Infraestructura y desarrollo

Los movimientos para contener a China se ven desacertados

La respuesta política a la Franja y la Ruta no es viable, entienden los expertos

El impulso de Estados Unidos para un programa de infraestructura global con Europa es desacertado, ya que se trata de una respuesta política a la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI, por sus siglas en inglés) de China, afirman los observadores.

Si esta nueva iniciativa se enfoca demasiado en ‘contrarrestar a China’, no tendrá éxito”, sostuvo Stephen Smith, becario postdoctoral en la Escuela Munk de Asuntos Globales y Políticas Públicas de la Universidad de Toronto, al periódico canadiense National Post. “A los países del Sur Global que reciben esta inversión no les importa la competencia entre Estados Unidos y China. No quieren elegir; solo desean más inversión”.

Los líderes del Grupo de los Siete (G7) se comprometieron el 26 de junio a recaudar U$S600.000 millones en fondos privados y públicos durante cinco años para financiar la infraestructura en los países en desarrollo y contrarrestar la iniciativa anterior de billones de dólares de China.

Sourabh Gupta, alto miembro del Instituto de Estudios sobre China y Estados Unidos en Washington, señaló: “China no se puede contener en el espacio de desarrollo e infraestructura global. Además, con un déficit de financiación en infraestructura de billones de dólares en el mundo en desarrollo, hay un amplio espacio para múltiples proveedores en la infraestructura global”.

Según Gupta, la intención de la Asociación para la Infraestructura y la Inversión Globales (PGII, por sus siglas en inglés) compite con la Iniciativa de la Franja y la Ruta.

“Por supuesto, hemos visto numerosas iniciativas de este tipo anunciadas por Occidente en los últimos años, como Build Back Better World, Global Gateway y Blue Dot Initiative”, comentó Gupta. “Ninguna ha tenido un aporte visiblemente útil hasta ahora al desarrollo internacional. Entonces hay que preguntarse si la PGII será mejor. La respuesta es probablemente no”.

El desarrollo de infraestructura global “no solo implica tener recursos financieros sustanciosos”, señaló Gupta. “También requiere paciencia, propósito y resolución a largo plazo y horizontes de proyecto. Las ambiciones de desarrollo de infraestructura global de Occidente no parecen encarnar estas cualidades”.

El editor de la sección de la economía de Asia de Reuters, Pete Sweeney, indicó en un artículo de opinión: “Sería preferible la ayuda financiera con una mejor gobernanza y menos geopolítica. Durante la Guerra Fría, Occidente invirtió billones de dólares en el hemisferio sur para destetar a los estados de la Unión Soviética. Hacer lo mismo solo para mantenerlos alejados de China podría generar resultados igualmente mediocres”.

El presidente estadounidense, Joe Biden, y otros líderes del G7 del Reino Unido, Canadá, Francia, Alemania, Italia y Japón relanzaron la PGII en su reunión anual el mes pasado en el Schloss Elmau en Alemania.

Biden sostuvo que Estados Unidos utilizaría U$S200.000 millones en subvenciones, fondos federales e inversión privada durante cinco años para apoyar proyectos en países de bajos y medianos ingresos que ayuden a abordar el cambio climático, así como a mejorar la salud global, la equidad de género y la infraestructura digital.

Durante la reunión, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, señaló que Europa facilitará 300.000 millones de euros para la iniciativa durante el mismo período con el objeto de construir una alternativa sostenible a la BRI, que China lanzó en 2013.

“Por casi una década, Occidente ha luchado para responder a la Iniciativa de la Franja y la Ruta”, expresó Gyude Moore, exministro de obras públicas en Liberia, en Radio Pública Nacional de Estados Unidos. “Su fuerte crítica sobre los préstamos y las prácticas crediticias de China no estuvo acompañada de una alternativa creíble”.

La promesa de una inversión de U$S600.000 millones no es suficiente para tapar los agujeros de infraestructura global o reemplazar la BRI, señaló He Weiwen, exasesor económico y comercial de los consulados generales de China en Nueva York y San Francisco.

“A menos que (EE. UU. y el G7) puedan aportar más dinero y condiciones más favorables a los anfitriones africanos, no podrán obligar a los países de África a elegir bando”, He comentó al South China Morning Post. A pesar de los intentos del G7 de excluir a China en telecomunicaciones, energía limpia e infraestructura digital, los mejores resultados se producirían colaborando a través de inversiones conjuntas, sostuvo.

En alusión al plan del G7, el 29 de junio, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Zhao Lijian, señaló: “China siempre valora todas las iniciativas que tengan por objeto promover la construcción de infraestructura global. No creemos que la existencia de iniciativas similares que puedan reemplazarse entre sí sea motivo de conflicto; pero nos oponemos a que se promuevan cálculos geopolíticos bajo la bandera de la construcción de infraestructuras y a las palabras y hechos que intenten desprestigiar y calumniar la Iniciativa de la Franja y la Ruta”.

Yifan Xu y Reuters colaboraron con esta nota.