Economia Lunes, 7 de mayo de 2018

El billete de $2, símbolo de la historia argentina

Fue dado de baja, casi no tiene valor, pero sobran las peleas y discusiones por el vuelto ante la falta de monedas.

¿Alguien se acuerda? En 1992 había monedas de 1 centavo, de 5 centavos, de 10. Nos peleábamos con el almacenero para que nos dieran ese vuelto. Eran chiquitísimas, mínimas. De esa tanda sólo quedan (pero casi no) las de 25 y 50 centavos. Fueron las que salieron cuando el peso suplantó al austral, del que llegaron a emitirse billetes de 500.000. De esa época viene el billete de 2 pesos. El de Bartolomé Mitre en su anverso y la fachada del Museo Mitre en su reverso.

Dos mangos. Ya casi nada sale dos mangos. Pero todavía nos peleamos con el quiosquero por el vuelto de dos mangos. Dicen que no tienen y nos dan una aguja en la mercería, un sobrecito de polluelo en la despensa, dos caramelos en el quiosco, un tomate (y quedamos debiendo) en la verdulería. Y, para colmo, no nos reciben al ajado Mitre. Lo grave es que tienen razón en no recibírnoslo. Ya no tienen valor para transacciones comerciales. Sólo era obligación recibirlos hasta el pasado 30 de abril, según una circular del Banco Central de la República Argentina. Ahora, y hasta el 31 de mayo, sólo los obligados a recibirlos y cambiarlos son los bancos. Todos los bancos. Aclaremos: tampoco nosotros estamos obligados a recibirlos como moneda válida, porque ya no sirve para transacción. A falta de chirolas, vale más el tomate, la aguja o el caldito.

Ahora ya quedan muchos menos, pero cuando se decidió a sacarlos de circulación quedaban en la calle unos 415 millones de billetes de 2 mangos. Casi todos estaban hechos pelota. Valían más los pegotes de cinta scotch que el billete en si mismo. Ahora los bancos están obligados a dar una moneda de $2 por cada pegote.

El "Mitre" no es el primer billete de esta tanda que sale de circulación. Ya pocos lo recuerdan, pero supo haber un billete de $1. Azul, tenía la cara de Carlos Pellegrini y del otro lado el Congreso de la Nación.

La edad, según la guita

Los argentinos bien podrían decir su edad contando la cantidad de monedas nacionales diferentes que han tenido en sus manos. "No me mire con esa cara, señorita. Aún soy joven y tengo edad para pretenderla. Soy del peso Ley 18.188", podría decir un galán nacido en los '70.

Las monedas han cambiado muchas veces. La primera fue el peso moneda nacional (m$n), creado en 1881, durante la presidencia de Julio Argentino Roca, intentando tener una moneda común para todo el territorio, ya que en ese momento circulaban cuatro: pesos fuertes, pesos corrientes, reales y hasta pesos bolivianos.

Para eso se creó en 1880 la Casa de la Moneda.

El peso moneda nacional tuvo larga vida. Hasta 1969, pero en todo ese tiempo tuvo varios cambios.

En 1897 se sancionó la Ley 3.505 que autorizó a la Caja de Conversión a modificar los billetes y poner una imagen de la "esfigie del progreso" en lugar de los retratos de los presidentes. Estos billetes estuvieron en circulación hasta 1942, cuando el Banco Central (creado en 1935) decidió emitir sus primeros billetes propios. Otra vez las imágenes fueron retratos de próceres argentinos.

En 1951 se hizo el primer billete íntegramente impreso en el país.

El 1 de enero de 1970 se creó el peso Ley 18.188 ($ ley). Fue una devaluación. Un peso ley equivalía a 100 pesos moneda nacional.

El peso ley subsistió hasta 1983, pero la inflación lo fue devorando y hasta llegó a emitirse un billete de 1.000.000 de pesos ley. En ese momento se decidió cambiar nuevamente la moneda, y se creó el peso argentino.

El peso argentino se creó mediante el decreto 22.707, durante la presidencia de facto de Reynaldo Bignone. Otra vez devaluación. Cada peso argentino equivalía a 10.000 pesos ley.

El austral (A) se convirtió en la moneda de curso legal el 14 de junio de 1985, cuando Raúl Alfonsín firmó el decreto 1,093 que ponía en marcha el Plan Austral, que buscó contener la inflación. Cada austral equivalía a 1.000 pesos argentinos.

En 1989 el austral se depreció 5.000% anual con respecto al dólar. Y hasta se emitieron billetes de 500.000 australes.

En 1992, el Austral fue reemplazado por el peso, el actual. Ahí se imprimió el billete de $2, que ahora sólo reciben los bancos.

Cuando entró en vigencia, cada peso equivalía a 10.000 australes.

En los 2000 el peso conviviría con los Lecop, Petrón y todos esos papelitos.

Ahora el billetito de 2 mangos se va. Digámosle adiós y aceptemos el tomate de vuelto. Después de todo, ya vale más que un Mitre.

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