Encaramado sobre hombros carmesí, el Palacio de Potala asciende una escalinata celestial. Muros de alabastro sostienen techos dorados. Piedras milenarias murmuran mantras, los pasillos respiran incienso. Las sombras danzan con las banderas de oración, tejiendo el tiempo en seda. Lugar sagrado en el corazón de los peregrinos, resguarda el alma de esta meseta nevada que se extiende ampliamente por el oeste de China.
Preservar el Palacio de Potala
Especialistas y tecnologías modernas mantienen la integridad estructural y la seguridad del edificio
Como sitio del Patrimonio Mundial de la UNESCO, el Palacio de Potala, ubicado en el corazón de Lhasa, capital de la región autónoma de Xizang, es uno de los monumentos más emblemáticos de la zona y se alza como un magnífico testimonio de la cultura tibetana, la arquitectura antigua y la historia multicultural de China.
Durante las últimas décadas, el Gobierno chino invirtió significativamente en la preservación del Palacio de Potala para asegurar que esta maravilla arquitectónica de 1300 años permanezca intacta para las generaciones futuras. A través de renovaciones a gran escala, monitoreo tecnológico avanzado y una gestión turística sostenible, el Palacio de Potala fue protegido del desgaste natural, los riesgos estructurales y el impacto humano.
Construido por primera vez en el siglo VII por el gobernante del reino de Tubo, Songtsen Gampo, el Palacio de Potala funcionó como residencia real y más tarde como centro administrativo budista. Gran parte de su estructura actual data del siglo XVII, tras importantes obras de ampliación y reconstrucción.
Kunga Tashi, subdirector de la Oficina de Gestión del Palacio de Potala, señaló que toda la historia constructiva del lugar abarca 13 siglos, y que la arquitectura y los objetos culturales reunidos en distintas épocas reflejan los intercambios e integración política, económica y cultural entre los diversos grupos étnicos de China.
“El complejo actual del palacio ocupa 130.000 metros cuadrados, y su edificio principal alcanza una altura de 115,7 metros, lo que lo convierte en el conjunto de estilo palaciego más grande y completo de Xizang”, indicó Kunga Tashi.
“El Palacio de Potala alberga una gran variedad de valiosas reliquias culturales, entre ellas sedas, objetos y estatuas de Buda. Es un modelo representativo de las características arquitectónicas tibetanas antiguas”, afirmó Palden Tsering, bibliotecario cultural y museólogo de la Oficina de Investigación de Reliquias Culturales de la Oficina de Gestión del Palacio de Potala. Agregó que actualmente se registraron y documentaron más de 100.000 reliquias culturales en el palacio.
Según el departamento de renovación del palacio, las primeras reparaciones a gran escala del Palacio de Potala se realizaron entre 1989 y 1994, y se centraron principalmente en abordar los riesgos estructurales del edificio. La segunda fase de reparaciones se llevó a cabo entre 2002 y 2009. El Gobierno central destinó más de 200 millones de yuanes (u$s 28 millones), principalmente para restaurar el cuerpo del palacio y sus muros de contención, reparar murales y mejorar el entorno del Patio Shol.
“En los últimos años, el palacio recibió gran atención por parte de expertos en protección de reliquias, y las obras de renovación se centraron principalmente en siete techos dorados”, comentó Dawa Ngodrub, funcionario del departamento de renovación.
Según Dawa Ngodrub, en 2018 se restauró un edificio anexo en el Patio Shol, con una inversión superior a los 30 millones de yuanes.
El gobierno local realizó numerosos esfuerzos y obtuvo excelentes resultados en la restauración de este edificio ancestral. Dado que muchos turistas visitan el palacio cada día, se utilizan sensores para medir la presión del tránsito peatonal y así proteger la estructura antigua de posibles daños.
Lhundrub, otro funcionario de la Oficina de Gestión del Palacio de Potala, explicó que emplean un modelo de gestión para recibir visitantes que incluye un sistema de reservas, control de flujo y horarios escalonados.
Con una abundante colección de reliquias históricas, es fundamental prevenir daños causados por desastres o robos.
Desde 2005, una brigada de bomberos se encuentra destacada en el lugar, y los edificios del palacio cuentan con alarmas, detectores de humo, sensores de temperatura y sistemas de monitoreo por imágenes.
El Palacio de Potala tiene 889 circuitos eléctricos conectados a un sistema inteligente. La brigada cuenta con 36 bomberos, entre comandantes y efectivos. Además de los bomberos, los monjes y electricistas también cumplen funciones clave en la protección del palacio.
Lobsang Chodrak, encargado del patrimonio monástico, comentó que la principal responsabilidad de los monjes es cuidar tanto las estructuras externas como las reliquias culturales del interior del Palacio de Potala.
Phuntsok Tsering, electricista del palacio, dijo que necesita inspeccionar diariamente cada templo y revisar posibles anomalías en cada sección del circuito eléctrico.
El Centro de Monitoreo del Patrimonio del Palacio de Potala utiliza inteligencia artificial, internet y macrodatos para rastrear la estabilidad estructural, incluido el monitoreo de vigas de madera, muros y actividad sísmica. También vigila las condiciones ambientales como la humedad, la temperatura y la presencia de contaminantes.
Tenzin Kelsang, miembro del personal del centro, comentó que el sistema de monitoreo estructural permitió pasar de una reparación pasiva tras incidentes a una prevención activa, en la que los riesgos se detectan de forma anticipada.
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