Diario Uno China Watch Ballena
Desafío

Recrear una ballena enorme

En 2017 unos pescadores encontraron el cadáver de una ballena frente a la desembocadura del río Yangtsé y lo remolcaron hasta la costa de Shanghai

Con una máscara antigás, Zhang Tangming realizó cuidadosamente una incisión en el sujeto después de que el lugar fuera evacuado por temor a una explosión. Pero Zhang no estaba tratando con un artefacto explosivo. Es taxidermista en el Museo de Historia Natural de Shanghai.

Este encargo tuvo lugar en marzo de 2017, cuando unos pescadores encontraron el cadáver de una ballena frente a la desembocadura del río Yangtsé y lo remolcaron hasta la costa de Shanghai.

Gracias a los esfuerzos de Zhang y sus colegas, el esqueleto de la ballena de 24 metros de largo fue finalmente expuesto al público en el patio central del subsuelo del museo el 10 de diciembre. Se trata del mayor esqueleto de ballena jamás expuesto en China.

Para lograr esta hazaña, el equipo de taxidermistas del museo tuvo que realizar una serie de arduas y complejas tareas.

“La ballena era enorme, y la carne podrida apestaba”, afirmó Shan Kun, subdirector de la división de taxidermia del museo, que fue contratado para ayudar después de que expertos de la Universidad Oceánica de Shanghai sugirieran que la ballena se convirtiera en un espécimen para la investigación y la educación.

“Los tejidos descompuestos llenaban el cadáver de gas metano, lo que significaba que podía explotar en cualquier momento”, sostuvo. Esto, unido al hecho de que el cuerpo de la ballena, de 40 toneladas, estaba en arena blanda y atraparía los neumáticos de los vehículos de transporte pesado, hizo que los 12 profesionales del museo tuvieran que diseccionar el cadáver in situ.

Lo primero que hicieron los taxidermistas fue colocar líneas de flotación alrededor del cuerpo de la ballena para evitar que su grasa contaminara las aguas. También colocaron balsas de bambú alrededor de la ballena para evitar hundirse en la arena mientras trabajaban en el cuerpo. A continuación, los taxidermistas cortaron minuciosamente la carne antes de colocarla en bolsas que debían someterse a un tratamiento especial antes de la incineración.

Durante los 18 días siguientes, la costa fue su oficina.

El trabajo continuó después de que los huesos fueran llevados al centro de taxidermia del museo. En esta segunda fase, los taxidermistas decidieron eliminar la carne de los huesos sin utilizar productos químicos. En su lugar, introdujeron el esqueleto en un gran tanque lleno de agua que contenía microbios especiales para que se comieran los trozos de carne que quedaban adheridos a los huesos.

Una vez finalizado este largo proceso, utilizaron un equipo de cocción al vapor especialmente diseñado para eliminar la grasa restante de los huesos.

En la última fase, el equipo fabricó réplicas de huesos para sustituir los que faltaban en la aleta y la mandíbula izquierdas de la ballena. También tuvieron que crear unos accesorios a medida para montar el enorme esqueleto.

El equipo tardó cuatro años en completar todo el proyecto.

“La taxidermia requiere mucho tiempo y meticulosidad. Hacer un buen modelo puede llevar meses, inclusive años”, sostuvo Shan. “Pero ver que el animal vuelve a la vida en otra forma hace que todo el trabajo valga la pena”.

Temas relacionados: