Cosecha

Un esfuerzo fructífero

Gracias a habilidades familiares y tecnología moderna, un agricultor con visión de futuro atrae turistas a un pueblo adormecido

Tang Jianqin lleva una vida muy tranquila en este momento. El productor de uva de 58 años de la aldea de Majiadang en la ciudad de Jiaxing, provincia de Zhejiang, en el este de China, viene teniendo jugosas ventas desde el comienzo de la temporada de cosecha en junio y ya ha recibido pedidos hasta octubre para la cosecha final.

“Incorporo al menos una nueva variedad de uva cada año para estar al día con el mercado dinámico de frutas y su demanda cambiante”, comentó.

“El centro mayorista de frutas en Jiaxing es uno de los más grandes de su tipo en el país y ofrece información oportuna sobre las tendencias del mercado”, agregó.

A principios de este año, Tang introdujo un nuevo tipo de uva sin semillas que tiene el doble de tamaño que otras variedades de jardín. También presenta un agradable brillo carmín, tiene una pulpa firme y es deliciosamente dulce.

A fines de agosto, esta fabulosa variedad ganó el premio de oro en un concurso organizado por la asociación de uvas de Jiaxing para alentar a los agricultores locales a mejorar la calidad de sus productos y generar entusiasmo para promover las ventas.

Las nuevas uvas de Tang ya están agotadas y se venden a 60 yuanes (U$S8,7) el kilo, unas seis veces más que las variedades ordinarias. Tang admitió que este increíble éxito se debe a las tecnologías actuales.

En los últimos años, los expertos han dado consejos agrícolas en línea y han subido videos de capacitación para ayudar a los agricultores de Majiadang. “Incluso nos visitan todos los años para demostrar métodos que pueden mejorar el rendimiento”, sostuvo Tang.

Una red de caminos bien construidos en la aldea ofrece fácil acceso a la Granja Ecológica Jiulong, que fue fundada por Tang en el 2000, un año después de que las autoridades locales comenzaran a permitir la transferencia de derechos de uso de la tierra rural para desarrollar parques agrícolas.

Tang arrendó un área de 10,7 hectáreas y respondió a la convocatoria del gobierno para explorar formas de agricultura más rentables. Construyó más de 100 invernaderos básicos, todos cubiertos con láminas de plástico, y contrató a unos 20 lugareños para que lo ayudaran a cultivar la tierra. Todo iba viento en popa; de hecho, obtuvo una ganancia anual de más de 320.000 yuanes en los primeros dos años. “Sin embargo, sabía que había mucho más por hacer”, señaló.

Los aldeanos todavía tenían que fertilizar la tierra de forma manual, lo que generaba desperdicios y contaminación. Además, su grupo de invernaderos no era muy bueno en términos de aislamiento térmico. Por lo tanto, en 2008, Tang adoptó el sistema de riego por goteo para garantizar el uso eficiente de fertilizantes y facilitar las operaciones agrícolas.

En 2016, las autoridades locales lanzaron el “programa de campo hermoso”. Se pavimentaron caminos para conectar todos los puntos principales del pueblo, se mejoraron los baños para un ambiente más limpio y se construyeron un centro turístico, un museo agrícola y áreas de estacionamiento.

Tang vio la afluencia de turistas como una oportunidad de oro. Amplió la gama de sus productos e incluyó las pitahayas rojas, los kiwis, las fresas, los tomates cherry y las moras. “Como esperaba, los turistas se dirigían a mi granja y preguntaban si podían comprar mi fruta”, comentó.

Al medir el potencial del mercado, Tang invirtió en mejoras de infraestructura en 2017. Construyó “invernaderos multitúnel” que eran cinco veces más caros, pero permitían un control inteligente de la temperatura y ofrecían una mejor resistencia al clima extremo, como ventiscas y vendavales. “Estas estructuras se abren automáticamente cuando hace demasiado calor y se cierran cuando hace demasiado frío”.

Tang pudo cultivar 17 frutas tropicales que han demostrado ser populares en el mercado. Años de aprendizaje le ayudaron a crear un sistema de cultivo y plantación ecológica tridimensional, en el que cría aves bajo los árboles frutales.

Siendo una maravilla financiera y ecológica, su granja atrae a visitantes de todas partes. “Recibo más de 100 invitados diarios durante la primavera y el otoño. La mayoría proviene del centro de Jiaxing, Hangzhou y Shanghai”, indicó.

El próspero negocio de Tang se debe en parte a los esfuerzos de las autoridades para revitalizar las zonas rurales. Se ha instalado un centro agrícola, junto con un supermercado, una empresa de semillas y una escuela agraria.

Además de ayudar a los productores locales, esto ha creado oportunidades de trabajo, señaló Jin Yi, funcionario a cargo de Majiadang. Durante la primera mitad de este año, la aldea fue testigo del paso de 90.000 turistas y recaudó 8 millones de yuanes, sostuvo Jin.

En un futuro cercano, el agricultor espera que su negocio sea en gran parte digital. “También me gustaría contratar gente joven para seguir actualizado”, agregó.

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