Antes de asumir, Donald Trump ya demuestra estar gobernando en Estados Unidos.
¿De qué otra manera puede entenderse la presión ejercida por el presidente electo de los Estados Unidos sobre la empresa Ford Motor, una de las insignias del capitalismo, para que no invierta 1.600 millones de dólares en una fábrica de automóviles en México?
Ante las amenazas de futuros problemas con la administración republicana que asumirá el 20 de este mes, Ford acaba de anunciar que en lugar de esa inversión en México, usará 700 millones de dólares para una planta de rodados en Michigan, territorio norteamericano, dentro de la expansión de su oferta de vehículos eléctricos e híbridos.
Ford, que es el segundo mayor fabricante de automóviles de Estados Unidos, había sido fuertemente criticado por Trump en la campaña electoral, debido a sus planes de invertir en México.
La prensa estadounidense reveló también ayer que Trump amenazó con imponerles aranceles aduaneros a las importaciones de autos mexicanos de la General Motors (GM), un aparente adelanto del cumplimiento de su promesa electoral de proteger las fuentes de trabajo en los Estados Unidos, que lo catapultó a la Casa Blanca.
Trump lanzó un mensaje en su cuenta en la red Twitter en el que utiliza la siguiente advertencia: "¡Fabrique en EE.UU. o pague un gran arancel aduanero si trae a nuestro país productos fabricados afuera!".
No hizo falta que nadie explicara que el reto iba dirigido esta vez contra la multinacional Chevrolet.
Como se ve, Estados Unidos, que avalaba el llevar a los países emergentes a juicios ante la Organización Mundial de Comercio cuando esos países insistían en defender sus producciones nacionales sin respetar las reglas de la globalización económica, tendrá que vérselas ahora con situaciones similares a las que combatía.
Todo indica que Trump llega para incomodar y para patear tableros. El misterio es si el establishment norteamericano lo dejará.
Antes de asumir la presidencia de EE.UU., Donald Trump presiona a
empresas icónicas del capitalismo, como Ford y Chevrolet, para que no produzcan fuera del país.
Donald Trump ya gobierna
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