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Proyectos que mejoran la vida real

La conexión del tren bala facilitará el acceso a las ciudades para quienes viven en el campo

Qin Zhaozhi, de 29 años, inspector de carreteras en la Región Autónoma Zhuang de Guangxi visitó la capital regional, Nanning, solo cuatro veces. Durante décadas, solo hubo un camino para que la gente escapara de la monotonía y el aislamiento de la aldea de Qin en el condado autónomo de la etnia maonan de Huanjiang en el norte de Guangxi, donde nació, se crió y se educó.

Recientemente, los autos se volvieron asequibles para los miembros de su grupo étnico maonan. Pero antes de eso, Qin partía en autobús hacia Nanning antes del amanecer para visitar sus tiendas y lugares de entretenimiento. Llegar a la ciudad implicaba un largo viaje en un vehículo a oscuras que se deslizaba por sinuosos carriles que se aferraban a los acantilados. Tenía suerte de llegar a su destino antes del anochecer.

Al llegar a Nanning, los pasajeros cansados de viajar eran recibidos por los sonidos de una ciudad bulliciosa, letreros de neón y otras características de la vida urbana que nunca experimentaban en casa. “El viaje en autobús era un dolor de cabeza, pero valía la pena llegar a la ciudad, lo que me hipnotizaba”, expresó Qin.

De todas formas, pronto será mucho más rápido para él y otros escapar del aislamiento del hogar, ya que se está construyendo un ferrocarril de alta velocidad que unirá Nanning con Guiyang, capital de la vecina provincia de Guizhou, como parte de un impulso para integrar el desarrollo regional.

De hecho, Huanjiang, situado a medio camino entre los dos núcleos económicos, está listo para beneficiarse. El condado, hogar de más del 70 % de los aproximadamente 100.000 habitantes de la etinia maonan en China y también de otros grupos étnicos, solía estar atrincherado en la pobreza.

El año pasado, las autoridades locales anunciaron que el condado ya no tenía residentes pobres, como resultado de la campaña para erradicar la pobreza rural. Este logro marcó un hito en la historia del pueblo maonan, uno de las pocas docenas de grupos étnicos con poblaciones pequeñas en China que hasta hace poco han llevado estilos de vida de tala y quema. “Desde mi aldea se puede ver un paso elevado que transporta el ferrocarril”, señaló Qin.

Gracias a la campaña contra la pobreza, los caminos pavimentados ahora llegan a las familias rurales. Las mejores conexiones de transporte, que han reducido los costos, llevaron a los agricultores a cultivar productos comerciales como las mandarinas, comentó Qin.

Con la pandemia bajo control en China, la maquinaria pesada reanudó sus operaciones en más de 200 sitios de construcción solo en Guangxi a principios del mes pasado, mientras los trabajadores se apresuraban por perforar túneles, construir puentes y tender vías férreas.

Las autoridades regionales habían comentado que planeaban inyectar 850 millones de yuanes (u$s 131 millones) en el proyecto ferroviario en el primer trimestre de este año, y el costo total del proyecto se estima en unos 13,1 mil millones de yuanes. Se espera que la línea del tren bala de 500 kilómetros se ponga en funcionamiento para 2023. Así, tomará menos de dos horas viajar de Nanning a Guiyang, lo que será una bendición para el turismo local, afirmaron los expertos.

Para los locales, el ferrocarril se ha convertido en un motivo de orgullo. Tan Chunli, una trabajadora ferroviaria del grupo étnico maonan en Liuzhou, Guangxi, señaló que toma fotos de la línea ferroviaria de rápido crecimiento cada vez que regresa a su hogar en Huanjiang. “Espero que el servicio del tren bala atraiga a más visitantes a Huanjiang para admirar su impresionante paisaje”, señaló.

Huanjiang se encuentra entre las opciones para nuevos proyectos de transporte destinados a brindar vitalidad a las áreas menos prósperas del país. Una nueva ruta que une Huanjiang con el cercano condado autónomo de la etnia mulao de Luocheng se abrió el 25 de marzo. La conexión acortará el tiempo de viaje entre los dos condados y beneficiará a varias comunidades que se expanden en las montañas kársticas intermedias.

En 2019, las autoridades centrales dieron a conocer un plan para revitalizar a China a través de mejores conexiones de transporte desde este año hasta mediados de siglo.

Una meta es hacer que las principales ciudades del país tengan un tiempo de viaje de tres horas entre sí antes de 2035. Otro objetivo es crear zonas de cercanías de una hora para todas las ciudades durante este período. El proyecto también promete políticas favorables para las redes ferroviarias y aeropuertos que benefician al turismo rural y la producción agrícola.

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