Alta, espigada, vestido largo que marca, rigurosamente, su figura siempre esbelta, armónica y única. Portadora de un estilo que delinea presencia absoluta. Una mujer que parece venir de los universos propios del Hollywood de la década de oro. Mucho brillo, glamour y una constante definitiva: la sugestión, el misterio y la belleza en un grado de inocencia avasalladora.Ingrid Grudke habló con su simpatía habitual: “Hace poco estuve en España, donde desfilé, hice conducción en varios shows y formé parte de eventos. Soy una persona a la que le gusta la posibilidad de dedicarse a varias cosas y, obviamente, realizarlas con mucha responsabilidad. En unos días voy a encarar una visita a Paraguay con algo similar. Participaré en numerosas fiestas populares y, por otra parte, seré de la partida en las campañas de modas que llevo adelante con el auspicio de importantes firmas. Además, voy a encarar nuevamente los desfiles de colección, un verdadero clásico en el arte de modelar”.
"En el momento justo"
