Las exportaciones mendocinas ya están sufriendo los coletazos de la guerra entre Rusia y Ucrania. Por el peligro que significa el conflicto para los barcos que llevan los productos, ya se sabe que los seguros logísticos implicarán una cifra cercana a los 18 millones de dólares; pero a eso hay que sumar las consecuencias tras la devaluación del rublo (la moneda rusa), la contracción de sus mercados y los controles de divisas que ya comenzaron a regir en el país gobernado por Vladimir Putin.
ProMendoza calculó que los costos para las exportaciones subirán unos 20 millones de dólares por la guerra
Las aseguradoras comenzaron a aplicar un 0,3% de suba por un ítem conocido como “póliza de guerra”. Desde ProMendoza (la entidad público-privada que potencia la salida de bienes locales hacia nuevos destinos), su titular Mario Lázzaro estimó que eso implica casi 20 millones de dólares, si se toman como referencia los U$D 1.600 millones que vendió la provincia durante el último año a diversos países.
Sólo centrándose en la guerra, el mayor golpe lo van a sentir las casi 50 firmas locales que todos los años logran colocar sus productos en las góndolas de los países en conflicto. De los 21,5 millones de dólares que exportó Mendoza a Rusia en 2021, casi la mitad correspondieron a vinos (alrededor de 35 bodegas); mientras que el resto fue de ciruela deshidratada, frutas y jugos concentrados (10 empresas más, aproximadamente).
“El costo de los traslados se puede elevar hasta un 40%, y aunque lo paga siempre el comprador, te termina afectando, porque hay que negociar todo de nuevo”, explicó Lázzaro a Diario UNO. “Hay algo que se llama Seguro Oceánico, que va a afectar concretamente a nuestros productos. Hay que agregar también la salida de Rusia del sistema Swift, que es la red de vinculación financiera. Eso hace que no puedan pagar aunque quisieran. Hoy, estamos hablando de un país completamente aislado”, graficó.
La caída de su divisa es otro de los obstáculos: la moneda pasó de un cambio de 80 rublos por dólar, a 106 en el mercado formal y 200 en el informal, tan sólo en los 6 días que lleva la invasión. Hay dos consecuencias básicas: en primer lugar, el diezmado poder adquisitivo probablemente haga que baje el volumen de compras; en segundo término, los manotazos de ahogado que surgen desde el Kremlin -como la suba de tasas de referencia al 20% y el control de divisas- también pueden ahogar las importaciones que se hagan en aquellas tierras.
“Ahora todo se encarece para ellos. Si antes mandabas diez, ahora van a querer comprar siete”, siguió Lázzaro. “Aparte serán muy estrictos en cuanto a las salidas de dinero, van a tratar de mantener sus dólares sólo para usos militares y eso, tarde o temprano, nos va a afectar”, cerró.
Los alimentos, menos afectados que el vino
Más temprano, Lázzaro aclaró en el programa Hola Mendoza, de Canal Siete, que todo el rubro alimenticio puede tener una suerte distinta a las exportaciones vitivinícolas. “Porque a la comida no la postergas; la necesitan igual y seguramente en algún momento se va vendiendo ése stock. En cambio, las bebidas alcohólicas pueden verse relegadas”, explicó.
"Al colapso que teníamos por la falta de botellas, que ya era problemático, ahora se agrega esto. Rusia es nuestro comprador número 13 en el ranking de socios comerciales, pero la mitad es consumo de esa bebida. O sea que acá puede haber un golpe realmente importante para nuestra industria”, manifestó.
Es un revés que llega mientras Mendoza viene mejorando sus cifras exportadoras. En 2021, 780 firmas colocaron productos en el exterior por valores que superaron los U$D 1.600 millones, representando el 11% de las salidas totales de Argentina. El vino fraccionado viene de tocar valores históricos, registrando un monto total cercano a los 800 millones de dólares.


