El Gobierno decidió eliminar el impuesto al cheque para una operación que todavía lo pagaba: la transferencia de dinero desde un banco a otro para constituir un plazo fijo.
La decisión se enmarca en el objetivo que tiene el Banco Central de lograr una mayor competencia entre las entidades en cuanto al rendimiento que les ofrecen a sus clientes por dejar la plata inmovilizada en plazos fijos.
La entidad monetaria ya había liberado la posibilidad de que un cliente constituya un plazo fijo en cualquier entidad, sin importar si es o no cliente de la misma.
El objetivo de esa medida era el de lograr una “mejor transmisión” de la tasa de referencia (la que le paga el BCRA a los bancos por las Letras de Liquidez) a lo que los bancos les pagan a sus clientes por tener la plata en plazo fijo. Es decir que cuando sube la tasa de referencia también tiendan a subir en un plazo razonable las tasas de los plazos fijos.
Pero en el medio había quedado el impuesto al cheque, que seguía rigiendo para la transferencia que eventualmente debía realizar el ahorrista para pasar fondos desde su cuenta en un banco a un plazo fijo de otra entidad.
Con un decreto publicado este lunes en el Boletín Oficial con las firmas del presidente Mauricio Macri y el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, ese “problema” fue subsanado, ya que se extendió la exención que regía para la tranferencia dentro del mismo banco a la que se haga a cualquier entidad para constituir un depósitos a plazo fijo, siempre que al terminar el mismo ese dinero se acredite en una cuenta corriente del titular.
