Diario Uno > China Watch > historia

Mujer de acero: la historia que conmovió a millones de chinos

La historia completa de esta trabajadora migrante, de 32 años, llegó a conmover a millones de personas, cuando se dio a conocer muchos años después

La foto apareció en periódicos chinos y extranjeros e hizo ganar al fotógrafo dos premios nacionales. Se tomó en enero de 2010 y mostraba a una mujer de aspecto decidido sosteniendo a un bebé y cargando un pesado saco lleno de edredones, ropa, fideos instantáneos, pan y pañales. También sostenía una mochila en su mano izquierda. Se apresuraba a tomar un tren en la estación de Nanchang, provincia de Jiangxi.

La historia completa de esta trabajadora migrante, Bamuyubumu, de 32 años, llegó a conmover a millones de personas, cuando se dio a conocer muchos años después. Al fotógrafo, Zhou Ke, le llevó más de una década de investigación tenaz ubicar finalmente a la mujer en enero en Taoyuan, una aldea en la prefectura autónoma de la etnia yi de Liangshan, provincia de Sichuan.

Te puede interesar...

China Watch - Madre (1).jpg
Bamuyubumu y sus hijos caminan por una calle de su ciudad natal en la prefectura autónoma de la etnia yi de Liangshan, provincia de Sichuan, en enero. ZHOU KE / XINHUA

Bamuyubumu y sus hijos caminan por una calle de su ciudad natal en la prefectura autónoma de la etnia yi de Liangshan, provincia de Sichuan, en enero. ZHOU KE / XINHUA

Innumerables usuarios de Internet afirmaron que la historia de la mujer trabajadora demostró su determinación de mejorar su vida y superar las dificultades. “Su vida es muy dura, pero tiene la esperanza en sus brazos”, expresó un comentarista atraído por la foto. Los internautas quedaron conmovidos por la imagen de Bamuyubumu y el rostro inocente de su hijo, que estaba envuelto en una manta limpia y ordenada. La foto se titulaba “Bebé, mamá te llevará a casa”.

Al describir su vida en una entrevista el mes pasado, Bamuyubumu señaló: “Hace once años no tenía suficiente para comer. Vivía de maíz, trigo sarraceno y papas que cultivaba en mi tierra, pero nunca había suficiente”. Bamuyubumu, que no recibió educación formal y se casó cuando tenía 17 años, se esforzó mucho por mejorar su nivel de vida. “En 2009, mi beba recién nacida no tenía alimentos nutritivos. Sentía que no estaba en mejores condiciones que yo y estaba decidida a cambiar esa situación”. Así, Bamuyubumu encontró trabajo como obrera en una fábrica de ladrillos en Jiangxi. “El salario (500 yuanes al mes, unos u$s 77) no era tan bueno, pero era mucho mejor que cultivar en casa”, sostuvo.

Como muchos en el grupo étnico yi, Bamuyubumu tiene un solo nombre. Después de regresar a casa en 2010, no tenía idea de que se había convertido en una cara famosa. En los años transcurridos desde entonces, se ha dedicado a ganarse la vida mejor, sin importar las dificultades.

Por su parte, Zhou, el fotógrafo, nunca dejó de buscar a Bamuyubumu. “Quería conocer su historia; seguí pensando en ella en diferentes momentos. La determinación que muestra en la foto me ha animado repetidamente durante la última década”.

La foto fue tomada el 30 de enero de 2010, cuando Bamuyubumu había terminado su período de dos meses en Nanchang y se apresuraba a ir a la estación principal de trenes de la ciudad para emprender el viaje a su ciudad natal. “Había lavado las colchas y la ropa que tiraban mis compañeros de trabajo. Quería llevarlas a casa para la familia”, señaló.

Su viaje a casa la llevó primero a Chengdu durante dos días y una noche. En la capital provincial de Sichuan pasó la noche en un hotel, antes de pasar otras 14 horas en un tren hacia el condado de Yuexi, Sichuan. Llegó a su casa cerca de la montaña Daliang a altas horas de la noche. Ahora solo se necesitan 14 horas para viajar de Nanchang a Yuexi. La reducción del tiempo de viaje era inimaginable para Bamuyubumu hace 11 años cuando dejó Liangshan por primera vez en busca de una vida mejor.

Su familia, que plantaba cultivos en una pequeña parcela de tierra, apenas podía llegar a fin de mes con la cosecha anual. De hecho, hace once años, no había electricidad en la casa familiar, y cuando llovía, la cama y la colcha se empapaban, y ella y su esposo tenían que buscar a tientas en una habitación oscura para colocar baldes y palanganas para recoger el agua de lluvia, comentó al Xinhua Daily Telegraph.

La tierra cultivable era escasa en la zona y los lugareños tenían dificultades para ganarse la vida con la agricultura. La tierra montañosa del pueblo solía ser estéril. La plantación de semillas no producía necesariamente cultivos, especialmente cuando había inundaciones y sequías.

Cuando Bamuyubumu fue a trabajar en la fábrica de Nanchang, cargaba a su hija mientras quitaba piedras y ladrillos. Su hija se quedaba dormida sobre su hombro, por lo que la soltaba y miraba a la niña mientras continuaba trabajando.

Como Bamuyubumu nunca recibió una educación formal, sus cuatro hijos son su esperanza para el futuro, sostuvo Zhou. Su hijo y sus dos hijas están recibiendo educación y otra hija está esperando para asistir a la escuela.

Una escuela secundaria en el norte del condado de Yuexi es un excelente ejemplo de las mejores oportunidades de educación para los niños locales. La cantidad de estudiantes en la escuela secundaria Xinmin casi se ha triplicado, de 873 en 2015 a 2.425 ahora, y la proporción de estudiantes mujeres representa el 51 %, en comparación con el 15 % de hace seis años.

Sin embargo, la educación es solo un aspecto de la campaña de reducción de la pobreza. El 17 de noviembre, las autoridades de Sichuan sostuvieron que siete condados, incluido Yuexi, en la prefectura de Liangshan habían sido eliminados de la lista de pobreza, lo que significa que los 88 condados de Sichuan ya no estaban empobrecidos.

Como resultado de la ayuda y los recursos movilizados durante la campaña de alivio de la pobreza en el condado de origen de Bamuyubumu, su familia ahora tiene ingresos estables y vive en una casa de concreto en lugar de la de adobe con goteras que solía habitar.

Ma Chi colaboró con esta nota.