoció por decreto una modificación que fue incorporada en la Reforma Tributaria aprobada el año pasado, pero que no había sido implementada. La misma incluye en el pago de este tributo a las indeminizaciones de ejecutivos y a la venta de inmuebles que fueron comprados a partir de enero de 2018.

El impacto de la inflación sobre los salarios se da en consonancia con el avance de Ganancias sobre los ingresos, que también abarca a jubilados y pensionados.

En este caso, la única excepción son los sueldos de los jueces. Justamente, este es el cambio que ha propuesto el gobernador de Mendoza Alfredo Cornejo para equiparlos con el resto de los ciudadanos. Incluso, ha elevado su propuesta al Gobierno nacional como presidente de la UCR, la cual ha sido bien recibida en la Quinta de Olivos, a pesar de mantener freezada la posibilidad de hacer otras modificaciones que favorezcan a la mayoría de los trabajadores afectados por Ganancias.

La pérdida de poder adquisitivo de los sueldos trepó en septiembre al 14,7%, en comparación a fines del 2015, lo que significó la caída más profunda desde el 2002, de acuerdo a lo que publicó el Instituto Estadístico de los Trabajadores (IET).

En la actualidad, el mínimo no imponible para los solteros es de $30.000 mensuales netos (en mano) y de $40.000 para los que están casados y tienen dos hijos. Aquí se introdujo también un cambio, ya que sólo uno de los cónyuges puede anotar a su descendencia para deducirlos de Ganancias.

Del total de personas que abonan este impuesto (9 millones), se calcula que uno de cada cinco trabajadores paga Ganancias, teniendo en cuenta tanto el sector público como el privado. Por lo que se ve es una masa bastante importante para que el Gobierno nacional siga mirando para otro lado y para que los legisladores no hagan ningún tipo de planteo. Seguramente con las elecciones reaparecerán las promesas.

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