Por Cecilia [email protected]
Según la Fundación Libertad, la proporción de instrumentos rebotados es similar a la registrada en el fin de la convertibilidad. Especialistas dicen que es un síntoma de la recesión y de las dificultades que presenta el sistema económico-financiero.
La crisis financiera en el país: la cantidad de cheques rechazados ya es similar a la de 2001
Como si fuera un déjà vu, el rechazo de cheques ya está alcanzado valores similares a los registrados durante la crisis de 2001-2002. En agosto último, según datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA), el sistema financiero tuvo $6.878 millones en papeles de este medio de pago que tuvieron inconvenientes, particularmente por falta de fondos. Medido en porcentaje, el rebote subió 12,7% respecto de julio y 147,3% en la interanual, la marca más alta desde el año 2000, según un informe realizado por la Fundación Libertad. El dato es síntoma de la situación económica y financiera, en especial del corte de la cadena de pagos.
“La proporción de cheques rechazados, tanto medida por unidades como por montos, empató registros que no se observaban desde el verano de 2002, momentos de ebullición de la crisis económica que marcó el final de la convertibilidad”, concluye el informe realizado por los economistas Leandro Fisanotti y Adriano Mandolesi, de la mencionada fundación.
Cuentapropistas, pequeños comerciantes y prestadores de servicios ya lo viven a diario. “Son empresarios pymes con cinco u ocho empleados, o de empresas unipersonales, que compran mercadería o insumos con cheques a 30, 60 o 90 días, con la esperanza de poder vender lo suficiente para cubrirlos. Pero llega la fecha y ven que tienen las cuentas en rojo. No es que sean chantas, es que el corte de la cadena de pagos afecta tanto para arriba como para abajo”, explica el economista Sebastián Laza.
Lo que queda por dilucidar es por qué se interrumpe el ciclo normal de los pagos. “Es un síntoma. El rechazo de cheques es el resultado de algo que está pasando, que no es otra cosa que el freno que tiene el nivel de actividad”, explica Alejandro Trapé, docente de Política Económica y Economía Internacional Monetaria en la UNCuyo, y economista de A+C Consultores. Según el experto, se dan dos situaciones: por un lado, aquellas empresas que tienen problemas para importar productos, ya sea para vender o para fabricar, comienzan a tener problemas en sus compromisos de entrega, con lo cual también se atrasa el cobro. Por otro lado, muchos que están vinculados con el Estado a través de la prestación de servicios o la obra pública también sufren un retraso en los pagos.
ConsecuenciasMás allá de la complicación y el ahogo que puede significar un cheque rechazado, una de las consecuencias a corto y mediano plazo que sufre el dueño del instrumento es la aplicación de multas, o incluso el cierre de la cuenta corriente. “Pierde su calidad de sujeto de crédito en el sistema. Y eso es algo que se tarda en recuperar”, advierte Trapé.
Mercado negroQuienes también están palpando muy de cerca la realidad de los cheques rechazados son los prestamistas que se dedican a cambiarlos, que cada vez ajustan más los estrictos controles y chequeos previos a la aceptación de un instrumento.
Un operador de un prestamista, que pidió por obvias razones la reserva de su nombre, explicó que cada vez son más los pequeños comerciantes que concurren a cambiar cheques. “Normalmente chequeamos en la página del BCRA si la cuenta es confiable, si tiene mucho descubierto o tiene mucha deuda tomada. Y cada vez vemos más gente que tiene las cuentas en rojo, en situaciones críticas”, reveló.
Como consecuencia, muchos cheques son rechazados por las mismas cuevas o tomados, pero a tasas mucho más altas. El prestamista, por lo general, descuenta una tasa de interés que es más alta que la que se consigue al negociar cheques con el banco, un gasto fijo determinado y todos los impuestos que son conocidos como el Impuesto al Cheque. Todos estos valores hacen un promedio del 8% mensual del valor del cheque, con lo cual alguien que quiere vender un cheque por $10.000, recibirá $9.200 en mano. Este porcentaje baja a cerca del 5% si la negociación se produce en una entidad bancaria.
Pero con el nivel de cheques rechazados que se está registrando, los prestamistas mendocinos están comenzando a ajustar ese porcentaje al 10% o al 11%. Otro recaudo que están teniendo es no tomar cheques pequeños, de cuentas con poco movimiento, porque no les resultan “confiables”.


