China Watch China
En Wuhan, ayudar hace más fácil la vida

El rol vital de los trabajadores comunitarios

Peng Jing, de 33 años, trabajadora comunitaria con más de una década de
experiencia, enfrentó su desafío más difícil cuando la neumonía del nuevo
coronavirus golpeó a Wuhan, provincia de Hubei.


Ha dormido menos de cinco horas por noche durante más de 40 días, ya que ha estado ocupada aunando esfuerzos para prevenir y controlar la epidemia en la Comunidad Shui´an Xingcheng en el distrito Wuchang de la ciudad, donde dirige el comité del barrio. La comunidad tiene 4.383 hogares y más de 11.000 personas viven allí.


Peng es una de los trabajadores comunitarios que despliegan su esfuerzo para controlar la enfermedad en las 7.148 comunidades residenciales en Wuhan, epicentro del brote. Ella y sus colegas del comité del barrio entienden que lidiar con el trabajo de rutina de los asuntos de la comunidad nunca es fácil en el mejor de los casos, pero cuando surge una epidemia sienten que se vuelve aún más difícil.


“Tenemos 11 trabajadores comunitarios, lo que significa que cada uno de nosotros es responsable de 400 hogares”, sostuvo Peng. “Tenemos que conocer los detalles básicos de cada hogar, como cuántas personas hay y si su temperatura corporal es normal. Les pedimos que informen sobre su estado de salud todos los días mediante llamados o un grupo de WeChat. También debemos asegurarnos de que los residentes sean aislados inmediatamente si se infectan o sospechan de tener síntomas”.


Al liderar al gobierno y al público en la lucha, el presidente Xi Jinping ha convertido a Wuhan y Hubei en la principal prioridad en esfuerzos de contención. En varias ocasiones, ha dicho que ganar la batalla en Wuhan conducirá a una victoria en Hubei, que, a su vez, llevará al triunfo en la lucha en todo el país.


Xi sostuvo que las comunidades, en particular, tienen la clave para detener la propagación del virus. El 20 de febrero, mientras inspeccionaba el trabajo de control de la epidemia en Beijing, Xi enfatizó que las comunidades son la primera línea para contener el brote, así como la línea defensiva para prevenir que la enfermedad se transmita “hacia dentro y hacia afuera”. Tres días después, en un encuentro convocado para discutir el control coordinado de la epidemia y el desarrollosocioeconómico, nuevamente subrayó la necesidad de movilizar más recursos, incluyendo funcionarios y voluntarios de alto rango, para trabajar en comunidades a fin de fortalecer la línea defensiva “de manera firme y resolutiva”.


Peng señaló que entendía completamente la importancia de las comunidades para ganar la batalla. Peng y sus colegas prestan especial atención a la gente mayor y personas con discapacidad. “Los que no pueden ser alcanzados mediante WeChat o por teléfono, los visitamos en sus casas todos los días para controlar su temperatura corporal y estado de salud”.
Se encontraron 23 casos confirmados y 10 sospechosos en la comunidad de Peng.


Todos los pacientes fueron ingresados en el hospital. Luego de que aumentara el número de casos, Peng temía de haberse contagiado. Pero “la responsabilidad que cargo me permite enfrentar el riesgo de infección y seguir combatiendo el virus”, sostuvo.


El 23 de enero, las autoridades en Wuhan anunciaron que se cerraría la ciudad y que se suspendería el transporte público. El 14 de febrero ordenaron el cierre de todas las comunidades residenciales y que la gente permaneciera en su hogar lo más posible a fin de reducir las chances de transmisión de la enfermedad. Cuatro días después, algunas autoridades de distrito emitieron una orden diciendo que las personas sin pases de autorización ya no podían entrar a los supermercados.
También alentaron a las comunidades a organizar compras en grupo en base a las necesidades de los residentes.


Con la mayoría de la gente en sus casas, Peng sostuvo que algunos residentes habían experimentado dificultades al comprar artículos de primera necesidad, y agregó que las personas mayores que viven solas, aquellas con discapacidades y con enfermedades crónicas necesitan ayuda. Hay 621 personas de 65 años o más en su comunidad. “Les pedí a mis colegas que demos nuestros números de teléfono a cada residente”, sostuvo Peng. “Si necesitan ayuda, estamos disponibles”. Por ejemplo, sostiene que ha realizado más de 200 viajes para ayudar a la gente mayor en la comunidad a comprar medicamentos.


Tian Ming, director del comité barrial de la Comunidad Fozuling B en la Zona de Desarrollo de Alta Tecnología del Lago Este de Wuhan, también enfrentó algunos problemas al momento de ayudar a los residentes a comprar productos básicos.


Desde el inicio del brote, Tian, de 29 años, se ha turnado con otros trabajadores comunitarios para brindar servicios 24 horas a los residentes, ofreciendo asistencia con problemas de salud o para comprar artículos de primera necesidad. “Hay 1.315 hogares en la comunidad. Cuando hacemos el control para detectar infecciones, casos sospechosos y personas que han tenido contacto cercano con gente infectada, los visitamos puerta a puerta, agendamos sus teléfonos, controlamos su temperatura corporal y anotamos si tienen algún problema de salud”, comentó Tian.


Su comunidad es inteligente, señaló, lo que significa que puede usar su teléfono para contactar a los residentes fácilmente y obtener información sobre cada hogar. Sin embargo, los residentes han presentado quejas sobre Tian y sus colegas ocasionalmente, diciendo que los trabajadores no han cumplido las diferentes demandas de mucha gente. “Entendemos que cuando la gente está encerrada por un largo tiempo, se vuelve irritable fácilmente e incluso entra en pánico cuando no se satisfacen sus pedidos”, señaló Tian. “Siendo franco, no estamos contentos con esto, porque hemos trabajado muy duro. Pero durante un período tan crucial, nos consolamos nosotros mismos diciendo ‘hay que ser pacientes’”.


Para facilitar la carga sobre los trabajadores comunitarios, el 23 de febrero, las autoridades locales lanzaron una campaña para reclutar voluntarios. A la fecha, más de 10.000 personas en todo Wuhan han ofrecido sus servicios, según los funcionarios.


La situación en Wuhan está mejorando, con una continua disminución en la cantidad diaria de nuevos casos de infección y el alta confirmada de más de 30.000 pacientes en los hospitales luego de haberse recuperado. El 10 de marzo, la ciudad cerró el último de los 15 hospitales temporales, que se pusieron en uso gradualmente a partir del 5 de febrero y ofrecieron camas y tratamiento para más de 12.000 pacientes.


Sin embargo, Peng y Tian siguen estando alertas. “Continuaremos luchando hasta que la batalla contra la epidemia esté ganada por completo. Debemos ser cuidadosos con la salud de los residentes en nuestra comunidad”, señaló Tian. Peng expresó que cuando el brote culmine, lo primero que hará será apagar su teléfono ydormir profundamente.

Temas relacionados: