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Cuando aún nos asombrábamos por el crimen de Florencia, otro brutal femicidio conmueve a la Argentina.

Florencia, Micaela y....

Es notable observar cómo ha avanzado en la conciencia de los argentinos la consideración de todos aquellos problemas que tengan que ver con la violencia hacia las mujeres.

¿Quién iba a decir hace 10 años que un artista popular como iba a ser procesado judicialmente por incitar a ese tipo de violencia con afirmaciones como las que hizo ante estudiantes de periodismo en el sentido de que "hay mujeres que necesitan ser violadas para tener sexo"?

Decir ese tipo de disparates sexistas le ha costado a Cordera que su carrera solista haya quedado hecha trizas luego de haberse separado de la Bersuit Vergarabat, el grupo de rock que lo llevó a la fama.

Pese a todas las disculpas que ha intentado no hay quién lo contrate y su otrora suficiencia y soberbia, la que exhibía cuando en sus shows hacía subir al escenario a espectadoras para que mostraran sus senos al ritmo del tema Hociquito de ratón, hoy es sólo un recuerdo.

Ahora cualquier ataque a una mujer produce un inmediato rechazo popular.

Así lo hemos podido comprobar estos días en Mendoza con el crimen de la niña , de 12 años, a manos de su padrastro, quien la violó antes de quitarle la vida, agravado ahora por la detención de la madre de la víctima, Carina Di Marco, acusada por la Justicia de haber consentido las aberraciones sexuales de su pareja contra la menor.

El sábado, un nuevo femicidio, esta vez en , conmovió al país: hallaron en un descampado de Gualeguay, el cuerpo de Micaela García, de 21 años, quien había desaparecido hace una semana al salir de un local bailable.

La noticia produjo una inmediata movilización en las redes sociales y concentraciones en plazas de varias ciudades del país, incluida una muy numerosa en el Obelisco, de la ciudad de Buenos Aires, sitios en los que las organizaciones de mujeres hicieron un reclamo unificado de justicia para terminar con estos crímenes machistas.

Un dato positivo dentro de este drama social es que estos asuntos se están debatiendo cada vez más en las escuelas, en las universidades, en la sobremesas familiares y en los lugares de trabajo, forjándose así una red de concientización y de alerta nacional ante la violencia de género.

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