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Se mantiene la marcha de los Guerreros de Terracota

Restauradores con buena vista para los detalles y una paciencia infinita

Lan Desheng tomó un fragmento de cerámica de color arena, lo examinó y lo colocó en la espalda de una figura de un Guerrero de Terracota. El restaurador de 52 años es parte de un equipo de especialistas que reconstruye y repara el Ejército de Terracota, que fue descubierto en el Mausoleo del Emperador Qinshihuang en Xi’an, provincia de Shaanxi, en marzo de 1974.

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Señalando a los Guerreros de Terracota de tamaño real con armaduras y el pelo recogido con moños, Lan expresó: “Estos son fragmentos de la historia que se han conservado vívidamente. Han pasado más de 2000 años y todavía se puede sentir la enorme cantidad de talento que se utilizó para hacer estas figuras”. Según Lan, el equipo tiene como objetivo restaurar la apariencia original de las reliquias aplicando el principio de intervención mínima.

Los primeros auxilios in situ son un elemento clave del trabajo. En los pozos de la tumba donde se descubrieron las reliquias, unos 15 restauradores trabajan día y noche. Las mesas de trabajo se ubican en las esquinas de los pozos, en las que los restauradores con uniformes grises colocan diferentes juegos de herramientas.

Wang Chunyan, investigadora del Museo del Sitio del Mausoleo del Emperador Qinshihuang, es responsable de la protección de emergencia in situ de las reliquias culturales. Una tarde de fines de septiembre, mientras realizaba una inspección de rutina del pozo número 1 del Ejército de Terracota, a Wang le llamó la atención la cabeza de un Guerrero de Terracota. Se había sometido a cuatro meses de reparaciones y pronto se completarían los trabajos de limpieza. “Todavía había algo de suciedad en la ceja derecha, que no se había limpiado por completo”, señaló, y agregó que los investigadores buscan esa suciedad para avanzar en su trabajo.

La capa de barniz de los Guerreros de Terracota recién desenterrados en los pozos funerarios se deforma y se encoge a los pocos minutos de ser encontrados, debido a cambios repentinos de temperatura y humedad. La colorida obra de arte de las figuras también se despega rápidamente. “El mayor esfuerzo que hacemos para cuidar a los Guerreros de Terracota es proteger el barniz y la pintura colorida”, comentó.

En 1974, los Guerreros de Terracota fueron encontrados por aldeanos en el distrito de Lintong de Xi’an. Las figuras, encargadas por el primer emperador de la dinastía Qin (221-206 a.c), pasaron por tres excavaciones arqueológicas, la primera de las cuales llevó más de seis años. La segunda tuvo lugar en 1985, pero se detuvo repentinamente porque en ese momento había formas limitadas de proteger la pintura colorida de las figuras. La excavación más reciente comenzó en 2009, cuando la Administración Nacional de Patrimonio Cultural de China aprobó la reanudación de las obras en una sección del pozo número 1.

Lan fue uno de los responsables de la reanudación, lo que supuso un punto de inflexión en su carrera. Antes de esto, solo había reparado uno o dos Guerreros de Terracota por año, tratando a las reliquias con el mayor cuidado y mostrando una paciencia infinita. Desde que se reanudó la excavación, ha restaurado fragmentos de cerámica de más de 150 figuras y fue conociendo las diferencias entre cada uno de ellos. “Los Guerreros de Terracota tienen pinturas coloridas e incluso las huellas dactilares de los artesanos que las hicieron”, sostuvo Lan. “Los nombres de los artesanos están grabados en ellos, pero pueden ser difíciles de encontrar. Si uno mira de cerca los fragmentos de cerámica, se pueden ver rastros de sus huellas dactilares y huellas de palmas completas que quedaron después de golpear enérgicamente la arcilla. También hay rastros de cabellos que perdieron”. Todas estas huellas están bien conservadas, señaló.

La tecnología utilizada para restaurar las figuras ha cambiado con los años, pero los métodos esenciales siguen siendo los mismos. Después de recolectar los fragmentos de los guerreros y los caballos, los restauradores intentan juntarlos antes de usar el pegamento para unirlos.

Con los años, los pozos de los Guerreros de Terracota han sufrido incendios, derrumbes e inundaciones. “En algunos casos no podemos localizar las partes restantes de los Guerreros de Terracota que se han ensamblado”, indicó Lan. “Cuando esto sucede, no hay nada que hacer más que dejar de trabajar”. Por décadas, los restauradores se han acostumbrado a las demoras y al hecho de que casi nada se puede hacer de inmediato. Tener paciencia es fundamental.

Lan, que realiza su trabajo con pasión y entusiasmo, instaló una mesa de operaciones especiales en el pozo número 1, sobre la cual coloca una serie de herramientas de reparación, entre lupas, cepillos y cuchillos quirúrgicos. Al igual que su esposa, que trabaja como oftalmóloga en un hospital de Xi’an, Lan tiene un conjunto especial de herramientas que usa para limpiar y reparar las figuras. Después de un período de estudio en Alemania, incluso regresó a casa con bisturíes. “Son extremadamente afilados y útiles para trabajos de restauración”. También tiene algunas herramientas tradicionales que usa con frecuencia. Hace unos 10 años le pidió a un carpintero que le hiciera una estaca de madera. Se pueden mover dos palos en la parte superior de la estaca, lo que permite a los restauradores colocar la parte superior del cuerpo de un guerrero sobre ella. La parte inferior del cuerpo se vuelve a unir posteriormente a la superior. “Hay investigadores de diseño industrial que me ofrecieron una nueva estaca de acero, pero prefiero usar esta porque es simple y conveniente”, señaló Lan.

A menudo se imagina a sí mismo como un médico que diagnostica enfermedades durante la dinastía Qin. “Hay varios tipos de médicos en el mundo, pero pocos podrían haber diagnosticado y tratado a esos guerreros Qin, que vivieron hace más de 2000 años”.

Jian Min colaboró con esta nota.

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