Pandemia en Mendoza

Crisis en Lérida: hace más de un mes que está cerrada

Lérida no está pagando los sueldos de sus trabajadores. Solo está saldando de a poco, las deudas anteriores que tiene con cada uno de ellos
Por UNO

(Editado por Paula Jalil) La empresa de pastelería Lérida, que abrió sus puertas en 1991, mantiene las persianas bajas desde hace más de un mes por problemas de salud del nuevo dueño, que había comprado la fábrica tres meses antes del comienzo de la cuarentena dispuesta por la pandemia de Covid-19.

Una empleada del lugar contó a Diario UNO que no hay certezas de cierre definitivo, sino que, por el momento, es temporal y están a la espera de una determinación.

El propietario de Lérida, Ricardo (no quiso dar su apellido), aseguró que “no se despidió a nadie, no hemos cerrado, paramos por un problema de salud mía, tuve un problema muy grande de salud a raíz de todo esto, con medicación, atención psiquiátrica y psicológica”.

Cuando Ricardo compró la fábrica, en diciembre del 2019, la confitería tenía a 18 empleados, que se mantuvieron, pero ahora solo tiene dos porque – según el propietario - fueron renunciando para buscar nuevas oportunidades laborales.

Lérida no está pagando los sueldos de sus trabajadores, solo está saldando de a poco, las deudas anteriores que tiene con cada uno de ellos. Ricardo remarcó que fueron pagando los salarios con el ATP, pero en octubre el Gobierno los canceló y les van abonando como pueden.

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Una de las trabajadoras dijo que el dueño ha mantenido contacto con los empleados, pero la mayoría ha conseguido otros trabajos para poder subsistir.

"Perdimos el 90% de las ventas, casi todo era eventos y contratos de Gobierno”, expresó el propietario de la casa de sánguches a Diario UNO. Añadió que perdieron los créditos a 30 días que tenían con los proveedores debido a la crisis y la inflación y les dejaron de entregar mercadería.

Ricardo estuvo viviendo en Brasil, luego en Inglaterra y volvió a Mendoza para apostar a esta marca, que según los estudios de mercado que hizo antes de comprarla, estaba en auge y tenía una gran proyección. “No lo he perdido, no tengo la intención de cerrar, tuve que parar un poco porque era mi vida o la empresa. La idea es seguir dentro de nuestras posibilidades, tratar de ponerlos al día, estamos buscando capital de inversión. Hoy cerramos porque no tenemos espalda financiera. Pero es mi vida, me vine del exterior apostando a esta empresa, yo no tengo otro ingreso. Invertí todos mis ahorros”, sentenció.

Lérida tenía su fábrica y tres locales propios, la sucursal del centro, en la calle Espejo 147 de Ciudad; la filial del Bombal, que se ubicaba en Santiago del Estero 824 de Ciudad y la de Panamericana, que había bajado las persianas hacía varios meses por mudanza, situación que nunca ocurrió. El empresario contó que la idea era trasladar este último local a la calle Vélez Sársfield 1181 de Dorrego, Guaymallén, en donde funcionaba la fábrica.

Sin embargo, la franquicia del Lomas Plazas Comercial continúa trabajando con elaboración propia del local.

Desde el Sindicato de Trabajadores de la Alimentación aseguraron que se han comunicado con el dueño. Les argumenta que la propietaria del local que alquilaban para la fábrica les pidió que desalojaran y que ha tenido graves problemas de salud.

El próximo martes 10 de agosto el gremio tendrá una reunión con el dueño de Lérida para definir cómo continuará la situación de la empresa y sus trabajadores. Así lo adelantó a Diario UNO, el secretario adjunto del sindicato, Alberto Miranda. Agregó que quieren ver si pueden retomar las actividades.

El dueño de Lérida dijo que están tratando de reacondicionar la marca, que es referente en sanguchería y copetería en Mendoza. Están buscando inversores, compradores, gente del rubro que tenga interés en ser socio, haciendo todo lo posible para salir adelante. Ricardo enfatizó “me arruinó la salud y casi me arruina la familia, me voy a quedar acá y voy a sacar esta empresa adelante, como sea”.

Los teléfonos de las tres sucursales de Lérida se encuentran apagados y al comunicarse con el canal principal de atención telefónica de la fábrica, el WhatsApp envía un mensaje automático: "Buen día. Debido a la situación actual que estamos viviendo de Covid-19, hemos suspendido actividad de fábrica, por lo cual, no estamos recibiendo pedidos. Nuestras disculpas por la molestia ocasionada”.

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