Reliquias culturales

Una vida de aislamiento pero de importancia

En el mundo actual, hay quienes viven aislados, lejos de las multitudes, sin cobertura de celular ni acceso a Internet. En entornos hostiles, custodian reliquias culturales

Incluso en el mundo actual, hay quienes viven aislados, lejos de las multitudes, sin cobertura de celular ni acceso a Internet. En entornos hostiles, custodian reliquias culturales, desconectados del resto del mundo.

Sin embargo, las condiciones de vida son mucho mejores que hace 25 años, cuando Jiao Yingxin, exjefe de la administración del patrimonio cultural en el condado de Ruoqiang, prefectura autónoma de la etnia mongol de Bayingolin, Región Autónoma Uygur de Xinjiang, comenzó a proteger el sitio de Loulan, una ciudad antigua en la Ruta de la Seda.

Con los años, Jiao se dedicó a proteger el patrimonio cultural en Lop Nur, el sitio de un antiguo lago salado en Ruoqiang. El duro entorno, la extrema soledad y los recelos de su familia no fueron un obstáculo para él y su perseverancia lo ayudó a construir un vínculo estrecho con los lugares que protegió durante décadas.

Con veranos ardientes, inviernos helados, sequías extremas y tormentas de arena, pocas personas ponen un pie en Lop Nur, lo que la convierte en una zona muy conocida pero despoblada. Sin embargo, alberga muchos restos históricos y culturales, ya que en algún momento fue una de las paradas de la antigua Ruta de la Seda.

Los registros históricos muestran que antes del siglo II a. C. Loulan era famoso en Xiyu (las regiones occidentales, un término para describir la actual Xinjiang y Asia Central en la antigüedad), y colapsó aproximadamente en el siglo V. En 1900, el explorador sueco Sven Hedin descubrió el sitio de Loulan, que abarca 120.000 metros cuadrados, señaló Jiao.

En la década de 1990, con el descubrimiento de varios cadáveres momificados, muchos ladrones de tumbas intentaron robar reliquias culturales. Para detener estas actividades ilegales, en 1998 se construyó un puesto de protección de reliquias culturales de Loulan, aunque al principio el personal vivía en tiendas de campaña o diwozi, refugios excavados en el suelo y cubiertos con un techo de paja sobre el nivel del suelo. En 2003, se convirtió en un puesto permanente.

La principal función del personal del puesto es patrullar la zona a su cargo, detener cualquier actividad ilegal que descubran y comprobar el estado de los restos culturales. Jiao tiene mucha experiencia en la lucha contra el robo de reliquias, aunque en los últimos años casi ha desaparecido. Si bien son pocas y espaciadas, son las visitas no autorizadas de viajeros curiosos las que causan el mayor daño en estos días.

Lop Nur es peligroso para los visitantes inexpertos, con frecuentes tormentas de arena que hacen que uno se pierda fácilmente, señaló.

Al principio, Jiao y sus colegas realizaban la vigilancia a pie, pero ahora las motos se han convertido en su principal medio de transporte.

Incluso hoy en día, tras la construcción de una carretera, se necesitan seis horas en auto para viajar desde el centro de Ruoqiang hasta el puesto. Antes se tardaba varios días.

“Las condiciones de vida han mejorado significativamente, aunque en comparación con lugares fuera de Lop Nur, todavía están lejos de ser perfectas”, señaló.

“Es una cuestión de elección personal”, dijo Jiao. “Cuando realmente te interesa tu trabajo, no lo sentís como una tortura”.

Zhang Xiao colaboró con esta nota.

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