Entre elegantes jóvenes cubanos y turistas canadienses y europeos panzones asoma el dueño de uno de los principales restaurantes de Nueva York, quien comenta su proyecto de abrir un nuevo hotel boutique en La Habana. En el bar, un inversionista suizo cuenta su reunión con dirigentes del Partido Comunista para hablar sobre la construcción de un puerto para yates. Los extranjeros que visitaban la capital eran casi siempre europeos de pocos medios o estadounidenses de izquierda deseosos de ver las granjas orgánicas y las clínicas barriales. Diez meses después de que Estados Unidos y Cuba pusieron fin a medio siglo de hostilidades el ambiente ha cambiado en La Habana.La ciudad recibe numerosas celebridades que vienen a divertirse y administradores que exploran las posibilidades de ganar millones en uno de los últimos bastiones del comunismo. Para muchos la llegada de dinero de Estados Unidos parece inminente, casi inevitable, es una sensación que se palpa en el aire, al menos entre las clases privilegiadas. “La próxima gran burbuja va a ser la vida nocturna. Así fue en Cancún”, comentó Ziad Chamoun, propietario de restaurantes y locales nocturnos de Boston dedicado ahora a la importación de vino, que bebía champán en una mansión sobre el mar junto a cinco amigos. “Estamos hablando de abrir un nightclub aquí, algo tipo europeo con mucha energía, DJ, rayos láser, música y baile”, dijo Chamoun. “Queremos ser de los primeros, no seguir a los demás”.
Desde que el pasado mes de julio se reanudaron las relaciones diplomáticas entre la isla y Estados Unidos, personajes de fama mundial la eligen. Pero también muchos inversionistas en busca de provechosos negocios.
Para los famosos, la diversión está en Cuba
