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Un paraíso pintoresco y misterioso

Shennongjia dispone de atracciones para complacer a los turistas durante todo el año

Algunos visitantes esperan encontrarse en Shennongjia con el legendario hombre salvaje, el equivalente chino de Pie Grande, entre las montañas remotas y los bosques vírgenes. Es posible que no logren avistarlo, pero sí que se sientan atraídos por la ecología vibrante, la rica biodiversidad y el relieve kárstico del lugar.

La naturaleza de la belleza de Shennongjia varía durante el año a medida que el tiempo sigue su curso. Los turistas pueden disfrutar de las flores en primavera, protegerse del calor del verano, apreciar las hojas rojas en otoño e ir a esquiar en invierno.

En 2016, China anunció que construiría 10 parques nacionales piloto para la preservación de los ecosistemas, incluso en el distrito forestal de Shennongjia, provincia de Hubei.

El año pasado hubo más de 15,5 millones de visitas turísticas al distrito, y para el 2025 el área forestal apunta a aumentar esa cifra a más de 30 millones.

Los viajes en una región tan montañosa dependen mucho del clima. Un despertar por la madrugada de los visitantes puede recompensarse con una vista impresionante de un mar de nubes debajo.

La belleza natural del relieve kárstico es omnipresente. Hay cascadas, piscinas y un arco de 17 metros de altura que se asemeja a un puente construido por la naturaleza después de siglos de erosión por la lluvia.

Los turistas pueden caminar en un bosque, escalar una montaña y explorar una cueva grande y oscura para escuchar los sonidos de las golondrinas que anidan. Es posible que se crucen con un área en la que se trata a los monos dorados de nariz chata que están enfermos o heridos, antes de regresar al bosque una vez que sanan.

El área escénica de Guanmenshan exhibe una rica biodiversidad, con un museo de ecología natural, un jardín con plantas preciosas y áreas donde habitan animales como ciervos y salamandras gigantes. En un camino de tablones de madera dispuestos en zigzag en el bosque hay pequeños paneles de exhibición que presentan información sobre las especies de aves, y también estanques de peces. Es un lugar perfecto para descubrir las ciencias naturales, tanto para jóvenes como para mayores.

Estar en el Parque Nacional de Humedales de Dajiuhu cuando los pantanos están envueltos en niebla temprano por la mañana es como estar en un país de las maravillas, con reflejos en el agua y montañas y marismas de juncos como telón de fondo.

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Los chinos se autoproclaman descendientes del mítico emperador Yan (Shennong) y del emperador Amarillo. Shennongjia se llama así porque se dice que es el lugar donde Shennong probó varias hierbas con el fin de descubrir cómo usarlas para curar enfermedades. Shennong, a menudo representado con cuernos de buey, era un hombre de todos los oficios; inventó herramientas agrícolas y descubrió la yesca y el té, e hizo utensilios de cocina con cerámica. En el área escénica del altar de Shennong, una larga escalinata conduce a una escultura de piedra de 21 metros de altura de la cabeza de Shennong. Con dos cuernos de buey, sus ojos están cerrados y su barbilla levantada, como si estuviera perdido en sus pensamientos. Al mirar hacia arriba, los visitantes contemplarán con asombro la cabeza de piedra mientras suben las escaleras. También pueden apreciar murales que representan la leyenda de Shennong, con una fila de recipientes de sacrificio tradicionales chinos a cada costado.

Se pueden encontrar leyendas similares a la del hombre salvaje en todo el mundo, desde Pie Grande en América del Norte hasta el Yeti en las montañas del Himalaya. Entre 1976 y 1981, la Academia de Ciencias de China organizó tres investigaciones científicas a gran escala: se enviaron antropólogos, zoólogos y botánicos a la espesa selva de la región. Los científicos han recogido pelo, huellas y excrementos sospechosos de pertenecer al hombre salvaje, pero algunos expertos sostienen que la mayoría fueron dejados por osos, monos o incluso seres humanos.

Lo que sí descubrieron fue la rica biodiversidad de la zona. Durante la segunda misión en 1977, se observó un mono dorado de nariz chata en Shennongjia.

En la década de 1990, las especulaciones sobre tal criatura alcanzaron un punto culminante, dando impulso al turismo, pero en 1999 las autoridades chinas anunciaron que no hay ningún hombre salvaje en Shennongjia. Aún así, en 2016, la leyenda del hombre salvaje se agregó a la lista del patrimonio cultural inmaterial de Hubei. Y, en estos días, la flora y la fauna de Shennongjia son su mayor atractivo.

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