El Consejo Empresario Mendocino (CEM) analizó que durante el 2019 hubo un retroceso en los logros que Mendoza había alcanzo a lo largo de una década.
El CEM dio a conocer el informe en el que analiza la situación de las cuentas públicas provinciales entre los años 2009-2018 y proyecta el cierre del 2019, con una mirada plurianual y estructural.
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Para del informe explica que "luego de varios años caracterizados por un deterioro paulatino pero persistente del ahorro corriente, desde el año 2016 y hasta 2018 inclusive se produjo una significativa recuperación. Así, mientras en el año 2015 el déficit corriente alcanzó el 6,8% de los ingresos corrientes, el año 2018 registró un superávit del 8,1%".
"Este año 2019 resultó complejo para las finanzas provinciales, en un contexto de recesión y alta inflación, produciendo un deterioro en algunos de los logros alcanzados hasta 2018. Con los recursos y las erogaciones corrientes creciendo a un ritmo interanual del 42% y del 57% respectivamente, estimamos que este año cerrará con un déficit corriente en el orden del 2,5%".
Mas detalles del informe del CEM
Hay dos aspectos que, sin embargo, deseamos destacar. El primero vinculado a la reducción de las alícuotas de ingresos brutos, a través del Programa Plurianual de baja de alícuotas implementado por el gobierno provincial desde 2017, y del Consenso Fiscal impulsado por el gobierno nacional, siendo Mendoza una de las pocas provincias que efectivamente y en forma generalizada redujo alícuotas. Un segundo aspecto positivo refiere al aumento de la participación de las erogaciones de capital (que incluyen la inversión pública) en las erogaciones totales, recuperación que, luego de varios años, ha permitido superar la barrera del 10% de los recursos corrientes en 2018 y 2019.
"Una mirada más larga indica que, entre 2009 y 2018, el peso del gasto público provincial en relación a la economía local aumentó un 38%. Mientras el gasto público provincial representaba el 17,1% del PBG en 2009, ese porcentaje llegó a 25,4% en 2015, sin una contrapartida proporcional en mejores servicios, para disminuir al 23,7% en el 2018. Dada la necesidad de financiar este mayor gasto, la presión tributaria provincial se duplicó desde el 3,8% en 2009 al 7,5% del PBG en 2015 y 2016, para disminuir hasta el 7,3% en el 2018.
En relación a las erogaciones corrientes, cabe destacar la menor incidencia de la partida de personal en el total de gastos corrientes con un 53% en el 2018, luego de alcanzar un máximo del 60% en 2015. Sin embargo, cabe destacar que en los últimos 12 meses, el gasto de personal ha crecido a una tasa superior a la de los ingresos corrientes. Por otra parte, se observa un sensible aumento de los intereses y gastos de la deuda.
Como mencionamos, el cierre 2019 se avizora complejo. El déficit corriente proyectado se suma a un alto nivel de inversión pública, impactando en el déficit operativo que, según nuestras estimaciones se ubicará entre el 10% y el 12% de los recursos corrientes. La clave estará en el comportamiento de los gastos corrientes y del ritmo de la inversión pública en el último bimestre.
Mirando al 2020, advertimos la necesidad de recuperar el ahorro corriente, con un nivel de gasto que sea sostenible en el tiempo y acorde a los recursos disponibles. Más allá de la coyuntura actual, entendemos que el trabajo en pos del orden fiscal debe continuar y consolidarse definitivamente durante la nueva gestión de gobierno, constituyendo así un aporte significativo del sector público al clima de negocios e inversiones de nuestra provincia, para afrontar el desafío de crecer en base a una economía más diversificada, con menor presión impositiva, con menos burocracia innecesaria, con más y mejores servicios, y con más infraestructura productiva y social.




