La sobreproducción de tomate tensó al mercado del producto que va a industria. Las fábricas ofrecen mismos precios que en 2024 a productores con contrato, mientras aquéllos sin acuerdo previo apenas cubren costos y están al límite.
Las estimaciones apuntan a que la cosecha en marcha dejará 660 millones de kilos, un 5% más que el año pasado. Aumento que no justifica grandes desequilibrios, pero si una pulseada que ya deja ganadores de un lado y, lógico, perdedores del otro.
Según la Asociación Tomate 2000, que agrupa a proveedores de fábricas, para este año se implantaron 400 hectáreas nuevas de tomate. Así, el ciclo arrancó con algo más de 5000 hectáreas repartidas entre unos 500 productores.
En el medio, la especulación.
Mientras algunas fábricas afrontan la campaña 2025 con stock de cámaras de frío, las importaciones de otras como Unilever y Baggio (pasta de tomate chilena y también de China) es un condimento extra en un escenario complejo para lograr acuerdos.
Más tomate ¿mismos precios?
Con más superficie ¿faltó previsibilidad en cuanto a los rendimientos? ¿Hubo errores de cálculo al negociar los precios?
"Es similar a la uva para vinificar: sin acuerdo previo es difícil colocar producto sin potencial de guarda. Para el tomate siempre recomendamos firmar contrato, más un año de sobreproducción", analizó Patrick Smith, miembro de AT 2000.
Respecto al crecimiento de superficie de un año al otro, para Smith es "algo aleatorio, los plantines se colocan entre julio y setiembre y no siempre se puede anticipar los rendimientos".
Lo cierto es que los 660 millones de kilos que más o menos dejará la cosecha 2025 equivalen a todo el consumo interno del país. Por eso, en la industria descreen que, con precios planchados, la importación sea una variable que mueva la aguja.
¿A cómo el kilo, diría la abuela? En el sector asumen que quienes sellaron un contrato se aseguraron, en el mejor de los casos, unos U$D 0,10 (precio internacional), o sea entre $120 y $130, casi lo mismo que las fábricas pagaron el año pasado.
¿Y el tomate que no logra colocarse en el mercado, por precio o demanda? "Se necesita más capacidad de procesamiento. Debe haber inversiones en la industria", pregona el técnico titular de la Asociación.
Del tomate "contractual" al tomate "libre"
El plan B para productores que no se garantizaron un acuerdo previo con su cliente es negociar un tomate "libre". Ni más ni menos que un trato de ocasión, muy habitual los años en los que, al contrario de éste, hay faltantes de tomate.
Salvando las distancias, algo así como los contratos "spot" de la energía, que se rigen por oferta y demanda y determinan los precios en el momento del acuerdo.
Incluso hubo años en que el tomate libre logró mejores precios que los pactados por contrato, algo que no parece ser el caso esta vez. Todo un dato si se tiene en cuenta que un 10% del total de la producción se comercializa así.
"Tómelo o déjelo", sería el mensaje para el productor que pelea por su materia prima. Es que los primeros sondeos apuntan a entre $70 y $80 por kilo de tomate libre, o sea, hasta 50% menos, lo que, perdido por perdido, para algunos es salida.
¿Alcanza para cubrir los costos de producción? El cálculo arroja que, a un promedio de $8 millones/hectárea, hay que lograr cosechar algo más de 100 mil kilos para lograr una ganancia, y no salir "empatado".
Tomate en fresco, la contracara de la crisis
Por su parte, los productores de tomate para consumo en fresco no parecen tener motivos de preocupación. Más allá de los cambios de estación que siempre influyen, el producto llega a los mercados concentradores a un precio en alza.
Para María Sance, docente universitaria y referente de ese tipo de producción "pese a la sobreproducción para industria, no está tan claro porqué pasa lo que pasa. Distinto es el caso del tomate en fresco, sobre todo el criollo, que se está pagando bien"
Por caso, en enero el cajón de 10 kilos de tomate perita se vendía a $5000 ($600/kilo) en mercados de abasto o ferias del Gran Mendoza. Ha comienzos de marzo su precio mayorista se duplicó. Luego de llegar a $35.000, se estabilizó en $18000.
A su vez, el tomate redondo había iniciado el 2025 en torno a los $8000 y $900 respectivamente, antes de trepar un 50% este mes.
"Hay una variación de precios muy grande. Lo cierto es que el precio del tomate subió por fin de temporada y las tormentas hicieron lo suyo", resumió Omar Carrasco, titular de UFHA (Unión Frutihortícola Argentina) en Mendoza.
Vale, para algunos, la comparación entre durazno para consumo en fresco versus enlatado, que llegaron a valer lo mismo. O algunas variedades de zapallo que, como el tomate, tiene en Valle de Uco su polo de producción y también atraviesa un año de sobreabundancia.




