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Restaurar páginas de historia

Los esfuerzos de la digitalización ayudan a conservar libros antiguos

Se calcula que la biblioteca alberga más de 3 millones de libros chinos antiguos. Se trata de la mayor colección del mundo de este tipo

Desde hace una década, Xie Jincheng está inmerso en sus tareas en la Biblioteca Nacional de China en Beijing. Al preguntarle cuántos años tiene, este hombre de 37 años tuvo que detenerse unos segundos para recordar.

Cada día de trabajo, se sienta en un escritorio y se concentra en el manejo de piezas de papel desgarradas pero de valor incalculable que tiene delante. Como uno de los 17 restauradores de libros antiguos en la biblioteca, sacude siglos de polvo viejo para renovar las obras que trata.

Xie no necesita un gran espacio para utilizar sus habilidades. Con pegamento, tijeras, pinzas, pinceles y otros utensilios sencillos, restaura hábilmente las páginas que tiene delante. “Básicamente puedo manejar la mayoría de las situaciones al arreglar libros, pero siempre hay que estar preparado para nuevos problemas”, sostuvo.

Se calcula que la biblioteca alberga más de 3 millones de libros chinos antiguos. Se trata de la mayor colección del mundo de este tipo y comprende alrededor del 10 % de los libros de este tipo del país. En China, el término “libros antiguos” se utiliza para referirse a obras anteriores a 1911, el fin de la monarquía china.

Xie, que estudió química en la universidad, se pasó a la conservación de reliquias culturales en la escuela de posgrado, al darse cuenta de que había escasez de restauradores de libros antiguos en China. A pesar de su formación multidisciplinar, pensó que practicar un oficio tradicional era la mejor manera de pulir sus habilidades.

Le llevó más de dos años observar a sus tutores y perfeccionar su talento antes de que le asignaran formalmente la restauración de su primera página.

Todos los que trabajan en este sector deben aprender un dicho del libro sobre la decoración Zhuanghuangzhi de la dinastía Ming (1368-1644): “La restauración (de libros) es como ir al médico. Si el médico es bueno, tu enfermedad desaparecerá inmediatamente después del tratamiento. Pero si no lo es, puedes morir mientras tomar la medicina. Así que si no puedes ver a un buen artesano es mejor que mantengas tu artículo tal como está”.

Para garantizar la calidad, Xie sólo restaura unas pocas páginas al día, y si el daño es grave a veces tarda varios días en arreglar una sola página. Toma más tiempo cuando busca el papel adecuado para restaurar los libros, basándose en su material original. “A veces es imposible conseguir papel idéntico, así que tenemos que procesarlo nosotros mismos”, señaló Xie.

Zhang Zhiqing, subdirector de la biblioteca, lamentó que en 2007 había menos de 100 restauradores de libros antiguos a tiempo completo en China. Para cambiar esta situación, ese año se creó el Centro Nacional para la Preservación y Conservación de Libros Antiguos, seguido de una serie de proyectos a nivel nacional para cuidar mejor las páginas antiguas.

“Cuando se habla de libros antiguos, los estudiosos suelen centrarse principalmente en su valor documental”, continuó Zhang, también subdirector del centro nacional. “Pero mucha gente no se da cuenta de que los libros son también preciosas reliquias culturales, como el bronce o la porcelana. Los libros antiguos registran nuestro linaje de civilización, y su valor es a veces incomparable con el de otras reliquias culturales”.

Zhang sostuvo que ahora hay más de 1.000 restauradores profesionales en China, y que se han renovado unos 3,7 millones de páginas de libros antiguos desde 2007.

La Biblioteca Nacional de China alberga algunos de los tesoros literarios más conocidos del país.

Por ejemplo, los 16.000 manuscritos de Dunhuang que datan de la dinastía Tang (618-907), encontrados en una de las Grutas de Mogao, provincia de Gansu, en 1900, son testigos cruciales de la frecuente comunicación cultural a lo largo de la antigua Ruta de la Seda. Y Yongle Dadian, que se editó bajo un edicto de un emperador de la dinastía Ming a principios del siglo XV, fue la mayor enciclopedia general en papel del mundo.

Unos 300 empleados de la biblioteca se encargan de los asuntos de libros antiguos, afirmó Zhang. “Además de la restauración, la colaboración entre los departamentos de edición, estudios académicos y digitalización ha llevado al trabajo de libros antiguos a una nueva era”.

Por muy cuidadosos que sean los bibliotecarios, estos libros siguen siendo demasiado frágiles para ser leídos por el público. Los lectores no pueden llevarse a casa ningún título, según la política de las bibliotecas, pero la digitalización, en rápido crecimiento, ofrece una alternativa.

En 2016, una base de datos a nivel nacional de libros chinos antiguos se armó en línea para uso público. Gracias al Centro Nacional para la Preservación y Conservación de Libros Antiguos, la plataforma online se ha ampliado a 17 bases de datos de sucursales, basadas en diferentes categorías y que incluyen más de 100.000 libros antiguos en todo el país. La base de datos también incluye libros antiguos chinos conservados en instituciones extranjeras, como la Biblioteca de Harvard-Yenching de Estados Unidos y la Biblioteca Nacional de Francia.

“El público ya no tiene dificultades para encontrar estos libros antiguos, a los que puede acceder en cualquier momento”, concluyó Zhang.

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