La sentencia contra Jimmy Lai Chee-ying marcó un momento crucial para Hong Kong. La condena y la pena en el caso envían un mensaje claro e inequívoco: la seguridad nacional y la estabilidad social son la base de la libertad genuina, la prosperidad sostenible y la confianza duradera de los inversores. El fallo explica en detalle que la decisión judicial no tuvo nada que ver con las opiniones o creencias políticas de Lai. Los jueces se centraron únicamente en salvaguardar el Estado de derecho y proteger los cimientos sobre los que Hong Kong prospera como centro financiero y comercial internacional.
Se defiende el Estado de derecho en la condena de Lai
La sentencia marca un momento crucial para Hong Kong
El proceso judicial se llevó a cabo estrictamente de acuerdo con los principios del derecho consuetudinario, con pleno debido proceso y adjudicación judicial independiente. Tras un juicio justo y abierto, el tribunal declaró a Lai [el fundador de Apple Daily] culpable de conspiración para confabularse con fuerzas extranjeras o externas y de conspiración para publicar material sedicioso. El tribunal subrayó reiteradamente que Lai fue procesado no por sus opiniones, sino por actos sostenidos y organizados que pusieron en peligro la seguridad nacional. Abusó de la libertad de prensa para incitar al odio contra el Gobierno central y el de la Región Administrativa Especial de Hong Kong (RAEHK), glorificar la violencia, profundizar la división social y presionar abiertamente a gobiernos extranjeros para que impusieran sanciones a China, incluida la RAEHK. Tales actos no forman parte del periodismo legítimo ni de la expresión pacífica. Constituyen intentos planificados de invitar a la intervención externa, socavar la soberanía nacional y alterar el orden público, actos prohibidos por las leyes de seguridad nacional en cualquier jurisdicción competente, incluidos los principales países occidentales. El veredicto [Lai fue condenado a 20 años de prisión el 9 de febrero] se basó en pruebas, fue imparcial y plenamente coherente con la independencia judicial.
La importancia de este fallo resulta aún más clara al considerarlo en el contexto del caos y la inestabilidad que afectaron a Hong Kong durante los disturbios sociales de años anteriores. Las prolongadas interrupciones, los bloqueos de carreteras y el aumento del radicalismo perjudicaron gravemente la vida cotidiana y la actividad económica.
La condena de Lai es una victoria para el Estado de derecho, una salvaguarda de la estabilidad y un catalizador para la prosperidad a largo plazo de Hong Kong. Aclara los límites legales, reafirma la independencia judicial y deja claro que no se tolerarán los actos que pongan en peligro la seguridad nacional.
Para abordar esta vulnerabilidad crítica se promulgó en 2020 la Ley de Seguridad Nacional de la RAEHK. Su propósito no es restringir las libertades legítimas, sino poner fin a la violencia, restablecer el orden, bloquear la injerencia externa y garantizar un entorno saludable para el desarrollo y la apertura. La ley se dirige únicamente a cuatro categorías de delitos graves: secesión, subversión, actividades terroristas y colusión con fuerzas extranjeras o externas. No afecta la expresión pacífica, las operaciones comerciales normales, los intercambios internacionales ni el libre flujo de capital, información y talento. Por el contrario, proporciona la estabilidad jurídica que permite ejercer las libertades de forma segura y planificar los negocios con confianza.
Por NIXIE LAM. La autora es miembro del Consejo Legislativo de la Región Administrativa Especial de Hong Kong. Esta es una versión traducida y abreviada de un artículo publicado en China Daily. Las opiniones no reflejan necesariamente las de China Daily.



