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Una familia española instalada en Shanghai cuenta la experiencia de vivir en China

Cuando China le concedió a Javier Gimeno, de 57 años, un ciudadano español que trabaja en una empresa francesa en Shanghai, y a su familia la residencia permanente en 2020, fue una gran sorpresa. El privilegio, en su opinión, llegó extraordinariamente rápido ya que Gimeno, que es vicepresidente senior del grupo y director general de operaciones de Asia-Pacífico en Saint-Gobain SA, un conglomerado industrial francés, su esposa y sus dos hijos se mudaron de París a Shanghai hace poco más de 10 años. El gobierno municipal de Shanghai reconoció este valor que había agregado a la economía local.

Los titulares de la residencia permanente en China tienen una variedad de beneficios a diferencia de otros expatriados que tienen que usar sus pasaportes para viajar dentro del país y renovar sus visas periódicamente. La vida en China es mucho más fácil con una tarjeta de residencia permanente, sostuvo Gimeno. Ya sea para comprar un pasaje de tren con poca antelación o abordar un vuelo en el último minuto para visitar las plantas y clientes de su empleador o registrarse en hoteles, Gimeno utiliza la tarjeta en lugar de su pasaporte.

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China tuvo un progreso notable en los últimos 11 años. Es un país mucho más abierto hoy de lo que fue antes, un país en el que la vida empresarial es dinámica, justa y fácil, señaló.

Gimeno fue presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Francia en China de 2015 a 2019. “La colaboración eficiente del Gobierno con la comunidad empresarial ha creado un entorno bastante favorable y fructífero”, sostuvo Gimeno. “Me asombra la rapidez y profundidad con la que el país ha logrado transformar su modelo económico en los últimos años, con un peso creciente de la tecnología, la innovación, la creatividad, la investigación y el desarrollo. Hemos sido testigos de un gran salto cualitativo de China en la cadena de valor global, pasando de un puro fabricante a creador, diseñador e innovador”. Todo esto fue acompañado de un cambio hacia una sociedad sostenible, verde y digital, señaló.

La opinión de Gimeno es compartida por Kamran Vossoughi, presidente y director general de Michelin China, una empresa de movilidad francesa con sede en Shanghai, quien dice que muchos líderes empresariales globales han descubierto que China está abriendo más sus puertas para recibir inversiones extranjeras. “Con los años, las iniciativas de apertura se han actualizado y mejorado constantemente”, señaló Vossoughi. “Las nuevas listas negativas en las zonas piloto de libre comercio de China son una prueba. La actitud abierta y acogedora de China permite que las compañías extranjeras inviertan de manera más conveniente y segura. Esto permitirá que las empresas de China y el mundo logren una situación en la que todos ganen”.

Rajat Agarwal, presidente de Henkel China, fabricante alemán de bienes de consumo e industriales, sostuvo que con China liderando la recuperación económica mundial después de la pandemia de COVID-19, el mega mercado del país, el entorno comercial optimizado y el estatus como el mayor socio comercial de más de 120 países y regiones continuarán generando grandes dividendos para las empresas globales a largo plazo.

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