La población mundial ya sabe, lo presiente, que el mundo que viene será otro. Que hay que modificar hábitos, cambiar costumbres, ser mejores en definitiva. Que hay que vivir más conectados con el medioambiente y lo que el medioambiente indica para la convivencia.
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En Mendoza, en Junín puntualmente, hay tres hombres jóvenes que ya hace tiempo vienen trabajando con ese rumbo. Son los creadores de Maderas Plásticas Mendoza, una pyme que transforma residuos plásticos en materiales útiles, indispensables, y que en Mendoza tiene como principal demanda los postes para viña, hechos 100% con material reciclado.
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Carlos Arce, Pio De Amoriza y Leonardo Cano ya han recibido varios reconocimientos por eso y han sido motivo de notas periodísticas, incluso en Diario Uno, pero es interesante ver cómo trabajan y evolucionan en este momento tan particular.
“Cuando llegó la pandemia, cuando empezó la cuarentena en marzo, no teníamos mucha información sobre los protocolos que debíamos seguir para continuar trabajando y decidimos cerrar inmediatamente. Al trabajar con residuos, no sabíamos cómo tratarlo. Estuvimos unos dos meses cerrados hasta que se definieron los protocolos empezamos a trabajar de nuevo, estando dentro de las actividades permitidas”, cuenta Leonardo Cano.
El proceso de reinicio de actividades no fue tan simple. “Tuvimos que ir reactivando algunas cadenas que se habían cortado, como el suministro de plásticos. Por suerte en Mendoza se reactivó todo bastante rápido. Finalmente retomamos la producción de una tonelada y media diaria de plástico”, dice Leonardo.
Hoy Maderas Plásticas Mendoza procesa esa cantidad de plásticos, para fabricar diariamente unos 150 postes de viña. Quizás no impacta tanto en cantidad, pero en volumen de plástico que se recupera es enorme.
Además la compañía ya está avanzando sobre otro proyecto. “Estamos avanzando sobre otro producto: Las tablas para pisos, para decks, que también nos permitirá diversificarnos en otras posibilidades, como el desarrollo de mobiliario urbano. Ahora estamos en ese proceso de armar moldes y maquinarias”, cuenta.
Pero Maderas Plásticas podría producir más porque tiene capacidad para hacerlo. La dificultad que tienen para hacerlo es mejorar la logística y poder recibir más plásticos para reciclar.
“Hoy el postes para viña estamos a pleno, con una buena demanda. Pero no podemos satisfacer toda la demanda que hay, porque si nos ponemos a producir a pleno nos quedamos sin plásticos en pocos días. Por eso es que estamos constantemente tratando de generar acuerdos con empresas y grandes generadores, para tener más material para reciclar”, dice Leonardo.
Con los municipios de Godoy Cruz y Ciudad de Mendoza, donde hay una separación en origen, la cosa funciona bastante bien, aún cuando todavía el plástico que tira es mucho y que se podría recuperar en un 100%.
“Hace un mes, firmamos un acuerdo con el municipio de Godoy cruz, el grupo que creó Botellitas de Amor y nosotros, para ayudarnos entre todos a procesar todo ese plástico que se junta en las casas. Ahora está por llegar el primer camión lleno, cargado con todo eso”, y agrega que “el impacto que tiene Botellitas de Amor es genial, porque parte de la educación en la casa y es como tener pequeñas compactadoras en cada domicilio. Es una buena idea y hay que aprovecharla”.
Además Maderas Plásticas son operadores de los plásticos del envases fitosanitarios que descarta el ISCAMEN. “Ya procesamos más de 10.000 kilos de bidones de agroquímicos, que antes se quemaban o se enterraban, y que hoy le estamos dando salida, fabricando postes”.
El poste de plástico reciclado que producen tiene un costo de unos $500 por unidad. Un poste común de madera impregnada ronda los $180 y el de metal es de unos 6 dólares.
“Estamos tratando de bajar costos y bajar el valor final. Pero está claro que la gran ventaja es que nuestro poste es muchísimo más perdurable. Hoy, con el riego por goteo, el poste de madera está siempre húmedo y no dura mucho. Además la cosecha mecánica también genera muchas roturas, cosa que con el de plástico no ocurre. Pero nosotros no competimos, sino que damos una alternativa sustentable. Cuando desde una bodega nos dicen que nuestro poste es caro, le proponemos que no reemplace el 100% de los postes, sino que ponga postes plásticos de acuerdo al residuo plástico que produce mensualmente y balancee el impacto”.
Además, es cada vez más frecuente que se vendan postes plásticos para cierres perimetrales, que no sufrirán ningún deterioro con el paso del tiempo. Así crecen. Así van avanzando, hacia el lugar donde todos deberán avanzar más temprano que tarde.




