Editorial Lunes, 7 de mayo de 2018

El bolsillo tiene memoria

Los argentinos nos hemos quemado varias veces con leche y con sólo ver una vaca nos largamos a llorar.

La semana pasada ha dejado a los argentinos en estado de deliberación. Otra vez el dólar ha sido la punta del iceberg que nos ha puesto a parir.

El sábado a la noche Jorge Lanata estuvo a solas en el programa de Mirtha Legrand y dejó una frase provocadora, pero que sin dudas hinca sus dientes en una porción de la realidad: "Hoy el gobierno de Macri es su peor enemigo".

Al mismo tiempo, el medio británico The Economist, uno de los más prestigiosos en materia económica, publicaba que, si bien lo realizado hasta ahora por el presidente argentino "ha sido bastante bueno, la estabilización económica argentina está demorando más de lo que se preveía y esto ahuyenta a los inversores".

Lanata opinó que es imprescindible hacer un pacto con la oposición para acordar las líneas directrices del ajuste al que obliga la nueva realidad nacional e internacional.

"Hay que juntarse y llegar a un plan común, porque el problema no es de Macri, es de la Argentina".

Con tasas del 40% se dificultará seguramente la actividad económica.

Toda la cadena de producción y venta está en suspenso, y de allí que sean tan importantes las señales que se puedan enviar desde la política.

Y cuando decimos "la política" nos referimos a todo el espectro, sin desconocer, claro, que la máxima responsabilidad es de los gobernantes que el pueblo eligió.

No obstante, es casi imposible olvidar que la anterior administración -kirchnerista- dejó al país "con una inflación del 30-40%, un peso totalmente sobrevaluado, servicios de electricidad y gas que se prestaban de manera casi gratuita, y un gran déficit que se ocultaba imprimiendo plata", como bien ha recordado The Economist.

Si bien hoy varios de los parámetros económicos y financieros son distintos a los del pasado y no se pueden hacer comparaciones facilistas, lo cierto es que los argentinos nos hemos quemado con leche y apenas vemos una vaca tendemos a llorar.

El bolsillo suele tener buena memoria, dicen los analistas.

Cuando hoy los mercados y la política retomen su actividad podremos tener las primeras señales acerca de si el "barajar y dar de nuevo" al que se vio obligado el Gobierno tiene el acompañamiento de esos actores.

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